Abrir los ojos una y otra vez, con la intención de que el sueño no acabe y de que pueda volver a renacer, quizás. Tener la dificultad de despegar los párpados y querer seguir durmiendo abrazado a un presente sonriente y a una mirada que te escudriña en la oscuridad.
sábado, 9 de febrero de 2013
viernes, 8 de febrero de 2013
Sonrisa
Al parecer, en mi familia aún no se han dado cuenta de muchas cosas. Para mí resulta evidente que el año pasado me dejó con un sabor amargo, según ellos fue un año genial y que yo soy un mal agradecido. No sé, quizás se sienten con la capacidad de ponerse en mis pies y ver todo desde fuera cuando en realidad no han vivido mis experiencias. Y es así como hoy ha sido uno de esos días en que me han dejado más que saturado de los mismos comentarios de siempre respecto a mis expectativas económicas en relación a lo laboral: ¿no sería lógico que en vez de tirarte para abajo intentaran darte ánimo y motivarte? Resulta que esa lógica no resulta en mi familia si estudiaste algo que no sea socialmente rentable: estudiar pedagogía me condena a la completa pobreza y lástima del entorno, de acuerdo a su pensamiento. Claro está, es el pensamiento que tiene la sociedad y que, en gran medida, yo también tengo respecto a la profesión. Por algo no me proyecto haciendo esto por el resto de mi vida.
Y este aburrimiento que tengo a escuchar lo mismo a veces me lleva a reaccionar un poco alterado y me enojo con facilidad, aunque lo que en realidad estoy escondiendo es una sensación de pena y angustia. Sí, casi como el adolescente que quiere aprobación por parte de su entorno y busca acciones para obtener una respuesta afirmativa: ya estoy harto grande para actuar así, pero mi ambiente familiar me está llevando a sentirme tan anímica y laboralmente mal que es inevitable reaccionar así. Lo único que han logrado es que me encierre cada vez más y, con el paso del tiempo, saben menos de lo que me pasa. No sé si realmente les preocupa: creo que trato de pasar lo más desapercibido posible y quizás sea ese el motivo de que piensen que las cosas no me cuestan, que no tengo problemas y que el tiempo me sobra. Aburre que te tengan "pa'l webeo" (en buen chileno) y que se enojen cuando pones orden. Hoy me hicieron sentir realmente angustiado y cabe considerar que no me sentía así de bajoneado desde el año pasado.
Hacía algún tiempo que llevaba incubando diversas ideas para escribir nuevos cuentos y una de estas ideas era un contexto completamente depresivo y oscuro. Tenía un profundo temor a que la escritura de dicho cuento me dejara el ánimo por el suelo, por lo tanto hice lo posible por aplazar la acción hasta que sucedió este acontecimiento que relato. De todas las cosas malas se puede sacar algo bueno y de este episodio depresivo real, acabé escribiendo "Sonrisa" -título de esta entrada-, tomando al fin la idea y desarrollándola con las sensaciones frescas de cómo me sentía en ese momento. Al contrario de lo que pensé que ocurriría, desarrollar la idea no hizo más que levantarme el ánimo y liberar mi angustia: la escritura ha vuelto a ser mi terapia anímica. Asimismo, volví a respirar satisfacción con la "sensación de cuento terminado", sentimiento que no había tenido en los escritos más recientes.
No quiero dar más detalles, solo dejar constancia de qué me motivó a escribir el cuento, ya que muchas veces leo las historias y no me acuerdo cuáles fueron sus motivaciones. Recordarlo, aunque sea, como anécdota.
jueves, 7 de febrero de 2013
Adiós, Entrevalles
Cuando en diciembre me llamaron para avisarme de mi finiquito, sonreí: sería justo el día de mi cumpleaños y tendría algo de dinero para celebrar. Sin embargo, luego me daría cuenta de la poca empatía del empleador al citarnos a una hora y atendernos casi 2 horas después, como si nada, para luego perder tanto tiempo que el cheque no alcanzó a ser cobrado ese día y corría el riesgo de perder mi cumpleaños en eso. Recuerdo mi molestia al darme cuenta que casi arruinaron mi cumple, como si no hubiese sido suficiente con haberme atacado la psiquis durante todo el segundo semestre. Pasó el tiempo y el anuncio de un bono de vacaciones me dejó obligadamente atado a esta institución de calidad dudosa, al menos hasta que dicho monto fuese pagado: llegó enero y mi felicidad al subirme un avión rumbo a Buenos Aires coincidía con la fecha en que, supuestamente, llegaría la cifra. La llamada nunca llegó, hasta que yo mismo la efectué a mi regreso para enterarme de que aún no sucedía nada.
