miércoles, 11 de abril de 2012

Operación "Encontrar traje de baño en abril"

La natación, sin lugar a dudas, es mi deporte favorito debido a la impecable sensación de flotar en el agua y de dejarme llevar por el relajo de aquellos movimentos rítmicos que ponen al cuerpo al servicio de un fin común que es desplazarse, dejarse llevar y alcanzar las esquinas. Juan Luis Guerra lo describiría como quisiera ser un pez, pero creo que con ser un nadador me parece suficiente: pelear de vez en cuando con la profesora de hidrogimnasia y su particular forma de aplaudir que hace doler los oídos mientras espero que se acabe luego se clase para poder nadar tranquilo y recuperar las pistas que ocupa su clase, nadar, nadar y seguir nadando hasta ver que pasa la hora y ya las cruzado varias veces. 

Pero, claramente, luego de llevar varios meses en lo mismo, es lógico que los implementos empiecen a ceder: desgraciadamente, todo tiene vida útil. Fue así como descubrí que hacía tiempo que necesitaba cambiar mi traje de baño que ya llevaba en mi poder por casi 3 años. Y así fui dejando para después la compra hasta que, esta semana, la vida misma me informa que no todo se puede postergar: los lentes acabaron destruyéndose frente a mi cara de sorpresa a poco de ingresar a nadar, pero un arreglo simple me salvó por dos días más. Hasta que, finalmente, hoy día miércoles me decidí a embarcar en aquella extraña misión de conseguir un traje de baño en pleno abril, cuando el otoño hace creer a las tiendas que la gente no hace deportes relacionadas con el agua y luego se cuestionan el aumento de la obesidad. ¡Es lógico si no son capaces de proveer de indumentaria!

La fase "recambio" de indumentaria comenzó ayer martes con la compra de una nueva gorra para el nado: primer paso, cleared. Lo segundo, la compra de lentes a un módico precio inferior al que yo pensé que saldría (la referencia del gimnasio superaba el costo real y me alegré de ver que lo pude conseguir a un precio más amigable): paso dos, cleared. El tercer paso era la compra del traje de baño para lo cual decidí que hoy acudiría al mall en busca de aquel vestimenta, aprovechando de la gran variedad de tiendas existentes dentro de aquel edificio que, además, es residencia de la Universidad de las Américas: ¿una universidad en un mall? Sí, todo es posible (excepto calidad y credibilidad, en el caso de aquella 'minimum' institución). Búsqueda de tiendas deportivas mode on: maui, reebok, adidas y no me acuerdo cómo se llamaba la otra, pero la respuesta fue siempre negativa, agregando que ya no íban a llegar. ¿Qué acaso la gente no puede hacer deportes de agua si no es verano? Obesos todos, sedentarios y cardiópatas. Uno que quiere vida sana y el mercado estar en contra. Continué mi búsqueda con amurramiento progresivo, descubriendo que en aquel centro comercial no encontraría lo que estaba buscando. Holy crap.

La solución no era Jenny, como anunciaba un antiguo cartel en la ciudad de Quilpué, capital de la provincia de Marga Marga y epicentro de la muerte de animales en el Zoológico por la mala gestión de su personal. La solución era una tienda deportiva perdida en el small de esta pequeña localidad "que avanza", aunque haya que andar apurando a la gente en la calle que no se da cuenta que hace taco. Muuuu. Muuuucha sorpresa me llevé al darme cuenta que en aquel lugar, escondido en una esquina... ¡había una oferta de 150.000 por 1! En realidad solo 2x $10.000 y 1x $6.990: great. Me probé dos: uno que no entraba - ¡por mis hijos! que me dolió no poder llevarmelo, porque me gustaba el color y todo, pero en fin...- y el segundo que me quedaba, según yo, un poco suelto, pero que salvaba por el momento: es lo que hay. Lo compré y salí, sin creer que acababa de encontrar algo en aquella misteriosa ciudad en la cual duermo, pero que parece que no existe dentro del mapa mental de mi diario vivir.

(a)"Tienes que ir a la calle X" b)"¿Dónde queda eso?" a)"¡En el centro po!" b)"¿Quilpué tiene centro?" (cuec)
(a) "Bájate en la paredero X". b) "¿Dónde queda eso?"
a) Etc.    


En fin. Quilpué tenía lo que el Mall Marina Arauco no tenía y eso ya merece un aplauso. Esta compra dejó en evidencia una falencia propia: necesidad de pompas que podría originar, futuramente, otra operación con resultados insospechados nunca antes vistos en la televisión.

lunes, 9 de abril de 2012

"Estoy cayendo en lo mismo"

A propósito de una conversación con Chris, uno de los gringos con los cuales trabajo por Middlebury College, me doy cuenta de que la práctica profesional lleva a caer, inevitablemente, en una serie de acciones/reacciones  que en algún momento critiqué bastante duramente: es que la teoría dice que... es que no puede ser así... es que no cabe la menor duda que eso está mal y quienes la llevan a cabo también lo están... etc. Y resulta que parece que esa "maldad" está pasando a ser parte de mi esencia: wow. 

