sábado, 7 de noviembre de 2009

Isotopías oníricas

Las realides oníricas son confusas, inentedibles, pero atractivas. Pese a que muchas veces quieras buscar el significado de lo que te dicen y eso se pueda transformar en una odisea... o en otra realidad onírica enmarcada dentro de una historia aún más grande que pretende ser la vida real del día a día. Y así sucede que en tu mente se produce una acumulación de situaciones de esa vida cotidiana, papeles, tarjetas, firmas, viajes y llamadas telefónicas que no logran concretarse. Claro, será que nos has pagado aún el skype... o bien no sabes cómo ocuparlo y ahí surgen los problemas pensando en que pasan semanas y recién te acuerdas de todo, de que la realidad de sueño existe, pero que debes dar aviso a la realidad-real de lo que sucede en tu mundo de fantasía-de-carne-y-hueso.

¿Los sueños, acaso, forman parte de una isotopía? ¿Puede ser que establezcan ciertas regularidas metafuncionales que luego pueda analizar en una grilla de transitividad? O quién sabe qué cosa podría yo hacer con el discurso dinámico y cinético de los propios sueños, de las propias mentalidades (de)fragmentas encerradas bajo un halo de misteriosos surrealismos reales, o bajo la realidad, o sobre la realidad. Isotopías de momentos que frecuentan... dos veces el llamado interrumpido, dos veces la confusión... dos idiomas distintos al mío propio. Dos viajes: aunque era él mismo en sí. ¿Acaso ese nuevo idioma significa algo o sólo es el eco de una imagen del día cotidiana, de la vida real? ¿Acaso es una futura isotopía de uno de esos caminos por recorrer?

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