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martes, 14 de abril de 2009

"El vendedor más grande del mundo"

Es increíble cómo el "trainning académico" comienza a crear ciertos hábitos que para algunos pueden ser impensados. Tal es el caso de leer que, en mi caso, fue un hábito que mi mamá me inculcó desde pequeño y no me arrepiento para nada de ello; de hecho, me acuerdo que el primer libro que leí fue "Papelucho Misionero" y que todavía me río cuando, por curiosidad o nostalgia, vuelvo a releerlo. No he crecido, tengo 20 años, pero parezco el mismo cabro chico de 7 años que sueña todo el día y lo único que quiere es escribir como loco hasta reventarse, siempre divagando entre pensamientos ficcionales y mundos sobrenaturales. Aunque no sé cuál sería mi real reacción frente a un suceso de esas características.

Sucede que anoche, luego de un día muy ajetreado entre lecturas miles (como todos los días), vi que me quedaba un poco de tiempo y que quería leer algo suave. Encontré en la biblioteca de mi casa -que está en mi pieza por razones de espacio, de lo cual no me quejo en lo absoluto- un libro llamado "El vendedor más grande del mundo" de Og Mandino. Hacía tiempo que estaba ahí y dije que lo iba a leer, pero lo más que avanzaba era hasta las recomendaciones de gente que decía que el libro lo había influido tanto como la Biblia. La verdad es que no lo es tanto, pero si es una bonita historia valórica para cuando quieres desahogarte un poco; claro está, el exceso de moralismo no es algo agradable en literatura (y de hecho, aburre), pero ahí comienza a funcionar el propio criterio de tomar lo mejor de cada cosa.

En breves palabras, se trata de un vendedor, Hafid, que ha alcanzado el éxito y que es por ende, considerado el vendedor más grande del mundo. La historia comienza cuando este vendedor le pide a su fiel amigo y ayudante vendedor, Erasmo, que comience a ordenar ciertas cosas de su cuenta, ante la mirada extraña del último. Hafid le recuerda lo acertadas que han sido siempre sus decisiones y luego le mencionará el motivo de su éxito y prosperidad. Hafid posee un secreto que desfilará ante la mirada de un lector que, dependiendo de su gusto, puede tomarse literal o no literalmente todos los consejos que señalan. A mi juicio, algunos pecan de excesivo conservadurismo, pero sin por eso disminuir su valor. Hafid le relata toda la historia a su amigo, dentro de la cual destaca un hecho en particular que, si se es creyente, despierta un sentimiento especial.

Mi única crítica al respecto es el moralismo presente en el libro; desde mi perspectiva, la literatura didáctica quedó atrás hace mucho tiempo, no es necesario limitarla a lo que lo "socialmente correcto" necesita, hay que dejarla ser libre. Considerablemente recomendable para cursos de orientación respecto a la temática de la perseverancia; nunca dejarse abatir por un "fracaso". Un libro interesante de ser analizado.

"El fracaso no me sobrecogerá nunca
si mi determinación para alcanzar el éxito
es lo suficientemente poderosa"

(Og Mandino)

domingo, 11 de febrero de 2007

Literatura Vanguardista

Hace poco subí un texto en el cual hablaba de la importancia de la novela realista, como testimonio de una época. Y estuve pensando en ello, en lo mucho que me cuesta retratar una realidad de la manera que es en realidad, puesto que me es mucho más fácil recurrir al maquillaje de la realidad.

Una de las novelas que, sin lugar a duda, han marcado mi avance como lector, fue “Mala Onda” de Alberto Fuguet. Por mucho tiempo me hablaron de este relato, y más de alguna persona me lo recomendó, incluso personas que uno ve tan correctas como para rechazar todo tipo de exabruptos en un relato. Muchas veces he considerado que la literatura es didáctica (como se pensaba antiguamente) y que de ella uno debe aprender. Pero también se debe aprender a ver las cosas como son. Es este el libro en el que, por primera vez, me topo con el vocabulario de la juventud chilena sin pudores, sin nada que ocultar, tal y cual es. Me llamó mucho la atención por la forma del relato, pero he de reconocer que la ambientación (entrar en los pensamientos de un joven de 17 años) fue muy bien logrado.