De ese colegio, debo destacar la amabilidad y simpatía de la secretaria, María Eugenia, que siempre estuvo dispuesta a ayudar. Creo que es de las pocas personas que puedo destacar de aquel lugar viciado por la mediocridad y la falsedad, en donde el mayor exponente de dichas características no es nada menos que el mismísimo señor Pastine que con suerte te saluda. No por nada se nota su aspecto de viejo rancio y olvidado, sabiendo que su reputación va por el suelo: un jefe de UTP capaz de solucionar todo, según él, cuando en realidad está en ese establecimiento porque su capacidad profesional es limitada y bastante pobre. Esos eran mis recuerdos al momento en que a las 08.15 de esta mañana suena mi celular para avisarme de que ya ha llegado la nómina para que pueda ir a firmar y, de esta forma, proceder a la transferencia del monto. Me di vueltas un instante hasta que partí a la "Gran Villa Alemana" con su calor extraño que me agobiaba al salir de la estación del Merval.
Reencontrarme con la Villa Alemana laboral fue algo extraño: volver a cruzar las mismas calles verdes de árboles y de casas geniales fue una experiencia que me despertó mucha nostalgia, debo reconocerlo. Si bien, finales del 2012 no se pueden catalogar como mis mejores tiempos, pero al fin y al cabo una acaba tomándole cariño a los lugares por donde transito... o al menos eso me pasa mí. Subí por calle Latorre hacia el cerro... y esto sí que está lejos: me pareció una eternidad hacer este camino que antes solía hacer en algo así como 12 minutos, cuando aún había niebla en la mañana y hasta llovía de vez en cuando. Los lugares estaban peligrosamente iguales, con un tono más estival, pero me producían la misma sensación de incertidumbre de antaño en que, claramente, me dirigía al matadero. Traté de no recordar los malos ratos, sino que volver a soñar con esa ansiedad amigable de algunos buenos días, hasta llegar a la calle Progreso y encontrarme frente al Centro de Eventos "Entrevalles", uno de esos hitos del camino que marcan que ya estás llegando (realmente es lejos). Al llegar al hall, me encontré con María Eugenia, quien me saludó con su simpatía de siempre, entregándome la nómina para firmar. Conversamos por algunos instantes, cuando yo ya sabía que no había ninguna de las personas ineptas que hicieron tan detestable mi permanencia en aquel lugar. Me retiré del lugar con la conciencia de que, de no ser por motivos de fuerza mayor, es la última vez que tendría que ir a ver aquel lugar.
Pasó la tarde y a eso de las 4 de la tarde, mi ex empleador ya había realizado la transferencia, por lo que pude respirar con tranquilidad: lamentablemente, me han dado demasiadas razones para tenerles mucha desconfianza. Puedo decir que, oficialmente, esta es mi despedida al Colegio Entrevalles en el cual, de una u otra forma, aprendí muchas cosas: cómo incubar una gastritis, cómo sentir tu autoestima profesional por el suelo, cómo los alumnos siempre tienen la razón, cómo los directivos sacan la vuelta y cuya capacidad de no ponerse de acuerdo tiene a un colegio en un rendimiento pésimo, cómo tu labor pasa a tener cero valor. Lo positivo del asunto fue ver una realidad completamente diferente a la cual estoy acostumbrado y quizás sea ese el motivo de este golpe que bien podría ser un shock cultural: es lamentable pensar que las expectativas de esos alumnos no son las mejores porque el medio en el cual se han criado los lleva a estancarse, por más que tú intentes decirles que existe un mundo lleno de oportunidades que pueden tomar. La ausencia de un modelo paternal confiable es lo que hace falta a la sociedad actual, un modelo afectivo capaz de poner reglas: educar, a veces, implica pequeñas sanciones que, a la larga, te van formando. No hablo de castigos de golpes ni nada de eso, pero sí de reprimendas y llamados de atención que le vienen bien a cualquier persona (incluso a un adulto que se cree sabelotodo).
