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viernes, 16 de julio de 2010

Adiós, España

Creo que me veo en la necesidad de alterar un dicho y hacerlo a mi propia manera, por tanto, no hay bien que dure cien años ni afortunado que pueda contarlo. Mi estadía en España ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida y estoy conciente de que estos momentos los recordare para siempre, cada segundo, cada instante casual que se fue anotando en la hoja de mi existencia. Si hay uyna palabra que encierra lo que me ha sucedido acá, sería 'crecimiento', me siento capaz de aftrontar nuevas metas y de luchar contra lo imposible para hacerlo real, porque, nuevamente, creo haber comprobado que se puede volar; los sueños adquieren sus propias alas y cuando ya están en las alturas, no van a volver a bajar.

Aprendí, aunque en pequeña escala, el arte de lo improvisado, de la destrucción de reglas y de esos esquemas mentales rígidos por los cuales transitan muchas de mis acciones. La vida es una sorpresa en sí misma y como tal, hay que darse esa oportunidad de algo inesperado y de sorprenderse. Hace unos cuantos meses me creía incapaz de sobrevivir por mí mismo, lejos de los míos. Dudé mucho y también sentí miedo. Definitivamente, pensé demasiado en conceptos baladíes que solo acabaron en silencios y la certea de que no eran necesarios en lo más mínimo. ¡Romperse, quebrarse, caerse, cometer errores, vivir, llorar, amar... sentir! Luego de tantas emociones me he dado cuenta de que estoy más vivo que nunca.

Aprendí de que hay gente con quien uno tiene conexiones especiales y que una mirada sincera es capaz de conquitar hasta el más perfecto de tus argumentos. Un abrazo es algo tan simple que encierra momentos complejos... y que entrega demasiado. Aprendí que es necesario decir "te quiero" todas las veces que sientas que debes decirlo, sin límites de caracteres de SMS -o de páginas ocupadas en tu cuaderno-, ni de veces al día.

Las estrellas en el cielo son un buen reflejo del mundo que existe allá arriba y del que estás pisando. Me di cuenta de que muchos sueños se cumplieron en el momento preciso y que ese sabor me ha de quedar por siempre. Me siento más fuerte, tal vez un poco más adulto y creo que puedo ser una mejor persona.

Son tantas las cosas que he aprendido y tengo el deseo de tener a la gente que he conocido este 1er semestre 2010, pero en Chile, compartiendo con toda la gente de mi vida normal... todo ha sido un gran sueño del cual ahora despierto. Estoy seguro de que ha sido el mejor sueño que he tenido en la vida y es el pie de muchos otros sueños bellos y grandiosos.

(Aeropuerto de Madrid-Barajas, sábado 10 de julio de 2010, 20.05, algunas horas antes de subir al avión de regreso a Chile).

Fotografía: Estación Aeropuerto T4, Aeropuerto Madrid-Barajas, Madrid, España.

jueves, 8 de julio de 2010

Entremezcla de tiempos

En mis sueños se entremezclan tiempos remotos que difícilmente pueden coincidir en un espacio real. Coincide una ucronía y una utopía en un mismo instante, sin remedio. Las mismas calles solitarias olvidadas de mis caminos pasados, las mismas luces de ciudades nuevas, los mismos temores de un adolescente que no crece, las mismas canciones que dieron origen a todas las historias. Un big bang... tal vez un big crunch, el choque de dos mundos que dan el origen a nuevas especies.

Anoche soñé con un universo del pasado que huye, entremezclado con un presente escurridizo y un futuro que ya carece de adjetivos.

Fotografía: Sevilla, España

miércoles, 7 de julio de 2010

Sucesión de incoherencias coherentes

Palabras cortadas: un, dos, tres.

Un tren viene a lo lejos y no se detiene en la estación que corresponde.
Una estrella fugaz en el camino de estrellas.
¿Campos iluminados? ¿Misterios que no entiendo?
Todo.
Canciones en español con acento ibérico.
I speak english, I think.
No hablo francés.
No capicio italiano.
Nada.

Un panqueque de chocolate por 2.5 €.
Un helado del Eroski que aún no he probado.
Suspiro de limón, suspiro limeño, suspiro santiaguino o calor albaceteño.
Calor de más de 25º cuando han pasado las 22 horas.
No puedo dormir por el calor.

(Evadí muchas veces lo que pensaba y sentía,
ahora que me despierto abrazado a tu nombre
descubro ese futuro de tu ausencia).

No pudimos contener un feeling.
La coca cola con limón y hielo es sabrosa.
El queso frito en las "tascas" es delicioso.

Voy a echar de menos Albacete.

