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martes, 19 de mayo de 2015

Let go

Olvidaré, escribiré, seguiré. Como si nada no, porque no es mi estilo. Como si nada no, porque así no me defino, porque en el fondo de mi mismo sé que nada dejaré para el olvido. Sé que hay cosas que suceden, cosas que se van, cosas que se escapan: nostros decidimos lo que se va o lo que sigue. Olvidaré, escribiré, seguiré, porque la vida sigue adelante y no me detendré. Seguiré siendo auténtico, seguiré estando intacto: mi esencia propia no se contextualiza.

Lloraré, quizás y no me da vergüenza decirlo. Me lamentaré muchas veces, no por lo pasado, sino por lo que pensé que sucedería: la única razón de la desilusión es la confianza, pero tampoco me arrepiento. No me creo una buena persona, no me creo excelente, no me creo un Dios: solo soy un ser común y corriente buscando un camino, buscando su mejor situación. A veces pierdo la calma, a veces recupero la fe, aunque en realidad, no lo sé.

No sé por qué lo escribo, no sé por qué lo pensé. Sí me importa, lo repito, aunque ya sea parte del silencio. Olvidaré, escribiré, seguiré. Seguiré escribiendo, pero no olvidaré.

martes, 7 de abril de 2015

Espuma

Doy un paso hacia adelante. Está nublado. Doy dos pasos hacia la niebla que, en breve, se acabará convirtiendo en nieve. Blancura, hielo condenasado cubriendo los callejones, hielo transparente olvidando las huellas de aquellas transeúntes que duermen en el río que se pierde en el mar. Correr hacia el destino, correr hacia el presente. Creo que el futuro ya sucedió. Las huellas quedan en la nieve, la humedad corroe los edificios, la ansiedad inunda las habitaciones; la alegría llena los adoquines, mis pies tocan el suelo, vuelo, vuelo, floto en el silencio. Floto en esta nueva vida: mis pies desaparecen en la espuma.

jueves, 26 de marzo de 2015

Vivir en el silencio

Las luces de la ciudad se iluminan cada noche y son tantas las almas que deambulan sin saber por qué. ¿Por qué despertarse a las seis de la mañana, por qué levantarse, por qué tomar transportarse, por qué trabajar? ¿Por qué? Argumentos que a veces no se entienden, argumentos que, incluso, muchas veces siquiera existen. Volver a ver las mismas caras que amas y odias a la vez, resignarte a que quizás estás encontrando algo bueno. Sentir que vas bien, pero te da miedo pensar que las cosas pudiesen ser aún mejores.

Soñar con cruzar el oceáno, otra vez, soñar con escapar definitivamente. Vivir en el silencio como un ser que pasa desapercibido, sentir que tienes un sueño que parece no tener espacio. A veces me deprimo. Sí, claro que me deprimo pensando que me ilusioné demasiado con ciertos proyectos que si bien están funcionando, no lo hacen de la forma que quiero. Es que acaso soy un inconformista y que siempre quiero reclamar por algo, o acaso todavía siento que falta algo que me sigue provocando un corto circuito. ¿Por qué será que nos da miedo estar en un buen momento, por qué siempre pensamos que no va a durar? Creo haber aprendido a invocar los cambios, a saber pedirlos y valorarlos cuando se transforman en algo bueno para ti, cuando al fin ves que las cosas empiezan a repuntar. 

Vivir en el silencio huyendo de los miedos que a veces viven a pocas cuadras de ti, ¿es necesario escapar? Es difícil recuperar la confianza, pero no imposible. Es dificil volver a creer y a recuperar la tranquilidad, pero se puede. ¿Acaso también es difícil pedir algo que vibra en tu pecho, pero que aún se niega a señalar el camino? Quizás no lo he recorrido por completo, pero siento que algo ya se ha trazado: siempre es importante cada paso. Me doy ánimos pensando que falta menos que en un principio, que ya hay semillas y que de a poco empezarán a dar frutos. El problema es que, a veces, me cuestiono la valoración que tengo de mi mismo. Creo que es normal. A veces creo que puedo y otras, no. Vivo en silencio, pero, en realidad, no quiero vivir en silencio. Tengo muchas cosas que dejar plasmadas, muchas huellas que marcar. 

