martes, 15 de enero de 2013

Weird dreams

Creo que debiésemos tomar apuntes de todos esos sueños raros que nos despiertan en mitad de la noche... o a mediodía cuando estamos en verano sin nada más por hacer. A veces me despierto por el calor o por estar durmiendo en una posición incorrecta que me dificulta respirar: eso de apretarse el pecho, apretarse un brazo o qué sé yo. También creo que influye el lugar y la ansiedad: desde ayer que me desalojaron de mi pieza y dicha situación se mantendrá por dos semanas: ansiedad. Sí, me cuesta demasiado aceptar que me cambien el orden, quizás soy un poco asperger. En fin, hacía tiempo que no tenía un sueño digno de contar y aquí va mi experiencia onírica más reciente. ¿Acaso será posible que esté vislumbrando el fin del mundo en clave surrealista? Juzgue usted.

En el primero de mis sueños -sí, dicen que son muchos los sueños que tenemos en una noche, pero nos acordamos de dos o tres- estaba en una entrevista de trabajo con la ansiedad correspondiente. Una mujer con cara de no-simpática tenía mi curriculum vitae en la mano y pretendía escudriñar mis habilidades laborales con una negativa inminente: esa gente que parte con un NO rotundo. Mi tarea era convencerla, pese a que ella me hablaba de que existían diferentes tipos de humanistas y que yo no era de ese tipo y blah, blah, blah. Al final, tuve que sacar todo mi potencial argumentativo para intentar convencerla, puesto que la dama en cuestión sí estaba dispuesta a darme la oportunidad de hablar. Creo que lo hice bien, porque se fue diciéndome que "me llamaba", pero con aspecto de que no era solo de palabra. Inmediatamente lo asocié a un plan que tengo, aunque resulta un poco complejo. Demasiadas cosas por ordenar, tanto como mi cabeza: definitivamente, debe ser el temor a estar desempleado y con un campo laboral limitado a algo que me hace sentir mediocre. Sí, es necesario cambiar el switch de una vez. Denme tiempo. 

El segundo de mis sueños raya en lo freak, ya que veo peces dentro de la televisión: los peces tenían forma de trole. Sí, de los pintorescos troles porteños que navegaban por las profundidades del mar. Weird, so weird. Resulta que empiezo a sumergirme en un Valparaíso que, al parecer, está bajo las aguas, pero con gente que vive su vida con normalidad. Camino por la Avenida Argentina "inundada" y con oxígeno, en donde extiendo los brazos y me elevo, obviamente, porque es agua y puedo nadar. ¿Acaso estoy volviendo a los orígenes del ser humano: el agua? O bien, me hace falta volver a nadar. 

La única conclusión que me viene a la cabeza es que, al parecer, me hace falta dormir un poquito más. 

lunes, 14 de enero de 2013

No room

Hacía ya varios días que me lo habían advertido e intenté tomar la precauciones pertinentes, pero no fue suficiente. Siempre te sorprende la vida, siempre te encuentras con cosas que te dejan boquiabierto. Empecé por ordenar el escritorio, guardar las cosas en cajas y prepararme para el fin de los tiempos. Continué eliminando objetos diversos que ya sabía que tarde o temprano dejarían de estar en mi habitación: el tiempo se agotaba, debía correr, apresurarme. El huracán estaba próximo.

Y así fue como hoy he regresado a casa luego de un caminata vespertina para encontrarme con mi pieza completamente desarmada a la espera de la remodelación que, realmente, no se sabe de aquí a cuándo estará. ¿Por qué ahora, Señor? ¿Por qué a mí? Son las típicas frases que vienen a tu mente cuando ves que no tienes donde dormir y pasas a ser algo así como un desalojado. Ufff... cambios, que espero sean para bien. Desde ya me hago la idea de que en algún momento tendré que ordenar mis cosas y es bastante complejo. Así no más po.

martes, 8 de enero de 2013

Portabilidad

Portabilidad numérica y la libertad del usuario de elegir en qué compañía quiere estar. Sí, claro. Bombos y platillos para anunciar que ahora no dependías de una empresa y que podías mantener tu número y cambiarte al mejor postor. ¿Hasta qué punto es cierto? ¿Hasta qué punto las empresas cumplen con las leyes que, se supone, son instaladas para el beneficio del consumidor? No se trata de ser el cliente y que siempre tenga la razón, pero hay cosas que se deben cumplir. 