En mi época de colegio, aunque más bien en mi época de estudiante universitario de la "escuela" de pedagogía de la PUCV surgió mi duda respecto a muchas de las metodologías desarrolladas por nuestros profesores, las cuales fueron, obviamente, objeto de nuestra "visión crítica" en relación a las cosas que considerábamos estúpidas, pero que igual resultaban. Fue en ese contexto donde tuve la desgracia de leer a muchos autores que se autodenominaban como didactas y una serie de apelativos para subirse el pelo, cuando en realidad se trataba de un grupo de ociosos que se les ocurrió que sabían de educación y se pusieron a escribir estupideces que, claramente, demuestran que no tienen ni la menor idea del mundo. Qué Marco para la Buena Enseñanza... qué Pautas para una buena clase... pure shit. Lo que más he notado es que muchas de las cosas que estaban en la lista negra con las que, efectivamente, resultan. 

Hoy fue el caso de la nunca bien ponderada guía de aplicación que tanto deben estar odiando mis queridos estudiantes. Y es claro que tener que hacerlas cada cierto tiempo, aburre: confieso que tampoco me agrada demasiado realizarlas, sobre todo cuando se trata de temáticas que debo revisar por obligación. Y, finalmente, estoy cayendo en lo mismo que alguna vez critiqué, pero viendo que los resultados son pertinentes a lo que espero. Crap. Qué es lo que estoy haciendo. Aunque, a la vez, debo reconocer que confiesa a gustarme esa actitud de feel like a boss de demostrar que soy yo el que manda al final, luego de alguna clase en que no he tenido la atención que quiero. Finalmente, es el profesor el que debe tener el sartén por el mango aunque sin abusar, pero, mientras tanto, es bueno disfrutar ese pequeño poder, solo por un instante. 

Y, claramente, mientras se pueda, sonreír con actitud desafiante mientras piensas: Who's your daddy now, bitches? Prometo que no lo haré eternamente y que, en el fondo de todo, quiero que aprendan.

domingo, 8 de abril de 2012

Voces de la naturaleza

Voces que sobrevuelan el paisaje verde, eterno, que recorren el horizonte en ambas direcciones de ida y vuelta. Mi alma es un volatín que avanza a la deriva sobre las nubes de aire que recorren las ciudades, que deambulan por latitudes diversas con mensajes en energía, no en palabras. Sonidos, encuentros, viajes que se arman con el solo deseo de soñar. Allá a lo lejos veo lagunas que no existen, lo sé, porque ya he estado aquí varias veces y solo es este uno de tantos instantes en que las almas pueden recordar los sentidos de una experiencia que ha perdurado. 

Porque somos del viento, del aire, de la energía suspendida cada vez que una ola revienta en la orilla del mar. Somos el agua que está lejos del desierto, pero que avanza sobre él cada vez que el viento la llama. Somos como la luz que corre a gran velocidad por los lugares más inhóspitos, por esos rincones a los cuales muchos no han podido siquiera descubrir. Somos un misterio como el mismo universo, como el lenguaje de los átomos y de las constelaciones que interactúan entre sí intercambiando un poco de sus experiencia, de sus vidas y generaciones. 

Energía que se transforma en cuerpo, cuyos pies recorren las verdes praderas que se extienden hasta el cielo. Abrimos los ojos y nos lanzamos a rodar por las praderas: ¿ves el camino, ves lo que viene, ves lo que ha quedado atrás? Hemos avanzado tanto que ya casi nos perdimos de nuestro origen, pero el final... no existe. Solo existen las metas que se encuentran a cada instante en que miramos hacia el lado y descubrimos una nueva flor, un nuevo fragmento de luz. Somos ese vuelo que se inicia cuando levantamos los brazos y el viento nos lleva lejos, tan lejos como el mismo sueño, como las nubes que se transforman en un temporal. Corro por las praderas, corro a lo lejos, corro, corro, corro hasta alcanzar la cima de ese cerro que se forma de palabras. Oigo las voces de la naturaleza en las cuales me cobijo y me duermo.

Fotografía: Alrededores de Tetuán, Marruecos.

Sail away

Sail away, sail away. 

En el silencio de un sueño abrigado, cubierto por las estrellas luminosas que cobijan un camino iluminado por las sombras de fantasmas vigilantes; me duermo, me duermo tranquilo, sonriendo, sonriendo feliz, sintiendo mi cuerpo que navega a la deriva cuando el viento lo lleva a recorrer lugares lejanos. Y lo sé, porque ya he estado tantas veces en esos lugares diversos donde la imaginación es pequeña ante tanta realidad. Y lo sé, porque las leyes de la física y de la gravedad se convierten en fantasía cuando Einstein camina por las veredas saludando a las nuevas generaciones para luego sacar un violín y pedir propina por su música a la entrada de la estación del metro.