Muchas huellas extendidas en un camino que se pierde a lo lejos.

Fotografía: La Barceloneta, Barcelona, España (febrero 2015)

miércoles, 8 de octubre de 2014

Rumbo

En el silencio de la inquietud cierro los ojos. Pienso en el más allá y lo que está aquí, tan cercano. Las luces de la noche se extienden en un horizonte infinito y mis palabras se confunden con un ritmo que me lleva lejos. Siento que vuelo, siento que soy de vapor, siento que corro por callejones ancestrales, siento que ya conozco esta historia. Siento que soy parte de un mundo lejano y que volví a nacer, que volví a creer, que fui el nacimiento de un nuevo sueño. Cierro los ojos y me lanzo desde la altura, recorro la ciudad, recorro un nuevo lenguaje que de alguna forma también me es propio. Siento la brisa del mar a la distancia, siento el aire, siento el temor, siento que todo comienza a dar vueltas al momento en que todo podría colapsar sin ninguna otra explicación más que el deseo de dejarte llevar. 

Y, después de todo, las palabras son las que me llevan, el rumbo ya está trazado.


Fotografía: Passeig De Gracia, Barcelona, Catalunya, España (febrero 2010)

lunes, 8 de septiembre de 2014

Dejar ser

Dejar ser y dejar que la vida juegue a actuar. Sentir que observas las miradas de gente ausente, sentir que no confías en nadie. A veces te das cuenta que has cometido errores, a veces te das cuenta que te alejaste bastante de la realidad. A veces, realmente, te topas con verdaderas mierdas de persona. Luego te detienes, ves la hora que pasa, deseas que siga avanzando.

Piensas en un deseo, quieres soñar, quieres que se cumpla. No sabes cómo desear: es difícil evitar el negativo. Quieres, pero es difícil acertar al modo. Soñar, desear, temiendo por lo que debas dejar atrás.

Miradas, corazones, amistades, sueños, confianzas, vínculos que aparecen de manera imprevista y que se vuelven realmente importantes sin que te hayas dado cuenta.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Acelerar

Robar un vehículo al azar, sin preocuparse de su dueño. No es nada personal, lo asegura. Romper el vidrio y cortarse las manos, dejar un poco de sangre desparramada en el pavimento como evidencia, sin motivo: no hay mucha utilidad en dejar sus huellas marcadas. No pensar en nada, acelerar, acelerar, acelerar. ¿Estrellarse contra un muro o lanzarse directamente al mar?

martes, 19 de agosto de 2014

Distorsión

Correr en círculos moviendo los brazos, pensando en cualquier estupidez posible, dejando la mente fluir. Correr en círculos, escuchando canciones en francés, dejarte llevar por el sonido, por esa voz particular, por esa nostalgia. Has hablado tantos idiomas en un solo espacio, has fotografiado tantos momentos del futuro y del pasado en busca de un presente, esa línea inexistente que separa la realidad de la fantasía. Echar a correr otra vez, formando un cuadrado, queriendo alterar las dimensiones para convertirlo en una esfera. ¿Puedes correr formando una esfera? ¿Puedes correr formando un cubo? Respirar y huir del mundo, convertirse en una sombra, resbalar sobre la escarcha. Volver.

Volver a ser ese niño de diez años que descubre la nieve por primera vez. Volver a escalar esa enredadera congelada, volver a caer sobre la nieve, volver a golpearse la cara con el pavimento congelado. Volver a creer que todos tus recuerdos se confunden con tus historias, volver a engañar a tu cerebro. Volver a ver esos recuerdos como fragmentos descontinuados, inconexos. Confudirse es normal, los olores, los colores, la luz, la gente, la temperatura sobre la piel... volver. 

Acabar, sin motivo aparente, tirado sobre el pasto mirando las estrellas, a varios miles de kilómetros de distancia, 11 años después.

viernes, 8 de agosto de 2014

Ver


 Fotografía (por mí): Paseo Ascensor Reina Victoria, Cerro Concepción, Valparaíso.

