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domingo, 21 de junio de 2009

"Portraits" de Vangelis

El domingo pasado decidí pasar toda la discografía de Vangelis a mi computador. Me faltaban algunos discos así que -espero que la policía internacional no se entere- descargué algunos. Si bien, la tarea de encontrar todos los discos de este grandioso artista griego es difícil, no renuncio a la posibilidad de hallarla por completo. Todo porque estaba buscando un disco en particular: "Portraits" del año 1996. Este disco es un recopilatorio de sus mayores éxitos hasta ese momento, los cuales estoy seguro que no caben en un solo disco.

Sin ánimos de hacer una crítica musical ni dármelas de experto, escribo de este disco debido a la emoción que me causan sus melodías. Resulta que hace más de 10 años, cuando yo tenía 8 años, llegó mi papá a la casa con un disco que le habían prestado. Como niño curioso ante lo nuevo, lo escuché cuando lo reprodujeron por primera vez en el equipo musical que había en mi casa. Era tiempo en que no había, en mi casa, ni computador, ni cable. Hasta el día de hoy me pregunto por qué este disco se ha convertido, sin lugar a duda, en uno de mis favoritos de toda la vida y creo que seguirá ocupando ese lugar. Siento que representa demasiados episodios de mi vida, recuerdos y, lo mejor de todo, es que cada vez que lo escucho siento como si volviese a ser ese niño de 8 años que tenía tantos sueños.

Sí, ese disco representa para mí una gran parte de la vida: un viaje. Una partida, un trayecto, la nostalgia de haber partido y los sueños de regresar en un futuro, la nostalgia de ese futuro que tardó 4 años en llegar y que, una vez llegado, nuevamente te hace querer volver al pasado. Creo que también representa una promesa que me autocumplí y hacía poco me di cuenta. Y cada vez que lo vuelvo a escuchar, vuelven esos mismos sueños, vuelven esas mismas historias y me acuerdo de tantas cosas que parecen haber quedado pegadas a sus melodías tan sui generis.

Un disco que no sólo se escucha, sino que se siente y se vive casi día a día.

jueves, 28 de febrero de 2008

Ok Computer

Siempre me han hablado de que en la música –al igual que en casi todas las cosas- nos podemos encontrar frente a producciones geniales y frente a creaciones que hacen entrar en duda de si la musa realmente está visitando a quienes la llevan a cabo. Y desde hace poco que me dio la onda de ver cuáles son los discos que han sido mejor considerados para poder escucharlos y ver si estoy de acuerdo con tal distinción; de todos modos, sea cual sea la aprobación que tenga el disco depende exclusivamente del gusto de cada persona: es decir, todo es subjetivo. Pero debe ser difícil escuchar la gran cantidad de producciones que se lanzan en un año y poder clasificar el nivel en el que se encuentra el artista.

Sin ánimos de que mi opinión sea escuchada hasta en los lugares más recónditos de la China y mucho menos que estén de acuerdo, ayer decidí escuchar uno de los discos del milenio pasado (qué fuerte suena eso) que fue considerado como uno de los mejores de la historia. Y no me refiero a producciones como René de la Vega o Adrián y los Dados negros (no entraré en detalles respecto a la consideración que tengo de esa música), sino a un grupo que ha tenido un cambio notorio desde su primera producción en la década del 90: Radiohead. Y ese disco del que tan buenas críticas he escuchado es el “Ok Computer” del año 1997; con los singles “Paranoid Android”, “Karma Police” y “No Surprises”. Es la primera vez que me he puesto tanta atención a un disco, mucha más que al oír cualquier otro disco (cualquiera sea el estilo) y me di cuenta que es entretenido; que un álbum significa más que canciones para promocionar a un grupo o artista y que se unen al azar en 50 minutos que esperan vender millones y millones para llenarse el bolsillo de fama. Y en este disco, creo, que se dista bastante de la idea de popularidad.

En primera instancia –es entretenida dárselas de analista musical sin tener grandes conocimientos, pero es agradable ver que vas descubriendo cosas que en otros discos nunca te detienes a escuchar- creo que distinguí 4 fases muy marcadas y cada una con un núcleo (por lo general, son los singles, por lo que creo que hicieron una gran elección para representar en ellos el disco).

La primera fase está marcada por el inicio del disco (canciones 1, 2 y 3). De esta etapa de introducción a lo que sería la parte más profunda musicalmente, destaca el single “Paranoid Android”, que se sitúa justo en el centro de la curva de tensión y las canciones conservan ciertas similitudes.

La segunda fase (canciones 4, 5, 6 y 7) destaca por el ingreso a un terreno más abstracto y con la canción “Karma Police”, cuyo toque melancólico es un punto en el clímax de esa interiorización que me fue produciendo el disco. “Filter Happier” es un claro ejemplo del ánimo experimental del grupo, con la voz del vocalista Thom Yorke distorsionada mientras la música de fondo produce una cierto escalofrío.