Navegamos a la distancia escondidos tras las llamas que se alzan en lo alto, por ese camino dibujado en una playa secreta que de noche se ilumina con la luna llena que gira a nuestro alrededor. Allí te busco, allí te encuentro. Allí nos reencontramos en el misterio de un abrazo que no acabo, que perdura cuando ha pasado tanto tiempo; allí llega ese abrazo que se busca se reencuentra cada vez que las sonrisas coinciden a la distancia. A lo lejos, al lado, no hay distancia: no hay tiempo. Y lo sabemos, porque hemos estado tantas veces allí. Las montañas se cubren de nieve y de sol con solo pedirlo: abrimos las alas y volamos tan lejos como queremos. 

Ojos cerrados y los brazos alzados, los respiros, los latidos del corazón acelerados, canciones nuevas. Los espíritus confluyen en un mar que avanza con locura y en las olas que recorren los barcos que llevan nuevas historias a través del océano. Dame más de esas historias que solo tú conoces, encuéntrame sentado en el mirado mientras dibujamos una puesta de solo que se esconde en el norte, en el sur, en el este o en el oeste: ¡desordenemos la rosa de los vientos! Pintemos los colores en el cielo y las luces extrañas que lo cruzan a diario ante nuestas miradas sorprendidas del ave que vuela y se encuentra con su destino. 

We can sail, we can sail. A lo lejos, allá viene... el horizonte. Sail away, sail away, sail away. Vuela alto, como un ave... el horizonte. Sail away, sail away, sail away. Me duermo en tu mirada, me refugio en tu piel, protección en tu esencia, locura en tus respiros, caricias en tus besos, besos en tus palabras, palabras, altura, vuelo. Sail away, sail away, sail away. Sail away, sail away, sail away.

Fotografía: Pichidangui, Los Vilos, Región de Coquimbo.

sábado, 7 de abril de 2012

LSD

Mensajes publicitarios para el consumo de sustancias ilícitas. Interesante argumentación existencialista.

Fotografía: Subida Sausalito (alrededores de la laguna), Santa Inés, Viña del Mar.

viernes, 6 de abril de 2012

Viaje entre el silencio

Viaje entre el silencio de un momento inexistente, entre el sueño del tiempo y la persistencia de los sonidos que vibran en el aire. Busco y busco lo que no está, busco y busco por si acaso se puede encontrar y saber que lo que no se sabe se sabe primero que lo que se supo antes y se volverá a saber después, sabor, insípido, sediente de una gloria que se acaba cuando comienza a comenzar y comienza cuando acaba de acabar. Y si sabes lo que va a suceder, ven y dilo. Si sabes que esto se acabará pronto, no temas y avisa. Que a veces sonrío y a veces me duermo, que a veces no pienso, que a veces me confundo, que a veces grito... que hace rato ya que me vengo dando cuenta que me estoy alejando de los sueños de infancia que me movieron a crecer y dar pasos. 

¿Todavía puede ser eso real? ¿Todavía puedo confiar en que va a suceder? O acaso debo conformarme con un cambio trascendental que, en el fondo, es para bien, que también me puede hacer sonreír. Luchar por eso que creí cierto, por eso que me motivaba a despertar y a dormir de madrugada: ahora ya no. Metamorfosis en el alma, del espíritu que viajaba y que aún viaja, solo que ahora quiere recuperar ese tiempo para poder soñar. Y, al final, brilla una estrella que ilumina la oscuridad. Todo brilla, todo brilla, todo recupera su color.

jueves, 5 de abril de 2012

Somos palabras

Piedras mágicas en el silencio,
roqueríos inciertos alrededor del camino
y las pisadas de los caminantes perdidos
en ese sendero dentro del cual respiro
y sonrío, lo miro, lo describo,
sin saber lo que pasa ni lo que viene.

He cruzado tantas veces el río
con su caudal y su riesgo que avanza hacia el mar,
allá donde los navegantes se han perdido
en esa búsqueda incesante de sí mismos;
saber lo que son,
creer en sus logros,
lanzarse a nadar sin amarras y tocar el horizonte con un dedo,
con el alma, con las palabras, con el presentimiento.

Intuiciones de movimientos,
luna llena que se alza sobre nuestras cabezas
y su magnetismo extraño:
sé dónde estás porque te siento,
sé lo que pasa porque estoy contigo,
sé que lo sabes porque estás aquí. 