Es fácil perderse en un laberinto de condiciones inequívocas, a veces, insoslayables. Es fácil perder el sentido y descubrirse contando las piedras que han caído alrededor de ese camino circular que has recorrido por días, por semanas, por años. Es claro: la vida es un espiral y muy posiblemente eso que sucede ahora podría volver a suceder, pero en esa misma búsqueda quisiéramos encontrar las respuestas que teníamos al principio del camino. Ahora que las suelas de los zapatos se ven desgastadas, quisieras empaparte una vez más de todas las motivaciones que tuviste para comenzar a caminar.

No es fácil soñar. No significa cerrar los ojos y dejar que las imágenes vengan a tu cabeza, el sueño es mucho más que un acto involuntario, producto de un momento de lucidez. Los soñadores son los que abren sus alas y se pierden en el mundo, pero descubren todas esas almas que deambulan en callejones secretos. Tenemos la llave para ingresar a nuevos mundos, para romper las reglas de distintas dimensiones, para cruzar de un lado a otro casi sin pedir permiso. Tenemos el poder de llegar lejos, de aparecer y desaparecer, de crear y de destruir. Tenemos la llave, tenemos las señales que debemos seguir.

Por eso, en el silencio, el forastero se sienta a observar el color de ese mundo que le es nuevo. Es un alien inserto en una civilización extraña, que tantas veces lo aparta, señalándolo como un ser que involuciona. ¿Qué es la evolución? Se cuestiona una y otra vez, sin encontrar una respuesta. Y observa sus zapatos, ya casi inexistentes. Alguien se detiene a observar las huellas que han quedado marcadas en el cemento, que ha secado hace ya tiempo. Sonríen: pocos son capaces, realmente, de ver.

jueves, 7 de agosto de 2014

Cuando todo se mueve

Cuando todo da vueltas, el cuerpo se convierte en un punto ínfimo, incapaz de permanecer demasiado tiempo a flote, incapaz de resistir la brutalidad con la cual la luz golpea cada superficie para suponer que es un color. Nos alejamos de la luz, nos convertirmos en un espectro, dejamos de ser masa, pasamos a ser inercia. El movimiento solo es una energía mal propuesta, las palabras se confunden entre ficciones bien consolidadas. Somos fantasmas de un futuro incierto, un pasado colorido y un presente que no sabemos. Somos todos, somos agua, somos ceniza, somos fuego. El ser y no ser se confunde con la espera de un remezón que se siente en el aire, que te inquieta... todo da vueltas. 

El cuerpo desaparece al ver las agujas que se acercan, los vampiros atacarán con furia para chupar toda la sangre, sobre todo si es sangre joven provista de mucha energía que las carroñas han perdido. El mundo se ha convertido en una carroña que mentes zombie quisieran dominar y hacer desaparecer, los segundos se confunden. Los colores no existen: solo son la demostración de que eso que ves, no lo es en realidad. Eso que crees que aparece, es lo que más se aleja de la realidad. Y el vacío nos demuestra la verdad, no hay gravedad, no hay aire, no hay roce, no hay electricidad. Pero sí la hay, la existencia es siempre afirmativa, la negatividad es casi un invento, una simple oposición que te remite al inicio. 

Cuando todo se mueve, el cuerpo se confunde con las paredes y pretende ser energía. Cuando el movimiento se detiene, todo vuelve a la normalidad, todo se tranquiliza, ya ha pasado, ya se ha detenido el revoltijo. Ya acabó. Pero el movimiento es el principio, es el origen de tantos otros...


Fotografía: Cielo de Quilpué, junio 2014.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Instinto de supervivencia

Es tanto lo que hay que hacer, que a veces se me olvida escribir. Es tanto el agotamiento, que a veces se me olvida respirar. Es tanto, tanto... que no sé, que me cuesta pensar, que me cuesta existir. Es tan simple dejarse llevar por la corriente y desaparecer, pero mi instinto de supervivencia me lo impide: me insta a seguir atento, a no parpadear, a seguir deseando algo diferente. ¿Por qué, simplemente, no me puedo resignar? Sería más fácil, ser uno más de tantos otros que hacen lo mismo y no lo piensan. Sí, el problema está en pensar y descubrir lo que realmente pasa, porque te induce a buscar una salida. ¿Por qué salir, si todo es tan estable y tan seguro? ¿Cómo hacerles entender que eres más que eso? A veces no vale la pena, es perder energía de manera innecesaria. Tienes tantas cosas que hacer, tu cerebro puede funcionar mejor en otra cosa que realmente lo valga. 

