lunes, 30 de junio de 2008

Lo que siempre he estado buscando...

Cuando miré el reloj y eran las 20.00 hrs, pude al fin entregar mi “entretenido” certamen de aplicación de la cada vez más temible gramática sincrónica. Di un respiro de alivio y salí a dar unas vueltas al pasillo para quedarme conversando unos 10 minutos con quienes ya se habían librado al igual que yo; esta hora extra gracias a los reiterados paros que han convertido este semestre en un ineludible karma de nunca acabar parecía unirse al lateo colectivo luego de la entrega de las notas de teoría y crítica, donde el fantasma del examen (o peor aún, de la reprobación inmediata) rondaba por todos lados y se convertía en una sombra que entristecía. Sí, me entristecí bastante pese a que lo tomé para la risa y sonreí. Sí, me entristecí aunque no se notara mucho, porque veo que las cosas se están poniendo cuesta arriba y son riesgos que a veces da miedo tomar, pero no queda otra que continuar en esto. Y como me tomo casi todo personal, la actitud de ciertas personas me hizo entristecer aún más: lo único que hacía era sentirme triste por su situación, quería entregarle mi ayuda si fuese necesario, pero hasta me daba miedo seguir preguntándole.

Necesito 30 minutos para salvar mi día, para oxigenarme, para echar a volar mi mente, para ver Valparaíso en silencio a eso de las 20.00 hrs antes de tomar la micro de regreso a mi casa; de verdad, lo necesito. Necesitaba caminar tranquilo por la calles y pensar en demasiadas cosas. Suelo creer que tú estás en algún lugar observándome o haciendo lo mismo que yo, tal vez en paralelo. Quería creer de que tú también estabas pensando en mí desde algún lugar y que querías acercarte a mí cuidadosamente por temor a no sé qué… tal vez por ese mismo temor que tengo yo ahora de encontrarme contigo. Necesitaba 30 minutos para reponerme… y lo hice. Aún recuerdo como me alejaba lentamente del Gimpert sin mirar atrás, sin mirar que tal vez podrías estar escondida en alguna de las esquinas para marcharte a caminar hacia algún lado. Las palmeras de la avenida Brasil se alzaban hacia el cielo mientras yo intentaba caminar derecho, erguido, hasta que se cumpliera el tiempo que había planeado.

En esos momentos fue cuando de nuevo me puse a pensar en ti. Tal vez ni te conozco, tal vez te conozco y tú tal vez estás en la misma situación que yo. Necesito tu abrazo y cada día parece que te necesito más, pero no sé cómo llegar a ti ni dirigirte una palabra. ¿Me ayudas? Necesito sentirme abrazado a ti y tus manos acariciándome el pelo desordenado que probablemente no te guste. Necesito caminar a tu lado tomado de tu mano y sonriendo de tu presencia. Y es que un abrazo femenino es algo irremplazable: esa paz de su mirada, esa sutileza de palabras, ese cariño que sólo en sus brazos puedo encontrar. Una mujer es irremplazable y es por eso que quiero estar a tu lado, porque sólo en tu regazo encontraré lo que siempre he estado buscando…

4 comentarios:

Emilio dijo...

Estamos en búsqueda de lo mismo... pero me llevas ventaja. Yo sé qué es lo que quiero, pero aún no lo encuentro.

Lo que te puedo decir es algo que tú mismo mencionaste una vez, ''que se lo entregues todo al tiempo; después de todo, es el único que nos va a entregar esas respuestas que andabamos buscando.''

Suerte!

[...LoOnY...] dijo...

que lindo ^^. Y ya veras que pronto llegara esa persona que te dejara abrazarla y a la que podras entregarle todo eso que sé que eres capaz de ofrecer.
besitos cristian
nos vemos!!
y yo el vierens tengo la prueba de sincronica
asi que todavia me queda tiempo para morir xD

DiEgo dijo...

What I always have been looking for is inside, inside my mind, everything is in my mind, and the only that one need is a help of the time (like emilio says) and a little of empathy...

Meilán dijo...

Hola
buscando fotos para un trabajo de la u, derepnte llegue a tu blog. Buena lista de música en acompañamiento del texto. Me gustó la forma de escribir..

bueno que estes bien

adios