Fotografía: "Las tascas", Albacete, España.

lunes, 5 de julio de 2010

Albacete a las 5 am.

Es extraño regresar a Albacete a las 5 am. El tren nos ha dejado en Almansa y el regreso en taxi hasta la ciudad ha tomado su tiempo, lo bueno es que no he tenido que pagar nada extra y que me han traído hasta la puerta de mi departamento. Me quedé pegado mirando la noche a través de la ventana del taxi; me da nostalgia pensar en que esas son las últimas noches en que veré ese cielo, el camino de regreso 'a casa' me traía el recuerdo de tantos buenos momentos que no quiero olvidar. Es extraño -pensaba- que en una semana serán estas estrellas, esta oscuridad, esta noche, la que me acompañe en mi camino al regreso.

Las luces de la ciudad me confundían un poco, las calles iluminadas por la noche se ven un tanto distintas. ¿Acaso comienzan ya a decirme adiós? He tenido que evitar las lágrimas en más de alguna ocasión. Albacete se roba una parte de mi vida y yo me robo una parte de Albacete; lo que ha sucedido acá es algo que hará ecos en mi historia y ya lo sé, quiero que así sea. Pero luego, al salir ya no se puede volver a mirar atrás. El viaje hacia esas luces de la ciudad entre los llanos parece acabar... pronto será tiempo de regresar.

Fotografía: Carretera de Valencia, Albacete, España.

lunes, 28 de junio de 2010

Roma, Florencia, Pisa, Venecia y París!

Poco y nada entiendo cuando me encuentro en el Aeropuerto Fumicino, buscando cómo llegar al tren que me llevará a la ciudad de Roma. Si se tiene en cuenta de que solo habíamos dormido en el aeropuerto y un poco en el avión puede parecer un poco lógico estar confundidos, no obstante la señalética en el interior del aeropuerto no es de lo mejor (además de que no entiendo mucho el italiano). Logramos capturar el tren (llamado Leonardo Express) rumbo a la ciudad, con un "módico" costo de 14 €. Llegamos a la Estación Termini para ir en busca de nuestro hostal que estaba a pocas cuadras de dicho lugar. Nos instalamos, muertos de calor y salimos en busca de aventura. Pillamos un metro muy lleno y bastante asfixiante -no sé si sea necesario dejar en claro de que es bastante cochino- que nos dejó en el Coliseo. Una enorme pizza por 9 € frente a este monumento para luego comenzar a recorrer sus rincones perdidos y llenos de historia.
Caminar por toda la ciudad con más de 30º y muchas botellas de agua parece ser la mejor recomendación para poder visitar Roma en época estival. Probablemente lo que más se conozca de esta ciudad es el Vaticano y todas las reliquias históricas que guarda en su interior. Se necesitan cerca de 20€ para poder entrar a todos los lugares, aunque hay algunos en los cuales se puede entrar gratis como lo es la Basílica di San Pietro. A mí gusto, lo mejor es la Capilla Sixtina en donde queda reflejada la maestría de la pintura de Miguel Ángel. Asimismo, la vista que se tiene de Roma desde la cúpula de la Basílica es admirable.
Luego de 3 noches en Roma, el tren regional nos lleva destino a Florencia en 4 horas. Firenze (su nombre en italiano) es una ciudad pequeña y aparentemente no muy interesante. Se hace necesario tener un poco de conocimiento de historia para saber que fue uno de los lugares en donde se estableció la familia Medici y toda su influencia financiera. Nos alojamos en dicha ciudad aunque nuestro real destino era conocer Pisa y su torre, acción que realizamos al día siguiente y que nos dejaría un poco desilusionados.
El siguiente destino fue Venecia, la ciudad de los canales. Lo primero que me llamó la atención fue tener que tomar un vaporetto para poder llegar a nuestro destino. Existe un sistema de transporte público que se lleva a través de líneas de botes que cumplen un itinerario y con ciertas estaciones, por 6,50 €. Llegamos a la isla donde nos alojábamos y nos quedamos dando vueltas un rato para luego ir a dormir, ya que el tren había partido a las 4.35 de la mañana y no habíamos dormido casi nada (los trenes de Italia son de lo más incómodo que hay). Recorrimos Venecia al día siguiente y caminos con una temperatura horrible de casi 30º, al sol, conociendo los rincones de una ciudad muy turística y curiosa, llena de puentes y canales cruzando la ciudad.
Al día siguiente se suponía que partíamos rumbo a París a las 9 de la noche, sin embargo, por una huelga de los funcionarios franceses, se canceló nuestro vuelo. La solución era viajar al día siguiente desde otro aeropuerto, por lo cual, nuevamente tuvimos que subirnos a un tren misterioso y bastante temible, con gente que parecía ser personajes de una película de terror. Llegamos a Bologna a eso de las 2.30 de la madrugada... sin encontrar ningún hostal y viendo como mejor opción quedarse a dormir en la estación y luego en el aeropuerto hasta que nuestro vuelo partiera a eso de las 14.30. Llegamos a París por la tarde, a un aeropuerto perdido en la distancia y con 1 hora y 30 minutos de distancia con la ciudad. Buscamos un hostal y llegamos una zona un poco extraña y temible, por lo que no nos movimos mucho durante ese día sino que aprovechamos de descansar para poder recorrer París durante todo el día siguiente, ya que no íbamos a tener más tiempo.
Un tour express de un día por París parece ser una locura y de hecho lo es, porque es imposible. Intentamos hacer lo más que pudimos y al menos me quedo satisfecho de que logré llegar a casi todos los lugares que quería. Las calles parisinas se ven llenas de historia, tan artísticas y simétricas que no me parece extraño que llamen la atención y que inspiren una armonía sin precedentes, convirtiéndola en lo que para mí siempre ha sido como la ciudad más bella de Europa, quizá el símbolo de la cultura y de su época dorada. Pero claramente, lo que más la identifica es la Torre Eiffel con su imponente altura que la ha transformado en un ícono parisino desde hace más de 100 años. Acabamos como a las 11 de la noche, muertos de cansados y preparándonos para nuestro vuelo que salía a las 9 de la mañana del día siguiente. Fue una experiencia increíble, desde el comienzo en el metro cuando se sube un tipo a tocar acordeón, desde ese momento me sentí en París. Aunque creo que será necesario volver a París una vez más para intentar recorrer todos esos secretos que se ocultan en cada esquina donde nacieron miles de historias, como las del Pont des Arts y los miles de candados como símbolo del amor eterno de algunos amantes.