Ante todo, nunca dejar de existir ni convertirse en una máquina. Nunca perder el confianza de que algo sucederá, alguna señal que señale el camino. No puedo permanecer sentado esperando una llamada que no sé si va a llegar. ¿Cómo emitir las señales de humo para que me vean desde el mar? 

martes, 10 de junio de 2014

Enumeración de sensaciones

La misma nostalgia al ver un espacio que no sé si es cierto. El mismo silencio en una caminata fantasmagórica y difusa, donde las formas cambian y los colores desaparecen. Gamas de luces, sonidos desconocidos, historias que te observan como transeúnte desde los balcones donde cuelgan la ropa que quieren secar. Cuelgan las vidas, cuelgan los cuerpos, cuelgan también las almas que nacen con cada nueva palabra que escribimos casi al azar.

Vuelvo a transitar por una amplia avenida solitaria. Vuelvo a descubrirme en un mundo al cual pertenecí hace siglos atrás, vuelvo a sentirme perdido, vuelvo a encontrar unas cuantas respuestas. Y escapo, pero regreso; vuelo, pero me escondo. Es que las máscaras tarde o temprano se desarman y las ropas comienzan a ceder con el paso del tiempo. Los espectros bailan en la borrachera de anoche, las sombras se pintan de destellos, de musicalización. 

Me confundo. Sé que ya he soñado con esto, pero no sé lo que va a pasar. 

lunes, 9 de junio de 2014

Escribir

Cerrar los ojos y descubrir que estás flotando en medio de la nada, que eres tan suave como la espuma, que eres tan liviano como una nube. Cerrar los ojos y descubrir que estás despierto, que nada es lo que parece, que sonríes cuando a veces crees estar muerto. Sonreír, asentir, pensar que todo sigue siendo una ruleta que nunca acaba, soñar con ese futuro que no sabes si existe. La ansiedad de no saber qué es lo que sucederá, la angustia de querer tener todo en este momento, el temor de ver que las cifras descienden y la esperanza que se niega a dormir. 

Lo que quiero es escribir. Eso.

miércoles, 4 de junio de 2014

Adición

No hay día en que no me cuestione el porqué. Y sigo sin respuestas. A veces me despierto en medio de la noche, corriendo por calles húmedas en busca de algo que no descubro. Se me pierde el sentido, me confundo, me deprimo. Yo me silencio, pero mi cuerpo, no. Y quisiera decir tantas cosas para dejar que mi conciencia corriera loca por un 
caudal incontrolable de puntuación incierta que no se entiende ni aparece en ninguna parte y la lógica y la ilógica y el silencio y las imágenes y las frases y los sueños y las tantas y que no sé dónde van a llegar.
Sigo buscando, sigo soñando, sigo caminando.


Fotografía: Avda Freire, Quilpué

domingo, 1 de junio de 2014

Sueños

Soñé que me dolía tan fuerte un oído que me desmayaba. Soñé que tenía conciencia del golpe, pero que seguía inmóvil y en ese estado era capaz de percibir todo lo que sucedía. Todo se veía en vertical, de acuerdo a la perspectiva en la cual me encontraba. Tumbado en el suelo pensaba en la vida, en el paso del tiempo, en el estrés, en ese derroche de energía que a diario utilizaba en la creación de un arma que no tenía mayor utilidad que la destrucción. ¡Destrucción, destrucción por diversión! Mejor dicho, para tapar la decepción.

Soñé con gente que no veía desde hacía mucho tiempo, cuyas apariciones eran en realidad una forma de estorbar. Soñé que esas miradas olvidadas querían recordarme situaciones que otrora añoraba, pero que ahora estaba feliz de no haber logrado. Soñé que les demostraba mi felicidad y era una sensación tan agradable de ver que se negaban a ver que eso era cierto. Soñé que sus siluetas llegaban para colgarse de mi éxito, pero que no les resultaba. 

