sábado, 18 de abril de 2009

Hemos venido a sufrir.

Se supone que debiese estar estudiando 24 horas de corrido, sin respiros, sin pensamientos, sin agua ni ningún elemento vital que me pudiese distraer. Pero heme aquí, otra vez, sin poder siquiera aguantar el deseo de dejar una memoria viva y escrita de lo que circula por mi cabeza; de lo que se me ocurre cuando las neuronas chocan y hacen sus sinapsis, esas imágenes o esos mundos extraños que surgen cuando divago en el tunel de la imaginación. Y claro, un poco es eso, esto sería casi como una introducción tardía a todas las entradas en las que he señalado que corresponde a "Divagaciones".

Hacía poco comenzaba a pensar en el motivo de mi nacimiento. Pueden haber varias explicaciones: mis padres andaba un poco cariñosos, Dios se le ocurrió que alguien como yo tenía que llegar al mundo o bien, la naturaleza (que también es Dios) hizo concepción y... se hizo la vida. Y tengo algunas razones para creer en eso de que las cosas que tienen que pasar, pasan: al menos dos pudieron cambiar la historia, pero no va al caso (cuando ande depresivo las señalaré para levantarme el ánimo). He escuchado de algunos filósofos que señalaban, por ejemplo, que los seres humanos habíamos venido a sufrir. Y ese fue el pensamiento que me estuve rondando por harto rato.

Puede sonar un poco extraño, pero sí creo que es una respuesta válida. No se trata de ser un masoquista o que adoremos ver correr sangre, pero cabe cuestionarse por qué estamos acostumbrados a ver matanzas por montones y destrucción en masa sin causarnos ningún asco. Podrá decirse que estoy aludiendo al goce del sufrimiento, la visión del que hace sufrir. That's right. Y sucede que, precisamente, venimos al mundo para sufrir, porque es esa la única forma que podemos conocer qué es el goce, así como el ying y el yang. Cayendo casi en una interpretación maniqueísta de la realidad, me he dado cuenta de que es algo efectivo: sólo nos damos cuenta de lo que tenemos en base a lo que no tenemos, sólo sabemos lo que nos gusta en base a lo que no nos gusta, aunque muchas veces es más fácil saber la parte, por así decirlo, "opuesta". Lo importante es encontrar lo que estamos buscando, manteniendo una armonía con el universo. Sí, hemos venido a saber lo que nos gusta y a luchar para concretarlo.
Entonces, sí hemos venido a sufrir, hemos venido a morir, hemos venido a muchas cosas.

5 comentarios:

Ada (sin h) dijo...

Pero si dices que es como el ying y el yang, entonces no es que "hayamos venido a sufrir", entonces hemos venido a sufrir y a gozar, 50 y 50, o no? Que yo sepa el ying y el yang andan 50 y 50... o no?

Pura dialéctica de la contradicción. Hegel. "Aufheben". La rultura. La oposición, la muerte y el nacimiento en el mismo climax.

un beso

Cristian Briceño González dijo...

Ahora que lo pienso, tienes toda la razòn, Ada.

Me refería a que venimos a conocer el goce a través de dolor, o sea, vendríamos a conocer las dos cosas. Gracias por la acotación =)

Un abrazo enorme para ti.

Nina Avellaneda dijo...

Ahhh qué importa a qué venimos , importa a qué viniste tú ,listo.
Todo , abolutamente todo depende de la voluntad , el ánimo influye un tanto , pero la voluntad de querer hacer va a forjar tu vida o la va a destruir .
AAJJAAJAJ . SALUDOS KINKAN BOY (LO DIJE BIEN ?)eL gringo john debe estar arrepintiéndose de haberse inscrito xD

Javiera. dijo...

Exacto; hemos venido a sufrir, y a lo contrario también, ¿no? De otra forma no sería justo (aunque al fin y al cabo, ¿qué es justo?)

Saludos.

Coarsi dijo...

tkm y no soy rusiaaa