Puedo decir adiós a los malos tiempos y saludo con fe un futuro auspicioso, sonriente, con muchos proyectos por cumplir. Pondré mi energía en que así sea. Adiós, Entrevalles.
martes, 5 de febrero de 2013
Escritura incompleta
Como cuando el agua se corta por una noche
y al amanecer vuelves a abrir la llave:
no fluye, es lenta, sucia, contaminada...
es inminente una purificación.
Como cuando algo te hace falta,
cuando el abrazo no fue sincero,
cuando la sonrisa fue falsa,
cuando el regalo no te sorprendió.
Como un edificio que sabes que caerá en el próximo terremoto,
como el abrigo que no te cobija del frío,
como el paraguas que se filtra,
como los zapatos que se humedecen.
Algo incompleto, algo que no está acabado.
Esa es la sensación cuando aquello que escribes
no te ha dejado satisfecho.
y al amanecer vuelves a abrir la llave:
no fluye, es lenta, sucia, contaminada...
es inminente una purificación.
Como cuando algo te hace falta,
cuando el abrazo no fue sincero,
cuando la sonrisa fue falsa,
cuando el regalo no te sorprendió.
Como un edificio que sabes que caerá en el próximo terremoto,
como el abrigo que no te cobija del frío,
como el paraguas que se filtra,
como los zapatos que se humedecen.
Algo incompleto, algo que no está acabado.
Esa es la sensación cuando aquello que escribes
no te ha dejado satisfecho.
lunes, 4 de febrero de 2013
La espera
Cuando el atardecer dejaba entrever los últimos rayos de luz perdidos en el cielo, su silueta avanzaba hacia las olas. Trató de seguir sus pasos, pero la persecución era difícil: nunca podría vencer la rapidez de una criatura nacida en el mar. Vio cómo su silueta desaparecía en las aguas oscuras y tibias de ese mediterráneo de antaño, de ensueño, como si fuese uno de los recuerdos más preciados de alguna de sus vidas. Bajo las estrellas de un cielo cálido primaveral, se acomodó en el suelo apoyando las manos en la arena. Eran las 10 de la noche y el traje de baño era una vestimenta que sería lo suficientemente cómoda para permanecer en la espera.
domingo, 3 de febrero de 2013
¿Quién eres tú?
- ¿Quién eres tú?
La pregunta podría resultar un tanto extraña en un ambiente donde todo parecía estar sumido en el extrañamiento. Todo tan perfecto, tan cuidado, tan sublime. ¿Quién eras tú dentro de una realidad que parecía ser parte del mundo onírico? Caminaba tras las sombras que se escondían en las esquinas, caminaba tras las miradas que se detenían a tomar un café mientras susurraba canciones de antaño cuyas letras no conocía completamente. ¿Quién era?
¿Cuánto tiempo tardaría en tener una respuesta?
Fotografía: Avenida de Mayo, Buenos Aires, C.A.B.A, Argentina.
sábado, 2 de febrero de 2013
miércoles, 30 de enero de 2013
Buenos Aires: la joya europea de Latinoamérica
Aproximadamente 1 hora y 50 minutos de vuelo separan a Santiago de la capital argentina: el famoso e infinito Buenos Aires, cuyas imágenes más pintorescas nos vienen a la memoria gracias a los tangos de Gardel o las canciones que más de alguna vez cantó algún abuelo o pariente mayor. Y claro está que en algún momento miré dicha expresión musical como algo fome y avejentado, pero con el tiempo uno empieza a descubrir el carácter sensual de un baile tan elegante como muchas de las edificaciones que adornan la Capital: las luces que iluminan Corrientes cuando el anochecer se posa sobre los transeúntes a eso de las 20.30 durante la verano en el hemisferio sur. Un viaje que soñé por mucho tiempo y que, luego de una larga espera producto del atraso de Aerolíneas Argentinas, finalmente se concretó al ver que nos íbamos introduciendo en una metrópolis de belleza mundial.