Soñé con ascensores que colgaban de cables tiritones, soñé con estaciones olvidadas, soñé con lluvia, con edificiones en construcción. Soñé, sobretodo soñé. Eso es lo que más importa.

lunes, 5 de mayo de 2014

Sueños

Pensar en los sueños y saber que quieres lograrlos hace que vivas tu vida con mayor alegría y que las dificultades del presente se tornen más llevaderas. Había escuchado este consejo de un amigo, pero no le tomé el peso hasta hoy  que, realmente, pude ponerlo en práctica. Creo que estoy en esa fase de "no me importa nada" y "no me voy a calentar la cabeza", pensamiento que me permitió llevar un muy buen lunes pese a venir llegando de un entretenido fin de semana largo.

Volver a la realidad no es fácil y muchas veces es traumático, sobre todo si no estás completamente a gusto. Pero volver a recuperar la seguridad en la literatura me ha hecho recuperar la tranquilidad. 

Gozar de la vida, disfrutar el mundo, sonreír... El futuro es inquieto.

domingo, 30 de marzo de 2014

Nuevas historias

Porque a cada instante sé que se va escribiendo un nuevo fragmento de la historia. Cada mirada, cada paso, cada sensación es un momento único: sabemos que cada espacio de tiempo no se volverá a repetir y es por eso que sabemos que debemos vivirlo a concho. Sonrisas, alegría, luces de colores y nubes dispersas en un aire paralelo. Porque nosotros decidimos el momento en que cruzamos las dimensiones para ingresar a nuestros mundos paralelos. Nosotros sabemos qué es lo que hay más allá, nuestro espíritu vibra al reencontrarse con esa energía que proviene del origen, distante varios millones de años atrás. 

Aquí y allá, donde nosotros queramos. Sabemos que siempre van a nacer nuevas historias.


Fotografía: El Retiro, Quilpué.

jueves, 6 de febrero de 2014

Fugacidad

Te sientas frente a la ventana, ves la cortina flamear al viento. Ves los colores de un silencioso y calmo atardecer, ves el valle, ves las montañas, ves el cielo, ves las nubes, ves los árboles, ves el mar. Pues el mar se esconde a la vuelta de la esquina, aunque no sea evidente en el cruce de cualquier peatón que se acelera por llegar primero. El mar deja su huella junto a las pisadas de los soñadores que se detienen al ver a una pareja abrazada, ante la sonrisa de una persona que no sabe por qué ríe, ante una estrella fugaz que iluminó el cielo como si fuese mediodía. El mar deja su huella en la fugacidad de los minutos que se aceleran de pronto, que se detiene y luego vuelven a dormir. 

El tiempo pasa tan rápido, pasan los días, se va el tiempo. La vida es tan rápida. La vida es deliciosa.


Fotografía: Quilpue, Región de Valparaíso.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Olvidos

Las luces se confunden en una mezcla extraña, como si se tratara de un baile. Olvidé cuántas cervezas ya he bebido: quizás cinco, quizás más. No recuerdo el sabor del último vaso, no recuerdo la sensación de la vida. A veces me detengo a observar el reloj detenido sobre la pared, cuando la vena se atasca en mis venas con la sensación inminente de querer fluir hacia la luz: le aterra la oscuridad, le aterra el silencio. Y en eso, mi cuerpo tambalea en el descontrol de no saber la huida, de no saber cuál será el amanecer. He olvidado, de pronto, la sensación de mis pies sobre el suelo y ya no sé en qué momento comencé a creer que tenía alas. ¿Hacia dónde volar? ¿Hacia dónde salir corriendo? ¿Hacia donde apuntar la mirada para comenzar a viajar hacia la infinidad? 

Recuerdo esa pampa árida, amarilla, sombría... recuerdo la luz de la primavera que no se ocultaba en el cerro, recuerdo esas tardes eternas que acababan a las 10.30 de la noche, recuerdo una tarde pedaleando por General Medina, recuerdo el frío abrasador. A veces creo, que vuelvo al pasado, que mi cuerpo recupera la imagen de antaño, que puedo perderme en ese horizonte extrañamente magnético. Dejo la mente que fluya, que las palabras se agolpen, que la vista se nuble, que todo se confunda, que pierda el sentido, sentido, sentido... ¿qué es el sentido? ¿qué es el significado? ¿Qué es lo que sucede? 