jueves, 10 de junio de 2010

¿Qué es el tiempo?


Y me he encontrado, de pronto, enreado entre palabras, entre momentos, entre redes. Cada rayo de sol que divaga en mi ventana es un segundo que construyo de recuerdos presentes y futuros que en instantes proyectan un pasado. ¿Qué es el tiempo? me pregunto una y otra vez. ¿Por qué las horas son locas y se muevan a la velocidad que quieren? Y es que el tiempo no es absoluto ni exacto, no es correcto, no es preciso... el tiempo no existe.

Fotografía: River Thames, London, England.

miércoles, 9 de junio de 2010

Un extraño amanecer

Creo que no podía dejar de pasar por alto una experiencia extraña que viví hace unos días. Con extraño no me refiero a algo necesariamente malo, pero sí fue algo que, de alguna forma, me quitó el sueño y esta vez puedo decir que fue por algo bueno. Puede ser algo tan simple que para todos pase desapercibido, pero para mí no, por lo cual creo necesario contarlo.

El domingo nos fuimos de paseo a la costa mediterránea, a la ciudad de Cartagena, en Murcia, acá en España. No soy mucho de ir a la playa, pero esto de vivir en una ciudad de interior hace que aumente mi necesidad de ver el mar, teniendo en cuenta que nací en una ciudad de costa y la relación que uno establece con el mar es casi de dependencia. Íbamos llegando a la playa de La Manga, a eso de las 6.30 de la mañana. Nos habíamos pasado, nuestra parada era la anterior, pero eso no impidió que fuésemos a dar una vuelta por la playa que había cerca. Nos sentamos en la arena a ver cómo amanecía.

Y fue en este amanecer cuando sucedió algo que nunca había visto antes. Lo que para mí sería un atardecer, ahora era un amanecer. Ante mi mirada sorprendida, el sol aparecía desde el mar y lentamente se iba alzando hacia el cielo, dando la bienvenida a un nuevo día. Creo que alguien me dijo una vez que había en algunos lugares del mundo en que sucedía esto y esas palabras hicieron eco en mi cabeza en ese momento, cuando se cumplía eso que ya me habían dicho. Fue una sensación muy extraña, darme cuenta de que estoy muy lejos, de que no estoy en mi tierra sino en otra, encontrando detalles tan simples que pueden transformar cada historia en un nueva y colorida aventura. No es mejor ni peor, sino que simplemente, es maravilloso ver que cada rincón del mundo tiene un encanto inigualable que quieres llevarte para siempre contigo. Porque, de alguna forma, cada pisada que uno deja en la arena, es un poco de esencia que uno deja en ese lugar, asimismo, cada lugar nos deja un poco de su esencia en los pasos que iremos dando después.