Mi Buenos Aires querido, sí, como dice la canción. Me parece imposible no adorar la ciudad desde el instante en que el taxi cruzó la 9 de julio desde donde se observa una de sus principales atracciones: el famoso Obelisco que ha tenido tantas interpretaciones. Lo que sí se puede decir es que no es tan alto como parece, pero se puede observar desde varias calles a la redonda. Nos instalamos en un hotel ubicado en la calle Perón, a dos cuadras de la céntrica Corrientes por donde, efectivamente, parece circular todo el mundo. Serían pasadas las 7 de la tarde cuando caminábamos en busca de algo para comer y ya nos perdíamos en las miles de librerías que decoran aquella avenida, donde los edificios en altura nos traen un nostálgico recuerdo de las calles de Madrid. Lo primero que uno piensa es en el parecido de la capital argentina con grandes urbes europeas y, en ese mismo sentido, es increíble la cercanía que uno siente con el Viejo Continente: se nota que los transandinos miran hacia el otro lado del Atlántico y que la cultura europea se asentó de buena forma en ese rincón del continente. Los precios de los libros -sumado a un buen cambio que logramos gracias a azares afortunados de la vida- eran increíblemente bajos, alcanzando sumas casi soñadas acá en Chile: desde unos $300 era posible encontrar lecturas interesantes. Eso sí, es interesante ver que la noche oscurece el ambiente, pero la temperatura se mantiene sobre los 23º C: aire acondicionado es condition sine qua non.
Avenida Corrientes
Si quieres conocer una ciudad, lo mejor que se puede hacer es caminar: no importa las distancias, no importa el calor. Nos tomamos muy en serio esta premisa, por lo que iniciamos nuestra salida a eso de las 9 de la mañana del día 23 de enero, en que caminamos hacia la famosa Plaza del Congreso donde observamos el cuidado de sus edificios antiguos: el Congreso se alza como el Capitolio de Washington. Me sorprendió la cantidad de teatros y de puestos con revistas, la vegetación y -debo decirlo- el recuerdo de un paseo por la Calle de Alcalá en Madrid. Cruzamos la Avenida de Mayo en dirección a la Plaza de Mayo, lugar famoso por su simbolismo histórico y por ser centro de concurridas manifestaciones frente a la Casa Rosada, magnífico edificio cuyo valor patrimonial no pongo en duda. A pocos metros de la Casa Rosada nos encontramos con el Museo del Bicentenario, obra emblemática emplazada en lo que otrora se constituía como un fuerte español: destaco el cuidado de dicho monumento y el recorrido por parte de la historia argentina.
Casa Rosada
En el camino a Puerto Madero, regresando hacia Corrientes, nos encontramos con el famoso Corrientes 348 -lugar mencionado por el tango A Media Luz, popularizado por Gardel- que resultó ser un estacionamiento, quizás sea ese el motivo de que todo se viese a media luz según la letra de la canción. Tan solo 1 cuadra hacia el este, siguiendo en Corrientes, nos encontramos con el famoso Luna Park, famoso centro de eventos culturales en el que, según se comenta, Juan Domingo Perón conoce a quien será su esposa y una de las mujeres más importantes -amada u odiada- de la historia de Argentina: Eva Duarte, más conocida como Evita. Finalmente, llegamos a Puerto Madero a descansar luego de toda esa caminata, bajo un sol de unos 30º C, y observamos el que se constituye como el barrio más moderno y caro de Buenos Aires, instalado frente a los 4 diques realizados en el Río de la Plata. Las edificaciones en altura y la construcción de vidrio destaca este carácter moderno que se diferencia de otros sectores más neoclásicos de la urbe. Cosas a destacar de este barrio: el Puente de la Mujer, dirnseñado por el arquitecto español Santiago Calatrava; la presencia de cadenas hosteleras como Hilton; y el Parque de las Mujeres argentinas, inaugurado el año 2007. Del otro lado del puente -regresando a la zona de la cual proveníamos- nos encontramos en el Barrio de San Telmo, donde las callecitas me recordaron el barrio parisense del Montmartre. De este barrio destaco la Casa Mínima -edificación que se constituye como la vivienda más pequeña de la urbe y que, a nivel de mito, se dice perteneció a un esclavo- y la Plaza Dorrego, donde los fines de semana se arma una feria y que, en nuestro día miércoles, estaba cubierta de lugares para almorzar. La siguiente parada: Caminito. Decidimos viajar en bus (llamado colectivo o bondi) y el problema del cual ya me habían advertido: monedas. Conseguir monedas, saber el real precio del transporte, el monedero... finalmente, llegamos a Caminito de la Boca luego de una lluvia que nos pilló de sorpresa con 30º C, temperatura que no disminuyó después de la precipitación. Una zona muy pintoresca, marcada por el ambiente del tango y los colores.