Sucede que desde ayer no funcionaba el internet y ya me parecía raro: la señal estaba completa. Luego me avisan que me han llamado toda la tarde y que marca ocupado, que no está disponible. Reviso mi teléfono y me doy cuenta de que "está bloqueado por denuncia de robo". ¿Qué? Si lo tengo en mi mano y no he llamado ni nada. Llamé a la empresa y lo van a desbloquear en dos horas, claro, muy bien. Pasan las dos horas y el problema persiste: resulta ser el equipo el que está bloqueado, por el mismo motivo. Entonces comienzo a molestarme y pregunto por qué lo bloquearon, si yo no he llamado para dar ningún dato que asegure que soy yo quién lo está bloqueando. Efectivamente, nadie lo había bloqueado y todo se produjo por un error del sistema: la pobre operadora intentaba ayudarme y yo, calmar mis intenciones de lanzar mis improperios contra la empresa. Obviamente, ella no tenía la culpa y fue por ello que me ubiqué, aunque dejé que se notaran mis comentarios, dentro de un marco respetuoso. 

Llamé y llamé. Se bloqueaba un teléfono, después se desbloqueaba. El chip... después era el equipo, después qué sé yo. No sé qué fue lo que bloquearon, el tema es que fue sin mi permiso. ¿Quién va a responder por las llamadas que estoy esperando? ¿Quién me dice que no estoy perdiendo oportunidades importantes por culpa de la negligencia de su servicio? Y la excusa: error del sistema, hay que solucionarlo en una sucursal. Nunca voy a las sucursales y ahora tengo que ir, pero por culpa de ellos. Perder mi tiempo en eso, perder una mañana que podría haberme hecho cualquier otra cosa en vez de soportar el calor veraniego. ¡Error de ellos! ¿Y el servicio que iba a mejorar? Entel, definitivamente, ha tirado su servicio a la basura y está cada vez peor. Mi mayor temor es que sean esos 5 días en el servicio técnico que la operadora me anunciaba dentro de las posibilidades... y yo sin teléfono ni forma de comunicarme.  Linda la cuestión.

domingo, 6 de enero de 2013

Nuevo Día

No sé cómo ni cuándo, llegué hasta esta esquina iluminada de la ciudad de Albacete. No tiene caso mencionar el nombre de este callejón secreto que, seguramente, tampoco aparecerá en el mapa. ¿Acaso estoy dentro del mapa? Quizás formo parte de un universo paralelo en que un vehículo se detiene, me observar un instante para luego continuar calle abajo con solo Dios sabe qué dirección. La ciudad está iluminada con este frío invierno que me obliga a cubrirme con una bufanda enorme, a vestirme de calzado que resista la potencial nieve que, según dicen, podría caer durante esta medianoche. ¿Acaso podré bailar con las sombras de los amantes que se proyectan a través de algún balcón? ¿Acaso podríamos brindar juntos cuando el reloj indique que el Nuevo Día ya ha llegado?

Veo las sombras que escapan desde los edificios más antiguos de la ciudad, veo los espíritus que se esconden cuando me ven llegar. Veo la escarcha que cubre las baldosas, veo las huellas descalzas de algunos transeúntes que se durmieron bajo las aguas. Veo los cuchillos voladores del Museo, veo el reloj del Ayuntamiento. Veo tantas cosas en esa oscuridad iluminada y la soledad de murales ocultos. Veo los colores, veo el Nuevo Día.

¿Qué es lo que ves tú?

viernes, 4 de enero de 2013

El valle del infinito.

Todo es silencioso en el valle que desemboca hacia el mar. Todo es sereno cuando la lluvia que ha caído se ha transformado en el río que avanza hacia nuestro camino para hacer sumerger nuestros pies, donde correremos descalzos y felices para dejar nuestras huellas marcadas en esa arena iluminada por la luz de la noche. Navegan las luces en el horizonte acuático donde las sirenas bailan y hacen rituales con los que invocan las bondades del cielo: el universo se alínea y los planetas sonríen al alero de una lluvia de estrellas que recorre la atmósfera coloreada de un atardecer que comienza a cubrir el orbe. 

Cierras los ojos y tu cuerpo se eleva. Cierras los ojos y tus brazos alzados son las alas con las cuales recorres el mundo en un segundo, tu pulso se acelera a la velocidad de la luz en el momento en que das un grito y te das cuenta que todo comienza una vez más. Es un viaje que acaba cuando tú decidas. Mientras vas moviendo las ramas de los árboles que avanzan sobre ese sendero de la arena que se va quedando en la planta de tus pies, mientras ves las huellas que decoran ese pasado que comienzas a vislumbrar cada vez más distante: vienes de lejos, has caminado mucho y la noche no acaba, pero has llegado hasta ese presente bajo una luna que ilumina ese valle que se alza hasta la inmensidad.

Cierras los ojos y eres como el viento que recorre mil lugares a la vez, como esa voz silenciosa que va contando nuevas historias, como una metáfora construida por el sonido del agua al correr entre las rocas.