Un atardecer a las 6 de la mañana, un amanecer a las 8 de la noche. El mundo desde otra perspectiva y los recuerdos que me hacen darme cuenta de todo lo que he viajado hasta llegar acá, hasta coincidir en nueva y bella historia que no voy a olvidar jamás.

Fotografía: Playa de La Manga, Cartagena (Murcia). España.

lunes, 7 de junio de 2010

No quiere entender

Sentado frente a frente, observa esa figura enredada en las paredes, como si estuviese observando la televisión que en estos momentos está apagada. No mira lo que dice, no piensa lo que escribe, no habla consigo mismo ni con nadie. Solo se pierde, vuelve la mirada hacia esos pasos que se quedaron plasmados en la playa. El mar, el mar, las olas, el ruido del mar... esa extraña penumbra y esa misteriosa nostalgia que se cuelga de cada uno de sus pensamientos. Pensamientos, situaciones del pasado, proyecciones de ese pasado que calan en un momento cuando comparan lo que sucedido. ¿Qué es lo que ha sucedido? se pregunta una y otra vez, no entiende, no entiende, no quiere entender.

En el suelo están tiradas las copas de la noche anterior, probablemente en el otro cuarto esté el cadáver del asesino frustrado que acabó siendo la propia presa de sus emociones descontroladas. Y es que nadie podría pensar que un tiro podría rebotar en la pared en el momento en que el objetivo estaba precisamente en la mira. Son tantas las cosas que pasaban por su cabeza en el instante del disparo que le dio al espejo... La gente de los alrededores duerme, duerme sumida en el cansancio de un día de trabajo. Alcohol, algunos beben alcohol, mientras otros intentan esconder el cadáver o pensar qué es lo que van a hacer con él. ¿Lanzarlo por la ventana desde un 3er piso? ¿Lanzarlo a la basura? ¿Cortarlo en pedacitos y freirlo para el almuerzo familiar del día domingo? ¿Disecarlo y convertirlo en una de las estatuas de la plaza de la ciudad? Alguien se ha levantado descalzo, con resaca, para comprobar que el vidrio de las copas, efectivamente, corta: una gota de sangre queda en el suelo; una mancha de sangre cubre la habitación donde se oculta el suicida involuntario.

Allá abajo está el mar que ha cruzado la ciudad, de pronto. Ha dado un enorme salto y ha alcanzado las olas de 2 metros que rompen en la orilla con violencia. Allí flotan los cadáveres, allí flotan las copas de vino de la noche anterior, allí flotan las extremidades que ha cortado a los inocentes, allí flotan sus mentiras, allí flotan miradas. Allí flota su propio cadáver. Desde allí puede ver todo: en el mar flota su propio cadáver.

Fotografía: Cartagena (Murcia), España.

sábado, 5 de junio de 2010

Líneas

(Lejos, lejos, no sé dónde,
un sueño...)

Una mirada precisa que no se cansa,
ojos enormes y expresivos de tu ensueño,
un silencio, un camino hacia ese espíritu interno
que ante ti no se esconde:
ante ti se revela en su total magnitud,
que ante ti despliega toda su vitalidad.

La profundidad de una pupila oscura
encerrada en una mirada traviesa,
una palabra suave, un susurro,
me abrazo a tu sonrisa que sabe de sus encantos
y luego danzo en mi mente aferrado a la locura
de la cual no quiero escapar más.

Me tomas la mano (te aferras hasta mi alma)
mientras sonrío en silencio (no puedo ni hablar)
ante ese poder extraño que ejerces sobre mí (soy tuyo y no quiero escapar).

(¿Quieres quedarte conmigo?
¿Quieres acaso tú escapar?
Yo quiero quedarme contigo en este instante
y recorrer los amaneceres hasta que se oscurezca la última estrella).

Abrazado a tu regazo (bum, boom, bum, boom)
aumentando mis latidos con tu tacto (bum, bum, bum,bum)
perdiendo la noción del tiempo con tu beso,
soñando de que todo lo bueno pudiese ser eterno.

Soñando con un sueño que no se acaba al despertar.
Soñando que no hay un despertar,
soñando que el sueño es eterno.

... y al despertar, sonreiré de este bello y mágico sueño,
de dormir abrazado a tu encanto,
de soñar aferrado a las líneas de tu vida.