Caminito de la Boca Puente de la Mujer, Puerto Madero
Otro día de caminata: jueves 24 cuando la temperatura, a eso de las 10 de la mañana, era del orden de los 30º C. Corrientes es el centro del mundo y entre la calle Callao y Pueyrredón, se ubica un sector de gran variedad y buenos precios. Zapaterías, galerías diversas, ropa por montones, artículos diversos: todo lo encontrarás aquí. La línea B del Subte cruza toda esta zona, pero es recomendable hacerla a pie para ver todo lo que tiene para ofrecer. Continuando este camino, nos encontramos con el Mercado de Abasto, otrora mercado de frutas que actualmente es un mall de tiendas más exclusivas, que ha mantenido la fachada original: ubicado en Corrientes 3247, entre las calles Agüero y T. M. Anchorena. Almuerzo en restaurant Cervantes II ubicado en Perón, esquina Riobamba: bifé de chorizo en porciones apoteósicas y a un precio excelente, completamente recomendado. Volviendo hacia Callao en dirección al este, nos encontramos con París. Sí, el camino a Recoleta está decorado de imponentes construcciones que nos rememoran las grandes y esplendorosas avenidas del Viejo Continente. En la calle Santa Fé nos encontramos con la Librería El Ateneo Gran Splendid, catalogada como la tercera librería más bella del mundo y con razón: un teatro antiguo transformado en una sala de ventas de libros de variadas temáticas y precios: grandioso, una parada obligatoria. Unas cuadras más abajo llegamos a Recoleta, donde destaca el cementerio en el cual descansan los restos de grandes personalidades como Eva Perón y Bioy Casáres, por dar un ejemplo. Los 36,6º C (casi 40º C de sensación térmica) que alcanzó la capital argentina durante esa tarde -una de las temperaturas más altas en lo que va del verano- tuvieron su calma en el Hard Rock Café, ubicado en el centro Buenos Aires design, un mall dedicado al diseño. Regresamos por Recoleta en dirección a la 9 de julio, para observar la Plaza Libertad, el Teatro Colón y cruzar a Corrientes, donde nos encontramos con la murga que decoraba de Carnaval el ambiente. Terminamos el día deleitándonos con una pizza del Güerrín, local posicionado dentro de los mejores de Buenos Aires.