La tercera fase (canciones 8, 9 y 10) marcan la tenue finalización de esta etapa de máxima tensión, de la parte más abstracta y en la cuál se concentra la mayor parte de la tensión. Lo que no quiero decir con esto, es que uno pueda comenzar a “relajarse”, sino que la imaginación debe seguir soñando con cada uno de los acordes y viendo hasta dónde nos puede llevar. Destaca “No Surprises” con esa melancolía que evoca a las despedidas. Pensándolo bien, la segunda y a tercera podrían ser una sola.

La cuarta fase (canciones 11 y 12) marcan la despedida del disco, un cierre muy sobrio y adecuado a todo lo que el disco ya ha producido. No sé si pueda decir que pudo haber habido un final más adecuado del que tuvo este disco, pues es como que las revoluciones han ido descendiendo de a poco hasta concretarse el cierre final en “The Tourist”. Con esta canción concluyen los 53 minutos en que Radiohead demuestra la calidad de sus producciones y esa marcada tendencia hacia la innovación, que en los siguientes discos se tornará en una experimentación que daría el sello a la agrupación inglesa que ya ha marcado una generación.

En principio, cuando recién comencé a escuchar Radiohead, no fue un grupo que me haya gustado mucho. Es más, lo encontré aburrido. Pero todo cambió un día en que tuve la oportunidad de escuchar uno de sus discos durante la noche (creo que fue Amnesiac) y me di cuenta que me produjo una sensación que se adecuaba bastante a ese viaje que estaba realizando, como que se convirtió en una buena compañía. Desde ese entonces que me fui interesando más en su música y a considerarlo dentro de mis favoritos. Y ahora que su música ha ido experimentando cada vez más, se ha convertido en el ambiente de varios de mis escritos en los que su música ha hecho volar mi imaginación.

Veo que me entretuve bastante realizando este pequeño comentario –del cual se podría profundizar mucho más, pero ahí no me atrevo por temor a decir cosas que equivocadas- y ese sentimiento melómano que todos traemos me hace querer seguir escudriñando entre todos los archivos secretos que la historia de la música ha ido sembrando en el tiempo. No soy un experto en música ni nada parecido, pero recomiendo Radiohead.
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Karma Police - Radiohead
Saludos!
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kinkan ®

domingo, 15 de julio de 2007

Musica en nuestras vidas.

Creo que nadie podría decir que en ningún momento de su vida alguna canción le ha llamado la atención, que ninguna canción le haya quedado dando vueltas en la cabeza por mucho tiempo (tanto, que pueden pasar años y, en el caso de que eran canciones de otro idioma, se encuentran con la verdadera letra y pronunciación para dejar de lado el balbuceo de quien no entiende lo que está cantando), en resumen, que nunca alguna melodía le haya marcado una parte de la vida. Venía en micro escuchando música como siempre, cuando me puse a pensar en todo el tiempo que le dedico a escuchar canciones, ya sea porque no hay nada más que hacer, para relajarme y poder dormir. No puedo dejar de lado una de las funciones que más me gusta: bailar y pasarlo bien en alguna fiesta con buena compañía.

Y creo que no he sido el único que ha pensando en esto, ¿o sí? Jaja. Estaba leyendo en un diario que, hace poco, se hizo un concurso para elegir las mejores canciones para ser escuchados desde el espacio.
(
http://www.emol.com/especiales/infografias/slidemusic/espacio_2007/index.htm)
Y en realidad, la música sirve de colchón para nuestras penas, alegrías y pensamientos, nos sirven para echar a volar la imaginación y llegar a lugares extraordinarios. ¿Qué sería del mundo si no hubiera música? De momento me resulta imposible pensar que no existiese, con el solo hecho de recordar que estuve un tiempo sin audio en el computador y me resultaba desagradable.

Tal vez la música sea sólo la armonía con que mantenemos el flujo de la energía de la naturaleza, o como nuestro cuerpo se mantiene en correcto orden… así como cuando escuchamos una melodía buena, nos causa agrado, y cuando escuchamos una melodía desordenada que nos causa rechazo y exigimos su re-ordenación.

Sería difícil hacer un playlist con las canciones más importantes de nuestra vida. Así como lo vi en un programa de televisión que, al parecer acabó, pero ordenar todas las canciones que hemos escuchado en nuestra vida y calificarlas, sería una tarea difícil. No sé cuál será la razón, pero, en mi caso, hay una cantante en particular que me ha marcado desde que tengo uso de razón, aún cuando siquiera sabía de nombres de autores y apenas empezaba el camino para conocer el mundo: Enya, cantante y compositora irlandesa cuyo estilo es New Age. En particular, la canción Orinoco Flow, que, al escucharla cada vez, me trae de regreso los recuerdos de infancia. La recomiendo, es una melodía muy suave y sirve para relajarse en momentos tensos.

