miércoles, 17 de noviembre de 2010

Sentir

Por más certezas que parezca tener la vida, la constante modalización de probabilidad se transforma en una interrogante gigante que da vueltas en torno a mi cabeza, que no me deja dormir, que me nubla y hace que me cueste entender algunas otras cosas. Sí, dudas de si lo que vas a decir será mejor como una obligación, dudas si es que mejor lo planteas como una probabilidad o como una frecuencia. ¿Acaso todo es parte de un sistema que encuentra un análisis en una grilla sistémico-funcional? Que el día a día no se transforme en un sistema más que pueda ser analizado en torno a regularidades, la rutina es algo vicioso a lo que temo, que me da miedo. 

Incertezas. Probabilidad baja, ¿acaso la responsabilidad pasa a ser del interlocutor? Y es tan fácil, pero no lo es tanto. Tener un sueño en tus manos, algo por lo que trabajaste durante tanto tiempo y que al fin comienza a lograrse. Todo viento en popa, todo marchando de la manera correcta. ¿Qué es eso que, de pronto, te detiene? Guarda ese miedo que lo vela todo y solo se queda diciendo cosas que siempre suenan a tristes, cosas que suenan a olvidar... Lo que suceda, va a suceder igual y eso sí que va a ser una obligación bien obligada, con hartas modulaciones en la cláusula a través de la cual se expresa dicha aseveración que ya no es aseveración, que es un hecho. No dudo de la frecuencia ni de la probabilidad. Psicoanálisis estúpido, dudas estúpidas. ¿Tanto te cuesta convencerte a ti mismo? Y esa seguridad es la que quieres transmitir al mundo... en tu imagen, en ese abrazo que das con gusto cada día, en esas manos que adoras que se entrelacen a las tuyas. En ese hombro donde quieres dormir. 

¿Por qué? ¿Por qué? Por qué seguir cuestionándotelo si tú mismo lo has pensado, si tú mismo sabes que era parte del subjuntivo en el pasado y que ahora es una alta probabilidad de que se concrete. Cuál es ese temor a cumplir tus sueños, a que sean diferentes a los sueños, a que sean realidad. ¡La realidad es una sorpresa y ya! No es distinta, mejor ni peor que los sueños. Simplemente es todo de manera concreta y tangible. Sí, es tangible. Se siente. Y eso es lo que querías, es eso lo que te enseñaron: a sentir. A sentir con el alma, con el cuerpo, con la vida, con las venas... aparta el cerebro de aquí. Muerte a la razón por un segundo. Si sabes lo que quieres, ¿por qué estás estancado? No busques el momento, avanza de una vez, porque sabes que te hará feliz... y va en ti motivar la diversión. Porque, al menos de tu parte, sabes que lo tienes todo, porque te nace. ¡Porque te gusta! Sí, te gusta y te hace sonreír. Que si dejas de racionalizar todo y vives un poco más, sabes que puedes ser mucho más feliz de lo que soñabas. Simplemente, dejarte sentir. Sentir, sentir. Sentir

Fotografía: Divagaciones nocturnas en el pc (mi pieza), Quilpué. 

1 comentario:

E dijo...

Y así es como de tanto evadir mi trabajo llego a tu blog...

Maldita razón... también lucho contra ella cada día. Si somos dos contra una, tal vez una podamos vencerla.