La historia se ambienta en la época de 1980, cuando en Chile se proclamaba el plebiscito del “Sí” o el “No” con respecto a una nueva constitución, y la continuación de Augusto Pinochet en el poder. Se habla de una época en que la gente está muy influenciada por la política del terror, en el que la no obediencia pudiese significar una misteriosa desaparición o la muerte. El personaje principal, Matías Vicuña, llega luego de un viaje de su curso desde Río de Janeiro. No le agrada el regreso, de estar viviendo libre por un tiempo, a tener que encerrarse nuevamente en la represión. A grandes rasgos, era un joven que solía tener problemas de disciplina y que no se sentía muy entendido, lo que suele ocurrir a los jóvenes en la actualidad cuando pasan por la edad. Es de una familia acomodada, pero aún así, no se siente bien. Prueba la droga y el alcohol, pero aún así no se siente satisfecho. La historia sucede en 10 días, en que pasa de la dependencia absoluta a la independencia de todas sus amarras, un gran y extremo cambio que sorprende, pues muchas veces habremos querido hacer algo así.

Tuve la fortuna de leer esta novela por un control de lectura de 4to medio, el último control de lectura de mi preparación escolar. Creo que fue cerrar con un broche de oro, de haber leído relatos clásicos como “Don Juan Tenorio” hasta encontrarme con la nueva literatura vanguardista. Y he ahí el cambio de mentalidad expresado en las letras, de ver un mundo de rimas y orden absoluto, a un mundo en que cada quien es libre de pensar, hablar o actuar como piensa.


Saludos!


Kinkan ®
http://fotolog.com/kinkan

lunes, 29 de enero de 2007

Una Meta Difícil, pero Alcanzable

“El hombre se hace viejo muy pronto y sabio demasiado tarde”, frase que tomé del fotolog de una amiga porque la encontré bastante cierta y me hizo filosofar un rato, puesto que no me había dado el tiempo de echar a volar mi mente un rato, como si a veces comenzase a mimetizarme en un mundo que cada vez piensa menos, pero siempre estarán las instancias para que el cerebro haga funcionar todas las neuronas con sinapsis eficientes que nos auguren un progreso en nuestro propio conocimiento.

¿Qué es la sabiduría? En un sentido muy amplio podemos pensar que es todo lo que se refiere al conocimiento de las personas; contenidos específicos de un tema, del mundo, de la gente, EXPERIENCIAS, etc. Y comúnmente asociamos a alguien sabio con ser inteligente, pero muchas veces, ambas características no llegan a una unión efectiva que causa efectos positivos. Me he dado cuenta que siempre hay gente inteligente a mi alrededor, pero a veces no sabemos ocupar lo que tenemos. Y no lo digo por el resto, sino por mí, porque muchas veces pierdo energía enojándome por cosas que en realidad no valen la pena, por cosas que pasan y de las que la vida me traerá miles.

Muchas veces creía que la sabiduría era asociada al conocimiento de algo, pero en realidad no es así. Con el tiempo he ido aprendido muchas cosas, sobre todo en los últimos meses, las etapas que han ido pasando, la gente que he conocido y quienes siempre han estado a mi lado dándome consejos, comentándome sobre lo que piensan que es mejor para mí, cuando yo no sé bien qué es lo que debo decidir. La sabiduría puede llegar en el momento que menos lo pensamos, pues a cada instante la vida nos pone pruebas para demostrarnos de que somos capaces de eso, y de mucho más. “Todo pasa por algo”, cada decisión que tomamos traerá como consecuencia un acontecimiento que a su vez, desencadenará otro y otro, es por eso que debemos saber bien lo que vamos a hacer. Y quise destacar la palabra experiencia, porque creo que la sabiduría es básicamente eso, y que cada día crece con lo que vamos viviendo y aprendiendo.

Alcanzarla puede parecer una meta imposible cuando vemos que todo el mundo se llena de nubes negras que nos auguran la peor tormenta de la cual no podremos salir jamás, pero al final, nos damos cuenta de que pasa y de que seguimos con vida, pero no iguales, siempre aprendemos algo. Lo ideal, es nunca quedar con rencor, olvidar lo malo y quedar con lo bueno.

“Los gritos de Elías resonaron por el valle y fueron devueltos por el eco a sus oídos.
- No sabes lo que dices –respondió el ángel-. No existe la tragedia, sino lo inevitable. Todo tiene su razón de ser: sólo necesitas saber distinguir lo que es pasajero de lo que es definitivo.
- ¿Qué es lo pasajero? –preguntó Elías.
- Lo inevitable.
- ¿Y lo definitivo?
- Las lecciones de lo inevitable.
Diciendo esto, el ángel se alejó” (“La Quinta Montaña, Paulo Coehlo)

Cada error es un acierto al fin y al cabo, pues no ser de él, no habríamos aprendido a no caernos en la siguiente vez, y si volvemos a caer, siempre podemos volver a ponernos en pie.

Saludos!


Kinkan ®