Fotografía: Avda. de Hellín, Albacete, España

jueves, 3 de junio de 2010

Desde el otro hemisferio

Cuántas veces me he despertado en la noche, enredado entre las sábanas, pensando que todo esto que está sucediendo solo es parte del más bello de mis sueños. Efectivamente es parte de un sueño, no obstante, este sueño ha adquirido matices de realidad... matices sensoriales que me hacen sentirlo en la piel, en el corazón, en la mente. ¿Cómo puede ser que todo eso que soñaste al firmar un papel comienza a cumplirse? ¿Es que acaso puede existir un contrato que pueda darte esta garantía de que va a cumplir todo... y te va a regalar mucho más? Quisiera que la vida fuese así y, pensándolo un poco, es muy factible de que así sea.

Una sola caminata por la ciudad, entre edificios, entre el calor estival que llegó para quedarse y entonces me doy cuenta que, de alguna forma, ya soy parte de esa cadena de luces que cuelgan en el cielo, que iluminan la ciudad por la noche y que dan ese aire de silenciosa nostalgia que admiro en cada lugar que tengo la suerte de visitar. Es inevitable regresar al pasado una y otra vez, pensar en que cada uno de los pasos que has dado para llegar a esto no han sido en vano y he ahí la gracia: creer a ojos cerrados en esta aventura que cruza oceános, que cruza fronteras, que es capaz de viajar desde un país perdido en el sur del mundo a un país que está en lo que yo llamo norte. Es inevitable viajar al futuro y pensar en todas esas historias que comienzan, que quedarán latentes y grabados como fuego en la piel. Miradas, abrazos y hasta besos, pero no cualquier beso. Un beso específico, un beso cálido, suave, húmedo, dulce, inicialmente casual... un beso mágicamente colorido. Sonrío y me emociono cuando me doy cuenta de que valió la pena la espera y que iba a encontrar eso que tanto buscaba, que sería necesaria viajar muy lejos. Y aunque no haya certeza de lo que vaya a decir el destino en cuanto regresemos a la vida real, sé que podré estar feliz toda la vida por haber vivido este momento, porque me ha enseñado mucho. Me ha hecho recordar que debajo de mi imagen, existe un corazón que puede latir tan fuerte como nunca antes creí. Sï, que puede sentir demasiado y que se alegra de sentirlo.

Me pierdo en el silencio, me pierdo en las caminatas nocturnas cuando me recuesto en la hierba a mirar el cielo. Años atrás, un niño se recostaba en la arena de una playa del Estrecho de Magallanes a mirar el cielo... a ver los satélites que recorrían el mundo y pensaba en que alguien estaría mirando el cielo junto a él desde algún lugar del mundo. ¿Acaso seré capaz de ver eso que los satélites pueden ver desde el cielo? ¿Acaso podré volar tanto y tan lejos que pueda ver las estrellas desde el otro hemisferio? La vida da vueltas inesperadas... sucede que un día, ese niño cruzó fronteras, cruzó océanos, ¡venció sus miedos!. Y un día de calor primaveral de fin de mayo -de esos a los cuales él está acostumbrado a tener, pero en diciembre-, se dio cuenta de que, efectivamente, ha sido capaz de ver mucho. Estaba mirando el cielo, desde el otro hemisferio.

Y sonríe, sonríe como nunca.

Fotografía: Calle Tejares, Albacete, España.

lunes, 31 de mayo de 2010

Mar Adentro

Hacía mucho tiempo que quería ver esta película, quizá buscando un poco esa catarsis que nunca deja de hacernos falta en nuestra vida cotidiana. Hace algunos años había quedado con una amiga de que la íbamos a arrendar para verla, pero al final llevamos ya ni me acuerdo qué película y ni la vimos porque nos quedamos conversando. Esta película, creo, es necesario verla en silencio para poder ingresar en este mar de sensaciones y pensamientos en los cuales vas avanzando de un salto, cerrando los ojos y llegando hasta el lugar que quieres. Sí, es producto de una ensoñación.

La historia, que es conocida, trata de la vida de Ramón, un tetrapléjico que lleva 26 años postrado en cama bajo el cuidado de sus familiares que han procurado hacerle llevar una vida agradable pese a esa condición. No obstante, Ramón quiere morir ya que no considera que puede llevar una vida digna en ese estado. La película gira en torno a la polémica de la eutanasia, los conflictos morales y éticos que surgen del acto de la 'muerte asistida'. Y así, durante el desarrollo de la película, la gente se sorprende de verlo hablar de su muerte, de pedirla, pero siempre sonriendo -él luego comentará que se trata de un 'llorar riendo'-. Así es llevado su juicio que se resuelve de manera desfavorable: se respeta su derecho a la vida- quitársela o mantenerla-, pero la asistencia por parte de un tercero corresponde a un crimen por parte del mismo. Ramón debe pensar en cómo llevar esta situación ante la constante negativa de su hermano.

