jueves, 10 de abril de 2014

Días extraños

Si hay una palabra para definir cómo ha sido esta semana, creo que la más adecuada sería la de "extraña". Disímil, ambigua, inconexa, demasiado extensa quizá. Nadie entiende nada, la gente está inquieta, a veces tengo instintos un poco asesinos en contra de ciertas situaciones. Y no entiendo por qué, si hasta el momento todo marchaba excelente, aunque siempre se tiene momentos mejores que otros en cualquier lugar que se esté, por lo tanto, no es ninguna crítica a mi situación actual. De hecho, me llama la atención oír que a la mayoría de la gente le ha sucedido lo mismo y que el deseo colectivo es que el fin de semana llegue rápido. Aunque, de todas formas, los días pasan bastante rápido. Creo que alguna vez me dijeron que la vida del adulto sería así.

He tratado de tomarme todo con calma: dejé de afeitarme por poco más de 10 días para que la dermatitis bajara y llego a la conclusión de que comprarme una máquina eléctrica pueda ser el remedio. Logré encontrar una hora para acupuntura, puesto que se señala como un buen tratamiento para las alergias. Veamos qué sucede, pero tengo todas mis expectativas en eso. Lo que no entiendo es por qué el día martes en la tarde me sentía morir... llegué a la casa con ganas de llorar y mandar todo a la mierda, sin saber bien por qué. Normalmente no pesco a nadie y me importa un reverendo lo que piense el resto, por lo que me costó entender el motivo de mi bajón. 

Y ahora ya es jueves, al fin. Los días siguen extraños, con el aire pesado, magnético, quizá con aire de temblor o lluvia. Quiero lluvia. Quiero descanso... y felizmente se acerca un fin de semana largo con huevos de chocolate incluido (léase con un "yay" incluido).


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