Bajón

Sí, sí, es normal. Por más que uno intente decir que está bien y hasta créerselo, llega un momento en que la vida te pega en la cara y te empieza a mostrar todas esas cosas que están incompletas. Sí, nuevamente viene el 2012 con sus deudas, con sus heridas que no han sanado, con todos esos temores que me mantienen atado y me dificultan poder avanzar. Es normal que de vez en cuando vengan esos bajones anímicos, sobre todo cuando acaba de terminar un año que ha resultado un poco traumático en muchos sentidos, sobre todo en el ámbito laboral y profesional que, se supone, debiese ser algo que motivase. Por el contrario, el último tiempo solo se ha encargado de tirarme más para abajo, lo que no es difícil de entender si ves que tu ambiente más cercano (dígase, familia) se encargan a diario de darte a entender que lo que haces es una mierda, que ganarás poco dinero toda tu vida, que nunca vas a poder surgir y blah, blah. ¿Cómo se da a entender esto? En acciones tales como la estúpida creencia de que siempre tengo tiempo libre, que las cosas a mí no me cuestan y que, por lo tanto, debo estar siempre pendiente de andar ayudando al resto en todo: ¿a mí quién me ha ayudado? Hasta lo que sé, he hecho mis cosas solito.

Siento que mi profesión está tan mal vista y me es difícil darle una nueva mirada, creer que es algo valioso, que a alguien le importa. Haber estudiado 5 años, haber adquirido un sinfín de experiencias para acabar rogándole a alguien que te escuche no es, definitivamente, lo que quiero hacer por el resto de mi vida. Me parece tan estupidizante, me hace sentir por el suelo. Y debo reconocer que me cda un poco de envidia ver que cierta gente esté en lugares que no se merece, avanzando de manera sucia y con sonrisas falsas. ¿Por qué? Siento que el final de la universidad debió haber sido diferente, no me merezco acabar en un sistema donde siempre tengo la culpa de todo, donde soy el que se lleva la carga más pesada y ni siquiera te pagan bien. No me merezco salir a la vida como una persona común porque mi desempeño nunca lo fue tal, entonces, ¿por qué me siento ahora detenido en mitad del camino?

Para peor, las cosas no parecen resultar bien: cuando la calma parece querer asomarse, vuelve la incertidumbre a asomarse a la ventana con su sombra que nubla el cielo. ¿Cómo voy a permitir que la luz ingrese si la vida no me permite descansar? ¿Qué es lo que demonios tengo que hacer ahora: simular que esto me gusta y lo quiero hacer de por vida, olvidarme de lo que siempre soñé, acabar en el peor lugar y convertirme en un amargado de aquí a los 30? ¿Dónde quedaron las promesas de 'ayuda', de querer apoyarte? ¿Dónde quedó ese futuro de tranquilidad, de buen trabajo y tranquilidad donde valoran tu persona? Ya no sé qué hacer cuando mi única opción no logra alegrarme: quiero surgir, quiero salir de ahí, ese no es mi lugar.

¿Es muy difícil pensar en hacer algo que realmente me guste y que alguien esté interesado en dicha habilidad? ¿Puedo lograr estabilidad en base a eso? Son tantas las preguntas para la vida que, ojalá, se puedan responder pronto. Simplemente no sé, no sé. No sé nada. No sé cuánto tiempo me tome encontrar esas respuestas. Ya espero pronto poder estar mejor. Quiero confiar que en algún momento encontraré algún lugar donde mis habilidades sean valoradas, donde realmente pueda hacer lo que me gusta y no enfermarme haciendo algo que no me llena.

jueves, 3 de enero de 2013

Predicciones 2013. Todo a su tiempo.

No podía empezar el año sin tener mis primeras impresiones de lo que veo respecto a este nuevo camino que comienza. No se trata de dármelas de místico, de Yolanda Sultana ni de Zulma, mucho menos dármelas de Doctora Cordero para entregar licencias falsas. Solo quiero comentar mis reflexiones respecto a este 2013 que ya ha comenzado y ha llegado con nuevas aventuras y propuestas, está en nosotros mismos ver cómo aceptamos estos nuevos desafíos para nuestro aprendizaje y crecimiento espiritual.

Sucede que el año 2012 estuvo marcado por la dificultad y el rigor de algunas situaciones que nos pusieron al límite: una serie de cataclismos a nivel mundial, inclemencias del tiempo que, de una u otra forma, son la manifestación de que la Tierra está en un proceso de cambio cuyas consecuencias comenzarán a notarse con el paso del tiempo. Y estos cambios energéticos también se traducen en las reacciones de la gente: una vida acelerada que a veces no nos da tiempo a tomarnos ni un respiro, proyectos en los que pusimos mucho empeño y que no resultan como queremos, gente que pensamos que estaría de nuestro lado y que nos dio la espalda en el momento preciso y, en conclusión, acabar en lugares donde nuestras habilidades se desarrollando al mínimo y lo único que logramos es sentirnos absolutamente disminuidos. Tantas cosas que se convierten en un enorme revoltijo de pensamientos y emociones que a veces nos hacen descontrolarnos no solo a nivel mental sino que también a nivel físico: estrés, cansancio extremo, etc. 