Y somos palabras, somos energía,
somos sonidos y signos ortográficos,
o lo que sea.
Hablo contigo, hablo con otros, hablo conmigo mismo,
hablo con nadie y no sé qué decir.
Somos movimientos, somos energía,
enredado en la persistencia del tiempo
que existe, que no existe, qué se yo.

miércoles, 4 de abril de 2012

¿Dónde voy?

Ojos perdidos, pupilas enrojecidas y miradas esquivas: ¿dónde voy? ¿Qué es lo que soy o quiero llegar a ser? Una nube volando en el cielo, un pedazo de cielo flotando sobre el mar, una masa de agua cubriendo la tierra, un poco de vida dando vueltas por ahí. Dime lo que no veo, qué es eso que está más adelante que yo ya no alcanzo a ver: mi vista nublada me impide avanzar y el silencio me retumba en los oídos sin dejarme hablar. No me salen las palabras y me enredo otra vez.

Una nave a la deriva que se hunde en el torbellino formado por un tsunami en el mar, flota un cadáver aún vivo que mira el cielo buscando la luz de la salvación que está tan lejos, que está ausente. Números y letras, expresiones inciertas, horarios que no acaban y semanas eternas, pero todo tiene que acabar. Alejarse de un ambiente circular de ironías y sonrisas falsas, con abrazos de cartón y de plástico, cantando himnos de alabanzas a un ídolo falso que dice ser Dios, pero que no lo es. Porque la virtud no está en lo que dices, sino en lo que haces y tu Biblia no te va a salvar de todas las culpas que has cargado con actitudes deshonestas.

Una nave a la deriva, pero ahí no volveré más. Esto va a acabar, solo es un momento de oscuridad, quiero luz, quiero luz, quiero aire. Quiero mar, quiero verde, quiero chocolate, quiero viajar, quiero un camino, quiero encontrar. No sé qué es lo que busco, pero ya lo voy a averiguar.

lunes, 2 de abril de 2012

Navegación

Navegación. Abrir y cerrar los ojos, el vuelo de los pájaros, el ruido del tren y el chirrido de las bocinas que se detienen en un semáforo en rojo. Acción. Compulsividad, obsesividad, paranoia, histeria, locura, bulimia, anorexia, retención, detención, inercia, temblor, sudor, salto, rana, ardilla, calor, frío, otoño, abril. Abril, lluvias mil y las gotas de agua se quedan condensadas en un ambiente que no fluye, en una nube congelada que no avanza y flota en el cielo al momento en que las miradas divagan a lo lejos, gritando, canciones olvidadas por el paso del tiempo. La lluvia vendrá, la lluvia caerá, los tranques volverán a su nivel, no habrá sequía, no moriremos de sed: moriremos de calor, moriremos en el olvido, moriremos producto de nuestro propios errores. Causa-consecuencia y no se puede hacer más.

Navegación. Sumergido entre las olas que van y vienen, alza un brazo hacia el mar y mueve el cuerpo deslizándose por un mar de profundidades celeste de invierno, de otoño, de frío y de nieve. ¿Y la nieve? Ya no cae, porque acá nunca ha caído aunque los cielos arrojen temperaturas bajo cero y asesinen el invierno con 33º en pleno marzo, ya no se sabe, ya no se entiende, ya no se predice lo que pueda pasar. Agua, botellas, pío pío, el zumbido de un zancudo, un grito, un plumón volando por la sala, el mismo plumón atacando la cabeza de un alumno que no está atento, una mosca que se quedó pegada ante la imagen de aquellos dos euros que se me olvidaron una vez, mi pecho apretado que a ratos olvida respirar, la tensión, la tensión, la tensión... ¡explosión! Y vuelve a temblar, vuelvo a tener miedo, vuelvo a escribir y mirar al cielo. Perturbación.

Explosión, detención, canción, suspensión, alimentación, respiración, circulación, ración... navegación hacia parajes cercanos lejanos que confluyen en la luz blanca de una pizarra acrílica que, en cualquier momento, podría quedar marcada para siempre con un plumón permanente.

domingo, 1 de abril de 2012

Las luces de Lisboa

Cuando abrió los ojos, las líneas de la carretera iban quedando atrás frente a su mirada casi inerte. No sabía cuánto rato ya había dormido, quizá unas 2 horas: lo único certero es que ya distaba bastante de Madrid. La oscuridad de la noche, el misterio de un camino desconocido y Stereo Love que sonaba por los parlantes del autobús que corría en dirección hacia ese horizonte que parecía moverse. Los pasajeros que dormían alrededor y el conductor que parecía no existir.

Horas de viaje para volver a cerrar los ojos y, al abrirlos, ver que los carteles ya estaban escritos en un idioma distinto. Sonrió: ya divisaba el enorme puente que cruzaba el Tajo. Las luces de Lisboa iluminaban una madrugada fría.