domingo, 11 de febrero de 2007

Literatura Vanguardista

Hace poco subí un texto en el cual hablaba de la importancia de la novela realista, como testimonio de una época. Y estuve pensando en ello, en lo mucho que me cuesta retratar una realidad de la manera que es en realidad, puesto que me es mucho más fácil recurrir al maquillaje de la realidad.

Una de las novelas que, sin lugar a duda, han marcado mi avance como lector, fue “Mala Onda” de Alberto Fuguet. Por mucho tiempo me hablaron de este relato, y más de alguna persona me lo recomendó, incluso personas que uno ve tan correctas como para rechazar todo tipo de exabruptos en un relato. Muchas veces he considerado que la literatura es didáctica (como se pensaba antiguamente) y que de ella uno debe aprender. Pero también se debe aprender a ver las cosas como son. Es este el libro en el que, por primera vez, me topo con el vocabulario de la juventud chilena sin pudores, sin nada que ocultar, tal y cual es. Me llamó mucho la atención por la forma del relato, pero he de reconocer que la ambientación (entrar en los pensamientos de un joven de 17 años) fue muy bien logrado.

La historia se ambienta en la época de 1980, cuando en Chile se proclamaba el plebiscito del “Sí” o el “No” con respecto a una nueva constitución, y la continuación de Augusto Pinochet en el poder. Se habla de una época en que la gente está muy influenciada por la política del terror, en el que la no obediencia pudiese significar una misteriosa desaparición o la muerte. El personaje principal, Matías Vicuña, llega luego de un viaje de su curso desde Río de Janeiro. No le agrada el regreso, de estar viviendo libre por un tiempo, a tener que encerrarse nuevamente en la represión. A grandes rasgos, era un joven que solía tener problemas de disciplina y que no se sentía muy entendido, lo que suele ocurrir a los jóvenes en la actualidad cuando pasan por la edad. Es de una familia acomodada, pero aún así, no se siente bien. Prueba la droga y el alcohol, pero aún así no se siente satisfecho. La historia sucede en 10 días, en que pasa de la dependencia absoluta a la independencia de todas sus amarras, un gran y extremo cambio que sorprende, pues muchas veces habremos querido hacer algo así.

Tuve la fortuna de leer esta novela por un control de lectura de 4to medio, el último control de lectura de mi preparación escolar. Creo que fue cerrar con un broche de oro, de haber leído relatos clásicos como “Don Juan Tenorio” hasta encontrarme con la nueva literatura vanguardista. Y he ahí el cambio de mentalidad expresado en las letras, de ver un mundo de rimas y orden absoluto, a un mundo en que cada quien es libre de pensar, hablar o actuar como piensa.


Saludos!


Kinkan ®
http://fotolog.com/kinkan

1 comentario:

Anónimo dijo...

he leido wenas criticas de ese sr
al parecer es muy "realista" en sus relatos
no c, no he leido alguno de sus libros.
xaw