miércoles, 16 de abril de 2014

Acupuntura

Hacía harto tiempo que estaba con alergia y aún no me explico bien por qué. Ya he ido un par de veces al dermatólogo, pero lo único que logro es que me den más medicamentos que son solo paliativos para el problema y el hecho de llenarme de pastillas nunca me ha gustado demasiado (sumado al cuantioso gasto que me significaba gastar alrededor de $50.000 cada vez que me aparecía algo). Fue por eso que empecé a buscar soluciones alternativas ya que he aprendido que la medicina oriental busca atacar el problema real y no atacar simplemente los síntomas, es decir, estaba en una búsqueda de la solución real para poder recuperar el equilibro; después de todo, considero que cada enfermedad crónica para por un desequilibrio energético. Fue así como llegué a la acupuntura por recomendación de la red y de algunos otros conocidos. 

Pedí la hora la semana pasada y hoy realicé mi primera sesión en la escuela de yoga Savittar, ubicada en Viña del Mar. Entrar al lugar me pareció un poquito extraño debido al aire tranquilo que se respira, una sensación agradable al fin y al cabo. Luego las preguntas de por qué buscaba acupuntura: alergia extraña, problemas de rinitis, un poco de ansiedad y nerviosismo. Y luego lo que sigue, las agujas. Es una de las primeras cosas que uno cree que pueden ser terribles, pero no lo son en absoluto. Es obvio que no es normal tener pequeñas agujas clavándote el cuerpo, pero es un dolor completamente soportable que al final produce relajo. De hecho, aún me siento muy relajado. 

Necesitaré 10 sesiones, al menos, pero creo que me motiva mucho más que estar llenándome de pastillas. Veamos si resulta. A veces es bueno arriesgarse con cosas nuevas, sobre todo si se trata de cosas naturales.

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