La película da cuenta de los motivos que tiene Ramón para desear tanto la muerte, pese a que muchos le piden que continúe con vida. Tal vez puede resultar un tanto polémico el hecho de que se produzca una confrontación con la iglesia, en el cual se deja a libre pensamiento del espectador con cual postura identificarse, aunque se percibe una crítica a la postura conservadora y poco transigente de la autoridad eclesiástica. Destaco el maquillaje y la actuación de Javier Bardem, siendo capaz de convencerte; en lo personal, me identifiqué con el personaje. Se reabre la polémica del derecho a la vida y debo decir que me molestó demasiado el argumento de la iglesia, con el cual pretendieron controlar mi vida por tanto tiempo: "la vida no nos pertenece". Me pareció notable la respuesta de Ramón a eso, aludiendo a la molestia que les producía tener un ser humano menos a quien manipular.

El personaje principal habla de su vida como una vida indigna, despertando la molestia de otros tetrapléjicos que sí aceptan su forma de vida como digna. No obstante, esto es todo parte de un malentendido ya que en varias ocasiones él dice que habla de su vida como indigna, sin extenderla a los demás: es importante ponerse en el lugar del otro.

Me pareció una muy buena película que vale la pena ver y que da para pensar bastante.

"Mar adentro, mar adentro. Y en la ingravidez del fondo, donde se cumplen los sueños se unen tantas voluntades para cumplir un deseo. Un beso enciende la vida con un relámpago y un trueno. Y en una metamorfosis mi cuerpo no es ya mi cuerpo. Es como penetrar al centro del universo. El abrazo más pueril y el más puro de los besos, hasta vernos reducidos en un único deseo. Tu mirada y mi mirada como un eco repitiendo sin palabras: más adentro, más adentro. Hasta el más allá del todo por la sangre y por los huesos. Pero me despierto siempre, y siempre quiero estar muerto. Para seguir con mi boca enredada en tus cabellos"

viernes, 28 de mayo de 2010

Invitación

Te invito a cruzar fronteras. Te invito a correr descalzos por sobre la hierba, libres de todas las ataduras, libre de las amarras que los propios zapatos nos imponen. Libres, sí, te ofrezco libertad de volar por los mares del cielo y de nadar por las nubes del océano. Te ofrezco una tarde entera pensando solamente en ti, sentado a tu lado observando la belleza y sutilidad de esa mirada única; de esos ojos enormes que te aman cuando te aman y te odian cuando te odian, esa mirada que precisa cada palabra silenciosa sin necesidad de gesticular un sonido. Te ofrezco una tarde abrazado a tu regazo, sin pronunciar palabra alguna, simplemente encantados de mirarnos el uno al otro y de sonreir de tanto en tanto al darnos cuenta de que no nos importa más nada. Lo que piensen ellos, es asunto de ellos.

Te invito a un viaje a la luna, con los ojos cerrados y las manos entrelazadas en todo momento. Te prometo no soltarme de ti en ningún momento durante este viaje: no nos daremos ni cuenta cuando nuestras huellas ya hayan quedado plasmadas en la superficie lunar. Escribiremos nuestras historias en la arena, dibujaremos caminos en la hierba, nos bañaremos en los lagos secretos que se esconden detrás de las montañas más altas del universo. Allá donde la inmortalidad de la mente susurra cánticos en tu respiración.

Te invito a correr por la hierba, a lanzarnos sobre el verde paisaje que se presente ante nuestra mirada. Te invito a recostarnos a mirar el cielo y a esperar juntos, poder ver las estrellas.

Fotografía: Provincia de Tetuán, Marruecos.

lunes, 24 de mayo de 2010

Momentos

Recorriendo silenciosamente las calles albaceteñas de esta primaveral semiestival, me encuentro con tu figura destacada sobre la luz propia de la ciudad. Te apareces como parte de un sueño y, de vez en cuando, me doy cuenta que eres ese mismo sueño que tanto busqué. Se me aparecen tantos recuerdos en esquina, en cada calle, en cada semáforo, en cada asiento de madera que mira al cielo. Se me aparecen los momentos cuando me recuesto en el suelo y me puedo quedar perplejo ante el infinito de estrellas que se oculta bajo los enormes edificios que pretenden llegar la cielo; me duermo en ese silencio misterioso de un principio y esa noche de nunca acabar... me duermo en ese silencio veraniego que promete bondades y vendimias, que promete nuevas energías.