El 2013, desde un principio, no parece ser un año que prometa el cambio mundial: no se trata que de un año para otro nuestras finanzas van a mejorar en un 500% y que nuestra vida acabará dando un vuelco radical hacia eso que siempre soñamos: quizás sí, pero no es la primera impresión que me da. Tengo la sensación de que el 2013 cargará con algunos nudos del año anterior: tendrá la finalidad de cubrir todos esos espacios -que son varios- dejados por el temible y agotador 2012. Sin embargo, el hecho de que cargue con cosas del año anterior no implica que va a ser una época más tensa, sino que siento que puede ser la instancia de superar las malas experiencias desde una óptica diferente, un poco más relajada, donde es necesario que esa nueva energía y relajo pase por nosotros mismos también. Si el 2012 fue un año de cambios y de adquisición de experiencia, el 2013 es el año de aplicación de todos esos conocimientos. 

¿Qué es lo que trae? Aplicación de conocimientos, se establecen las cosas que quedaron endebles, se solidifican muchas estructuras y aparece las certezas que en el 2012 no encontramos. Insisto en que no es un año que prometa demasiado, pero hay que saber ser agradecido de las cosas buenas que trae, porque es seguro que las va a traer. No se trata de contarlas ni de buscar que tenga 2, 3 o 100 cosas buenas: si trae solo una cosa buena hay que disfrutarla como si fuese 1.000.000. 

¿Qué necesitamos? Paciencia, no desesperarnos, aprender a disfrutar lo simple, darnos tiempo de mirar las estrellas y los bellos atardeceres que nos deleitan cada día. Observar las nubes que se posan en el cielo, salir a caminar, pasar más tiempo en la naturaleza, beber más agua, reír, estar en contacto con nuestra gente (familiares y amigos), cuidar nuestro cuerpo y cultivarlo ya que es la casa del alma.

El 2013 puede ser un año grandioso, pero es muy importante tener la disposición a que el éxito y luz llegue a nuestro camino. Todo es un proceso y las cosas no suceden de un día para otro: es necesario trabajar, ponerse metas y ver que estas se van logrando cuando corresponde. Todo a su tiempo.

miércoles, 2 de enero de 2013

Feliz 2013.

Y llegó: 2013, ya estás aquí. No se acabó el mundo y, al parecer, todo fue un falsa alarma de los medios televisivos que promocionaban el fin de los tiempos. ¿Con qué moral? ¿Con qué autoridad? Nadie lo sabe, ni ellos mismos. Y si me notaron un poco nervioso el día 31 de diciembre, no será una sorpresa que vuelva a comentar que el 2012 fue un año bastante nefasto en el sentido laboral y que, por tanto, quería olvidar lo antes posible para poder dar paso a una nueva etapa de mayores éxitos y satisfacciones. No se trata de ser mal agradecido, pero sí realista: me titulé, presenté una tesis genial, tuve trabajo y estabilidad económica que se agradece. Por otra parte, me desilusioné de mucha gente que prometía trabajo que nunca cumplió, me alejé de lo que me gustaba para llegar a trabajar a un centro donde llega la chatarra, mi autoestima profesional quedó por el suelo y una gastritis es el primer síntoma de que acabaría enfermo si seguía en el Entrevalles. 

Este 2013 comenzó con un espectacular show de fuegos artificiales que observamos desde Caleta Portales: simplemente genial. Se me hizo muy corto, siempre quiero ver más luces en el cielo. Ropa interior amarilla, dinero en los bolsillos, el abrazo a la Eve, el beso del amor eterno, las dos luquitas que mostré a la Luna, el brindis con champagne, las uvas: kábalas para empezar un año con la mejor vibra. Lo siguiente fue el regreso a Quilpué: las micros estaban ahí mismo, obviamente no había asientos. Dos horas de viaje hasta la capital de Marga Marga gracias a un taco inacabable, pero llegamos sanos y salvos a un carrete familiar que duraría hasta las 5 am. Bastante tranquilo, lo que augura un año relajado.  

Año nuevo, plantilla de blog nueva. Creo que decidí elegir un formato más sencillo, menos parafernálico, en vistas de un año sobrio: el error del 2012 fue tener demasiadas expectativas y, por ahora, simplemente quiero que la vida me sorprenda.

Feliz 2013: alegría, éxito y prosperidad.