viernes, 18 de febrero de 2011

Desautomatizaciones

Se enredan las sábanas en un pensamiento extraño y la habitación encerrada es un torbellino sin salida. Todo gira, todo da vueltas y en tu cabeza reviven los sentimientos del pasado que consideraste, en algún momento, un presente eterno, constante y resistente. Pero todo es diferente dependiendo del punto de vista: el agua no hierve a 100º C en la altura sino que a una temperatura inferior. Nada es lo mismo a orilla de mar que en la punta de un iceberg o en la cima de un volcán. Navegas a la deriva en un sinfín de cuestionamientos existenciales, extraños, cinematográficos y líterarios.

¿Qué es la literatura? ¿Qué es el cine? ¿Qué es la pintura? ¿Qué es la plástica? ¿Qué es la música? ¿Qué es todo? Esa ineludible búsqueda de dar un significado a cada una de las expresiones que provienen desde nuestro interior y que, de pronto, aparecen sobre una superficie tangible visualmente. Qué es el mundo, qué es la existencia, qué es el universo. Y todas las certezas son incertezas: siquiera sabemos que el universo sea realmente infinito. Por ende, ¿cuál es ese afán de pretender canalizar la realidad en su totalidad? ¿Cuál es el afán de creerse dueños de todo, si nuestros cinco sentidos son lo más límitado que existe? Y en ese punto, creo que la naturaleza es muy sabia al determinarlo de esa forma ya que, en cierta medida, controla las ambiciones del ser humano que a la larga acabarán destruyendo todo, incluso a sí mismos.

La realidad en sí misma es una forma de arte porque es extraña. Sí, extraña si así lo queremos: si es que somos capaces de darnos cuenta de que nada es como fue el día anterior y que tampoco lo será al día siguiente, que el verde es diferente, que el aire es distinto porque una nueva corriente lo ha renovado. He ahí el punto: la vida es diferente cada día si se le permite que así sea, si no nos quedamos dormidos en la monotonía de hacer lo mismo. Buscar algo diferente, buscar esa nueva energía...

Desautomatizar el lenguaje, desautomatizar el arte, desautomatizar la vida... pensar y volver a sorprenderse cada día.

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