Y casi sin saberlo, me veo sentado frente a la ventana de mi habitación; el cielo celeste y las nubes que dan vueltas me anuncian que el tiempo se ha pasado con rapidez. Por las noches, los caminos de estrellas me recuerdan que, alguna vez, ya había visto eso antes: allá en el lejano horizonte un niño soñaba con mirar el cielo desde este lado del mundo y seguramente nunca se creyó que pronto estaría cumpliendo ese sueño. Por las noches veo mi reflejo en la ventana: el tiempo ha sido suficiente para aprender tantas cosas, para hacernos mejores personas.

A cada instante se abre una puerta, aparece una sonrisa. Lentamente, se escapan los miedos. Lentamente, tenemos el poder de hacer todo. Me despierto cada mañana en Albacete, con el sol entrando por la ventana, con la mente dispuesta a las nuevas aventuras que estas calles castellano manchegas prometen.

Fotografía: Plaza del Altozano, Albacete, España

sábado, 22 de mayo de 2010

Colorida

Ella es un ser extraño y si tuviese que elegir un adjetivo para poder calificarla, seguramente sería el de 'colorida'. ¿Cómo es que este adjetivo puede aplicarse a una persona? Cuando es acreedora de una personalidad jovial, divertida, espontánea y muy alegre; personalidad de la cual solo podría ser acreedora un tipo de persona tan especial como lo es ella, alguien con quien no puedes siquiera discutir -porque sabes que nunca podrás ganar- y que, pese a saberte inferior en su capacidad de imponer sus pensamientos, sabes que te agrada en demasía ver que ella ya ha conquistado hasta tus propias razones. Colorida... como el atardecer de una noche de primavera, cuando son las 9 de la noche y el sol aún sigue, la luz se prolonga y el día no se quiere ir. Colorida... como la vida misma, como el camino secreto que se recorre en una ciudad medio dormida, como las historias que se esconden en cada una de sus paredes. Colorida y, en cada color, encuentras una nueva palabra que desata un sinfín de aventuras que no acaban, que solo comienzan y se extienden en la infinidad de todas las dimensiones posibles.

Así es ella. Un ser mágico. Aunque a veces te parezca increíble, sí, así es ella. Con su sonrisa casual y esas respuestas que no pueden más que dejarte sin habla para luego soltar una suave sonrisa: nunca acaba de sorprenderte, nunca acaba de conquistarte.

Así es ella, aunque a veces no sepas si es de verdad. Y es precisamente eso lo que más logra conquistarte: es un ser que trasciende los límites de lo ficiticio y lo real, engloba varios mundos en una mirada que encierra una pasión que es incontenible. Sí, adoras su color.

Fotografía: Avda. de España, Albacete, España.

martes, 18 de mayo de 2010

Tiempo y espacio

(Un susurro y un deseo) Nada nada hasta llegar hacia el mar,
perderte en el (silencio) horizonte,
dar vueltas y vueltas en las olas (hola, cómo estás),
mirar hacia el cielo (ver la cometa encumbrar)

(un éxtasis momentáneo que es solo tuyo y de nadie más).

Dame la mano de una vez,
dame un beso y olvídate de lo demás.

Porque no eres alguien simple
y te mereces mucho más
que un simple monigote inflado de estupideces
(sexy? not interested),
de imágenes rítmicas (cantan con playback, no le creas, no son de verdad).

Y tú que pareces ser como un sueño (no quiero despertar, quiero abrazarme a tu sonido)
te has quedado en un instante preciso (Right? Wrong? I don't care!).
Ven y dame un beso,
ven y dame un abrazo.
Ven y quédate conmigo en este momento.

(Piérdete conmigo en un baile extraño,
piérdete conmigo en momentos inconexos,

piérdete conmigo en el silencio,
piérdete conmigo mirando las estrellas en el cielo).

En tu regazo me siento recompensado,
en tu abrazo me siento protegido,
en tu mirada encuentro esa palabra que tanto he buscado.

(Contigo he escapado del tiempo y del espacio)


Fotografía: Playa del Postiguet, Alicante, España.

sábado, 15 de mayo de 2010

03.20 a.m.

Lanzando palabras al azar sobre una línea perdida en el horizonte de colores; azul, verde, amarillo... tú eliges el color que quieras. Culpabilidades excéntricas. Amaneceres enredado entre paredes de cárceles, de cadenas frías como el hielo, frías como el silencio de una mirada corroída. De una mirada profunda, inequívoca, pero equivocada al mismo tiempo. De un extremo a otro: del momento máximo de alegría al momento máximo de agobio, un instante.