Librería El Ateneo Gran Splendid
Viernes 25 de enero: quiero un zoom anatómico. Subte en dirección a Palermo: estación Plaza Italia, que no se relaciona de ninguna forma con la controvertida plaza santiaguina. En sus alrededores nos encontramos con el Zoológico Metropolitano y, continuando por la avenida Sarmiento en dirección al río, nos encontramos con el Parque 3 de Febrero, un sector muy verde lleno de rosas y lagunas. No pudimos con la tentación de subirnos a un botecito que pudimos conducir a pedal por las lagunas, en un día en que la temperatura estuvo mucho más fresca que los días anteriores: unos 24º C de máxima. Era inevitable continuar el camino, cruzar hacia la Avenida Figueroa Alcorta y Belisario Roldán para divisar el famoso Planetario en el que Soda Stereo grabara el videoclip de "Zoom": turismo rockstar. Regresamos al subte en dirección a la Estación Retiro, un sector muy parecido a Estación Central de Santiago, rescatado por la intersección con Puerto Madero y una torre reloj que destaca en una plaza verde. Regresamos caminado por calle Florida, sector de fuerte comercio y turistas, en donde se puede encontrar souvenirs de todos los precios, los cuales disminuyen en la medida que te acercas a Corrientes. Luego de recorrer durante casi todo el día, a eso de las 4 de la tarde concurrimos a Las Cuartetas, pizzería recomendada por la colosal cantidad de queso invertida en la comida. Un breve descanso de menos de 1 hora y nos pasan a buscar al hotel para ir a una cena con show de tango en el barrio de Boedo: Esquina Homero Manzi. Una cena excelente junto a un show de tango en que la sensualidad de un baile elegante cautiva a cualquier espectador.
Planetario de Palermo
Sábado 26 de enero: Corrientes despierta a las 10.30 de la mañana cuando nuestras maletas aprovechaban los últimos libros y la tienda Arcor, antes de partir en el Subte hacia la estación Retiro, desde donde salía nuestro bus al Aeroparque Metropolitano Jorge Newbery. Un viaje increíble de paisajes de encanto, callecitas con ese "qué sé yo", pizzas con la mayor cantidad de queso que he visto en mi vida, literatura por todos lados: una ciudad cultural de dimensiones mundiales.
Pizza Grande de Muzarella en La Faina, Calle Corrientes esquina Paraná.
Pizza Grande con Muzarella, crema, champiñones, espárragos, en Pizzería Güerrín.
Cerveza Quilmes en Hard Rock Cafe, Recoleta.
domingo, 20 de enero de 2013
Volador VIII (Voladora)
Y me abrazas en el silencio, me abrazas en la oscuridad.
Dormidos en la medianoche, bailamos en la infinidad,
las canciones las inventamos y sabemos que da igual:
el baile bajo la luna, allá vamos, a bailar.
Dame la mano, acércate a mí:
sé cómo confundir al espacio y al tiempo.
Dame un instante para pintar ese mundo
en el cual te querrías quedar viviendo.
Dame la mano y no me sueltes,
acércate sin miedo y no te despegues:
pronto comenzaremos el vuelo.
Cierra los ojos, abre la mente:
deja que tus sueños comiencen a volar.
Cuando no acabes de darte cuenta
ya serás un ave que vuela por los aires,
¿ves que ya has despegado los pies del suelo?
Alza el vuelo, voladora, volantín,
cruza las nubes en un segundo, sin temor,
vuelva tan alto como puedas
y jamás te detengas, como un platillo volador.
jueves, 17 de enero de 2013
En sueños
Te diré cosas para que sonrías,
te hablaré suave para que duermas,
te acurrucaré en palabras acogedoras
para luego abrazarte con mi piel desnuda.
Te hablaré del futuro, del pasado, del presente.
Construiremos historias en un cielo de papel.
No dormiremos, lo sé,
estaremos despiertos hasta las tantas de la mañana.
Reiremos, sí, nos abrazaremos.
Hablaremos de lo que pasó
y de lo que está sucediendo:
de lo que está por venir.
Hablaremos dormidos sin darnos cuenta
y al despertar, quizás no sepamos de qué conversamos.
Silenciamos el mundo con un abrazo,
porque sabemos que hasta en sueños nos seguimos amando.
te hablaré suave para que duermas,
te acurrucaré en palabras acogedoras
para luego abrazarte con mi piel desnuda.
Te hablaré del futuro, del pasado, del presente.
Construiremos historias en un cielo de papel.
No dormiremos, lo sé,
estaremos despiertos hasta las tantas de la mañana.
Reiremos, sí, nos abrazaremos.
Hablaremos de lo que pasó
y de lo que está sucediendo:
de lo que está por venir.
Hablaremos dormidos sin darnos cuenta
y al despertar, quizás no sepamos de qué conversamos.
Silenciamos el mundo con un abrazo,
porque sabemos que hasta en sueños nos seguimos amando.
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