Ya olvidé cuántas cervezas compré en el supermercado. Ya olvidé cómo llegué hasta aquí.

viernes, 9 de agosto de 2013

Días de agosto

Las ventanas todavía amanecen empañadas en la mañana y las luces de la ciudad se mantiene alerta cuando falta poco para las 7 de la mañana. Al parecer, hay un poco más de luz al momento de despertar, lo que anuncia esa cercanía con la primavera de colores, viento y alegría que llega durante todos los años. Es inevitable no recordar las primaveras en que solía deprimirme producto del florecimiento de sentimientos, situación que ahora es totalmente opuesta ya que los sentimientos de dicha época se exacerban para bien y suelo sentirme muy feliz de la vida. Todavía anuncian mínimas de 3-4º, temperaturas que no dejan de resultarme sorprendentes para estar en la costa: yo pensaba que no bajaban de los 6º por influencia del mar y todo lo demás, pero ya me he dado cuenta de que los fríos han sido intensos. Sin embargo, me gusta el invierno y este en particular, ha sido digno de disfrutar.

Agosto es el mes 8 del año y es inevitable ver que hemos pasado la mitad, comienzan los descuentos para llegar al final. ¿En qué momento sucedió todo? ¿Cómo fue que se pasó volando todo? ¿Cómo es que estos meses que se vienen aspiran a pasar volando? A veces me pongo a revisar en mi agenda con la finalidad inevitable de mantener todo ordenado y me doy cuenta de que el tiempo, efectivamente, es poco y que cuando te dicen que el segundo semestre se pasará volando tiene mucho de acierto. Es algo que me motiva, porque cuando ya estás a mitad de año lo único que piensas es en las próximas vacaciones. Ese ciclo de la vida de verano, otoño, invierno, primavera y otra vez verano a veces es inentendible, pero todo tendrá algún sentido. A veces pienso tantas cosas mientras recorro la ciudad que quizás podría escribir bibliotecas enteras con todas las locuras que pasan por mi cabeza en un segundo. 

Me gusta agosto, esa oscuridad misteriosa y enigmática que lentamente nos lleva a la primavera de septiembre, a las fiestas patrias que nos llevan a de cabeza a los fuegos artificiales de diciembre. Lentamente me he ido acostumbrando al ritmo de la vida 'adulta', a la cual aún no logro tomar el peso: no sé si será un  bueno que todavía me sienta como un "practicante" dentro de mi trabajo, sentir que sigo aprendiendo, que soy un alumno más y que la imagen de profesional-adulto todavía me parezca distante. Creo que, al fin y al cabo, intento disfrutarlo como un pasatiempo remunerado que durará algún tiempo y que luego será la catapulta a otro pasatiempo mejor, en el cual pueda sentir más valoradas mis habilidades. Me gusta agosto con esas luces de noche, con esa extraña sensación a la noche del video Can't Get you Out of my head y las luces de los edificios que encienden y apagan como a las 3 de la mañana.

Agosto, silencioso, avanzas sin hacerte notar demasiado. Ya pronto estaremos a mitad de mes y... el tiempo sigue volando.

jueves, 18 de julio de 2013

Medianoche en Valparaíso

Escucho canciones en el silencio de un edificio antiguo y las calles se comienzan a congelar: 7º C de madrugada y las luces iluminan los caminos que ascienden hasta las alturas. No hay fantasmas, no hay objetos extraterrestres, el ruido del mar se percibe a pocas cuadras de distancia. Quiero flotar sobre las suavidad de las olas, quiero dormir sobre el techo a la espera del amanecer, quiero escarvar en las sombras proyectadas por las alturas para encontrar los secretos escondidos en las paredes. Olor a tierra, olor a invierno, olor a silencio, olor a historias, olor a pasado. 

l.as estrellas comienzan a divisarse cuando la niebla se va. El centro de la ciudad no duerme. Las calles se agitan, continúa la acción. Es invierno y hace frío. El sereno comienza a humedecer las pisadas de un sonámbulo en los adoquines: 01.22 a.m. y Valparaíso no quiere dormir.