Lanzando caminos sobre las huellas, lanzando fuego sobre la pluma que desdibuja lo que no sabías que ibas a escribir, el reloj que retrocede en un instante inexacto, una foto congelada en el refrigerador. Hielo corroído, bencina derramada sobre las baldosas. Azul, verde, amarillo. Una llama amenaza acabar con toda una existencia. Un ser que camina pausado, nervioso. Un salto a la inmensidad; ¿un rebote hacia el cielo? ¿un equívoco parpadeo? Un mundo paralelo dibujado en las estrellas.


Fotografía: Avda. Hellín, Albacete, España.

viernes, 14 de mayo de 2010

Soy una caricatura

Saltar de pronto y quedarsde mirando el cielo, sin sentido: sin haber ingerido ninguna bebida extraña, sin haber consumido ninguna sustancia ilícita. Mirar cada detalle de una ciudad dormida por la lluvia, por las tormentas eléctricas que sorprenden en el momento más inesperado mientras el intento de ocultarse bajo un paraguas resulta una odisea un tanto carnavalesca en un dancing in the rain sin saber cómo continuar la letra. Despertar de golpe con Sour Times y la voz de Beth Gibbons que me hace saltar otra vez, cuadno son las 01.37 am y debiese pensar en lo que es el sueño, en recostarme sobre mi cama y pensar en mi estómago convertido en una placa tectónica que se sumerge y se vuelve a levantar, causando temblores insensatos capaces de derribar cualquier momento dulce.

Sonreír sin ningún motivo y cerrar los ojos para ver qué es lo que se esconde tras esa muralla de la esquina, esa que ayer era de color blanco y hoy está rayada con un graffiti de mensajes subliminales. Caminar, caminar, caminar, caminar y perderse en esa mini selva de cemento que se alza por obra y gracia del viento, por obra y gracia de la inestabilidad atmosférica que, seguramente, debe ser aún más perceptible allá en los edificios de más altura. Probablemente, la benevolencia de ese rayo que no se ve, pero que deja su ruido. Probablemente, el maleficio de una mirada como esa que te hace perder el sentido en dos segundos. O... un golpe en la cabeza, contra el suelo; la sangre que sale a chorros mientras las miradas en el cielo dan cuenta de esa nube que no cesa de dar vueltas con su sonrisa amenazante: hoy voy a dejar caer la lluvia sobre la ciudad y no sé si podrás bailar.

Que todo lo que se dice causa risa, expectación, locura, sorpresa, adjetivos desviados de su hilo central, sujetos y predicados inconexos y muy poca coherencia verbal sujeto pronombre y estilo: una mezcla de colores que no existen (color universo, por ejemplo).

Y, en definitiva, sí. Soy una caricatura.


Fotografía: Museo Nacional D'Art de Catalunya, Barcelona, España.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Allá

Allá donde acaban las paredes pintadas de blanco, sí, allá donde comienza el mundo verdadero: allá es donde me quiero encontrar nuevamente contigo y tu mirada de la cual no puedo articular un adjetivo, pues es única y solo tuya. Allá en el desierto de sonidos, de arquitecturas vacías de sentido, allá en el sin sentido mismo, allá en el revoltijo de sensaciones extrañas bajo las cuales dormir abrazados, pegados, con los ojos cerrados, con los labios muy juntos y las respiraciones hechas casi una sola.

Allá donde comienza el silencio perpetuo de palabras que se esconden en sigilosos movimientos acompasados al ritmo de una pausa melodiosa de saltos danzarines que juegan el evil game de pensamientos ocultos que adquieren sus canciones eléctricas de estridentes beats de movimientos rítmos y no tan rítmicos bajo una estela de cantos y miradas perdidas en la locura propia del alcohol. En la locura propia de la vida, del presente, del cielo, de la luna, del mar...

Allá donde se cruzan los límites de lo sensorial. Sí, en ese es lugar donde esta noche te quiero encontrar.


Fotografía: Castillo de Santa Bárbara, Alicante, España.

martes, 11 de mayo de 2010

Confesiones

Debo confesar
que adoré ese momento en que se acabó el silencio,
en que el ruido se transformó en música
y tu mirada se desbidujó junto a la mía.

Debo confesar
que adoré tenerte entre mis brazos,
que adoré esa mirada inocente,
que adoré ese beso tibio.

Debo confesar
que esto me parecía un sueño:
ahora no quiero despertar.


Fotografía: Parques de Lisboa, Portugal

domingo, 9 de mayo de 2010




Y sin darme cuenta de lo que sucedía,
desperté abrazado a ti

con tu sonrisa muy cerca de mis labios.


Fui muy feliz.


(Y me valió madres todo lo demás).








Fotografía: Parques de Lisboa, Portugal