lunes, 15 de noviembre de 2010

Lunes

Es extraño despertarme a las 06.28 am, cuando la alarma -programada para las 06.30- aún no suena. Por mucho que deseaba dormir esos dos minutos extra que me quedaban, preferí levantarme por temor a no despertar hasta 2 horas más tarde, situación que me habría significado ser linchado por mi grupo de trabajo por no llegar a trabajar a tiempo. Sin embargo, por situaciones externas, acabé llegando media hora más tarde cuando deseaba golpear al chofer que no se detuvo cuando lo hice parar y al otro que viajó a la vuelta de la rueda. Es lunes, pensé, es lunes y es normal que todo el mundo ande acelerado: llegar tarde al trabajo un día lunes puede ser causal de despido en algunas empresas. Aunque en la empresa 'vida' llegar tarde no es un causal de despedio, sí es un causal de perderte cosas importantes en la gran mayoría de las situaciones. 

Es lunes, me repetí mentalmente, mientras dormía en la micro con la cortina cerrada para que los fans no atacaran el vidrio. Y otra cosa que parece aún más llamativa: es prácticamente el último lunes del semestre. El solo hecho de pensarlo hace que me tiemblen las piernas de temor, que se me vengan a la cabeza todas las historias de este año y todas las actividades académicas que hay que cumplir para este fin de semestre que llegó tan de golpe, como de improviso. ¿Será verdad eso de que cuando uno empieza a crecer el tiempo se pasa más rápido? O bien, ¿será verdad que en Chile el tiempo se pasa más rápido que en el resto del mundo? Y, nuevamente, culparíamos al terremoto por acortar los días y causar otro millón de estragos: así es la naturaleza que nos recuerda que aún no somos capaces de entender ni nuestra propia naturaleza de seres humanos. 

Tan solo una semana -en realidad, dos- para acabar prácticamente con todo y poder pensar en la vida misma, en proyectos personales lejanos a la vida académica que durante todo este tiempo ha absorbido todo. Vienen los tiempos de caminatas vespertinas, de sueños hasta tarde, de noches de fiesta, de pasarlo bien. Vienen los tiempos de reflexión, de valoración, de proyecciones hacia un futuro probabilística o de frecuencia, quién sabe. Tan solo una semana más y el huracán que llegó de golpe habrá pasado, dejando la extraña sensación de paz y de abismo al mismo tiempo. ¿Es posible que todo lo que se ha vivido haya sido mucho más que un sueño? ¿Es posible que estos casi 4 meses que ya llevo de regreso se me hayan pasado con la más completa normalidad? Y solo tengo dudas, me surgen muchas incertezas y no sé nada de posibilidades.

Al ir hacia la micro en Miraflores -no tuve mi clase de teatro, situación que me molestó un poco porque yo no tenía ganas de ir, pero fui igual-, pensaba en que esta sería una de las últimas veces en el año en que iría por esos lugares. Quizá la última vez en la carrera, porque no sé si me alcance el tiempo para tomar otra asignatura general en dicho instituto tan apartado del mundo. Los momentos y los días se pasan volando... sobre todo esos momentos que te interrumpen para bajarte e ir a clases que no se dictan (un enorme y temible FAIL). Y pensé en diciembre. Pensé en el verano, pensé en tantas cosas. Pensé que se acaba el año y aún no acabo de darme cuenta de que había empezado. 

Es lunes, pensé. Si me organizo, todo puede calzar en su tiempo preciso y hasta tendría tiempo de dormir. Pero me siento ansioso, quiero vivir, creo que las ansias no me dejan dormir aunque ande con cara de sueño todo el día y ojeras que chocan como reloj tic tac. 

Fotografía: Instituto de Arte PUCV, Viña del Mar (15 de noviembre 2010) 

1 comentario:

E dijo...

me asusta leer tanto sobre el tiempo... me asusta que pase tan rápido que no alcanzo a asimilar nada...