miércoles, 5 de enero de 2011

Persecusiones urbanas

Mientras ella camina vestida de blanco, yo estoy sentado en la plaza observando el cielo. She's so high, she's so perfect. Pero camina decidida hacia su destino que se pierde en el entrecruce de la calle Cumming y  Almirante Montt. No tengo ni la menor idea de cuáles serían las intenciones de su mirada tan... no sé cómo describirla. Solo puedo decir que me impactó demasiado, como si me hubiese robado un pedazo de existencia en el breve instante del contacto visual. She's so high, she's so beautiful. En sus manos llevaba encendida una vela de colores que iba iluminando el cielo, de pronto comenzaba a nublarse, de pronto comenzaba a llover. Lluvia en pleno enero: lluvia en pleno verano. 

Me levanté asustado y decidí perseguirla. Creo que era la hechicera que me habían enviado a perseguir. Sí, la misma con la que había coincidido un día, bebiendo café. La misma con la que luego me topara, mientras daba un paseo por la avenida Libertad. Pero las dudas carcomían mis movimientos... el disparo. ¿En qué momento tendría la fortaleza de efectuar el disparo? En ninguno, pues el único herido era yo. El único accidentado tras el atropello frente a la Pérgola de las Flores, por ir desconcentrado mirando el cielo.

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