Cada sentimiento tiñe nuestra vida de un color distinto, cada momento nos hace pensar en algo. Sólo me queda decir que cada melodía nos expresa lo que un autor pensó, y nos demuestra que todos podemos unirnos a través de una sensación, a través del arte que profesa.


Saludos!


Kinkan ®

sábado, 13 de enero de 2007

Invasión de los "featuring"

Hace ya varios días que me viene dando vueltas en la cabeza un tema que se ha hecho más que recurrente en nuestras vidas y, queramos o no, nunca podemos pasar inadvertidos a él. Me refiero al tema de la música, que llega a los lugares más recónditos del mundo y permite unir culturas, pues más de alguna vez hemos estado coreando alguna canción anglo, aunque eso no corresponda a nuestro idioma principal; así como también he sabido de gente en Asia que corea canciones de grupos en español, se ve difícil, por las amplias diferencias entre los idiomas, pero vemos que para la música no hay diferencias de ningún tipo, es una de las pocas instancias en que el ser humano pasa a ser uno solo en su globalidad, todos somos humanos e iguales entre sí.

Eso era a modo de introducción, pues lo que realmente me motivó a escribir un nuevo comentario es algo muy relacionado con eso, enfocado hacia las técnicas que utilizan algunos artistas para poder asegurar que su composición resulte un boom y "pegue" en todos lados. Y surgierons sintetizadores y estilos innovadores que intentaban romper los esquemas, los "alternativos" y algunos casi underground que no obtuvieron el éxito requerido por no ser del gusto de las masas. La técnica que más he notado en el último tiempo es el dueto entre dos artistas famosos, que muchas veces reconocemos al ver los video clips con un "featuring" que les hace característicos y llama más la atención, por tratarse de un nombre, a veces, mucho más largo. Y comenzamos a pensar en historias, qué tipo de relación habrá entre aquellos artistas, o si sólo lo hacen por marketing, y, en realidad, son dos enemigos a muerte que no podrìan cruzar una palabra.

Siempre hemos visto shows de este modo, pero he notado la tendencia desde el 2005, luego de la aparición del single "La Tortura", de la colombiana Shakira y el español Alejandro Sanz. Muchos saben mi atención por esta artista debido a mi afición a su persona. Y se tejieron los comentarios de un romance entre ambos que, según los afectados, no era real, y que sólo había entre ellos amistad. Pero el hecho es que ambos aceptaron trabajar en un proyecto juntos, haciendo destacar ambas imágenes: la de Shakira, quien luego de su exitosa gira "Tour de la Mangosta" había tomado un tiempo de descanso y ahora regresaba al mundo del espectáculo; y la de Alejandro Sanz, quien luego de su disco de Grandes Éxitos se mantenía en silencio por otro tiempo, según algunos, en periodo de decadencia. Y luego vimos nuevamente a la colombiana cantando con el haitiano Wyclef Jean, con quien realizó otro exitoso single denominado "Hips Don't Lie", que la llevó a estar nominada en 5 categorías de los premios MTV, en el cual obtuvo el premio a mejor coreografia.

Luego vemos otras grandes asociaciones tales como la del genio del raggaeton Daddy Yankee y otra estrella del hip hop - R&B internacional Snoop Dog, para realizar el single "Gangsta Zone", que también ha sido muy tocada en las radios, en la tv y en las fiestas. No soy adepto al fenómeno del raggaeton en Chile, pero hay que reconocer el gran éxito y masificación que ha tenido, al grado de que es necesario bailarlo en las fiestas, pues, de no hacerlo y esperar música de mi agrado, podría pasar sentado toda una noche.

Y puedo mencionar muchos casos. Pero mi cuestionamiento es el verdadero fin de estas uniones. Ha de esperarse que sea ayudas entre amigos y no sólo por un fin comercial, pues sería una tristeza pensar que canciones tan buenas hayan resultado como causa de la búsqueda de dinero, no de la real preocupación de realizar un buen trabajo. Mi pregunta es con respecto al resultado de todos estos singles de no haber recibido la colaboración de aquel artista invitado: ¿habría resultado lo mismo? De seguro no, pero si los artistas ya se han asegurado el camino en las pistas internacionales, es más que seguro que habría sido otro éxito más en su carrera, pero, ¿qué mejor que un éxito compartido con artistas de gran calidad? Eso no lo podría dejar un papel, pero la satisfacción personal del artista quedará para siempre.


Kinkan ®