lunes, 8 de septiembre de 2014

Dejar ser

Dejar ser y dejar que la vida juegue a actuar. Sentir que observas las miradas de gente ausente, sentir que no confías en nadie. A veces te das cuenta que has cometido errores, a veces te das cuenta que te alejaste bastante de la realidad. A veces, realmente, te topas con verdaderas mierdas de persona. Luego te detienes, ves la hora que pasa, deseas que siga avanzando.

Piensas en un deseo, quieres soñar, quieres que se cumpla. No sabes cómo desear: es difícil evitar el negativo. Quieres, pero es difícil acertar al modo. Soñar, desear, temiendo por lo que debas dejar atrás.

Miradas, corazones, amistades, sueños, confianzas, vínculos que aparecen de manera imprevista y que se vuelven realmente importantes sin que te hayas dado cuenta.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Septiembre y los aros en el cielo

Nunca he entendido bien por qué se dice aro, aro, aro cuando se cantan las cuentas... o se dicen las payas, ni siquiera eso tengo muy claro. Es que es muy notable el cambio ambiental cuando llega septiembre, el aire se impregna de olor a asados everywhere y no solo te da hambre, sino que empiezas a subir de peso al punto que cuando tomas conciencia, ya es demasiado tarde. Por eso siempre octubre es el mes de la desintoxicación y por más que digo que me controlaré durante las fiestas patrias, nunca logro dicha intención. Creo que lo he escrito varios años y aún no lo logro. 

Y con tanto aire a septiembre, me llama la atención una serie de predicciones que andan circulando. Una de ellas es la de un supuesto megaterremoto para Chile durante este mes, según los planteamientos del ingeniero Pedro Gaete, quien hace algunos años le achuntó un poco a un sismo: él anunciaba un cataclismo con fecha y hora, pero solo se trató de un evento de 5.5 richter y tuvo un desfase de una hora. Curioso. Ahora se atreve a decir lo mismo y que debemos estar alerta durante 46 días, periodo que comenzó el 1 de este mes. Las interpretaciones son muchas: fiestas patrias siempre tiene terremotos (vino pipeño con helado) que deja mareados y tiritones a muchos, con sus consecuentes réplicas. 

Por otra parte, me he encontrado con varios aros en torno a la luna y el sol. Según la tradición popular, el aro en torno al sol significa "aguacero o temblor", mientras que el aro en torno a la luna sería "novedad ninguna". He visto ambos durante este fin de semana. No sé qué pensar, ya que muchos se animan a señalar que los últimos sismos han sido provocados artificialmente, aludiendo a que han sido todos durante el fin de semana. Algo de ello es cierto, sin embargo, el último terremoto ocurrido en abril de 2014 en el norte de Chile fue un día lunes. Tampoco pasa desapercibido que este año ha habido varios sismos fuertes en la zona -aunque la autoridad siempre le baja el perfil-, la mayoría cercanos a los 6 grados. En cualquier país del mundo se considerarían terremotos, excepto acá. 

En el último tiempo, la mayoría de veces que he visto los aros han tenido relación con algún tipo de fenómeno natural. ¿Quién sabe? Creo que anunciar un sismo para un país que suele tener megasismo casi cierto periodo de tiempo no es algo tan nuevo, pues es claro que en algún momento va a acontecer.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Nueve meses

Han pasado nueve meses y no he asesinado a nadie, eso es un buen comienzo. Por más que empuño el cuchillo, no logro canalizar la energía para cometer un crimen. Quizá ya estoy demasiado viejo, quizá me estoy convirtiendo en un individuo socialmente aceptable. Aunque no lo niego: ganas no me faltan. Y no tiene nada que ver si su aspecto es desaliñado o de la mayor elegancia y sofisticación; para mí, esos son detalles completamente fútiles. Lo que realmente me exaspera es escucharlos hablar, descubrir su escacez de razonamiento y su absurda creencia de superioridad. ¿De qué superioridad me hablan, por favor? Son solo un grupo de imbéciles buscando qué hacer con sus vidas. Pero, espera... yo tampoco sé qué haré con la mía.

Hoy fue un dia especial. Al cruzar la calle divisé sus figuras y tuve la intención de acercarme, llevaba el cuchillo guardado, pero no me atreví. Uno de ellos se dio vuelta a observarme, notaron mi presencia inmediatamente y me saludaron con su cinismo de siempre. Mierda, otra oportunidad perdida. Seguí de largo, invocando a sus ancestros. Estaba pensando en planificarlo -como tantas otras cosas en la vida- para encontrar el momento exacto en que nadie se diera cuenta, al menos por el instante. Después de todo, la vida de ser normal ya me estaba aburriendo.

Me detuve de pronto. Mi cuchillo no estaba por ninguna parte. Ya sabía el resto. Escuché sus carcajadas cuando vi un chorro  de sangre que caía sobre la mesa.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Acelerar

Robar un vehículo al azar, sin preocuparse de su dueño. No es nada personal, lo asegura. Romper el vidrio y cortarse las manos, dejar un poco de sangre desparramada en el pavimento como evidencia, sin motivo: no hay mucha utilidad en dejar sus huellas marcadas. No pensar en nada, acelerar, acelerar, acelerar. ¿Estrellarse contra un muro o lanzarse directamente al mar?

martes, 19 de agosto de 2014

Distorsión

Correr en círculos moviendo los brazos, pensando en cualquier estupidez posible, dejando la mente fluir. Correr en círculos, escuchando canciones en francés, dejarte llevar por el sonido, por esa voz particular, por esa nostalgia. Has hablado tantos idiomas en un solo espacio, has fotografiado tantos momentos del futuro y del pasado en busca de un presente, esa línea inexistente que separa la realidad de la fantasía. Echar a correr otra vez, formando un cuadrado, queriendo alterar las dimensiones para convertirlo en una esfera. ¿Puedes correr formando una esfera? ¿Puedes correr formando un cubo? Respirar y huir del mundo, convertirse en una sombra, resbalar sobre la escarcha. Volver.

Volver a ser ese niño de diez años que descubre la nieve por primera vez. Volver a escalar esa enredadera congelada, volver a caer sobre la nieve, volver a golpearse la cara con el pavimento congelado. Volver a creer que todos tus recuerdos se confunden con tus historias, volver a engañar a tu cerebro. Volver a ver esos recuerdos como fragmentos descontinuados, inconexos. Confudirse es normal, los olores, los colores, la luz, la gente, la temperatura sobre la piel... volver. 

Acabar, sin motivo aparente, tirado sobre el pasto mirando las estrellas, a varios miles de kilómetros de distancia, 11 años después.

domingo, 10 de agosto de 2014

Experiencias escatológicas

Nunca he tenido demasiado temor a los espacios públicos, es más, creo que suele frecuentarlos por el aire libre que se respira. Claro, hasta que ese punto de lo público empieza a cuestionar lo que considero privado e íntimo: necesidad fisiológicas básicas tales como ir al baño. Ese momento nefasto en que te das cuenta que "natura llama" y vas por la calle, intentando localizar mentalmente el lugar más próximo en el cual puedas deshacerte de eso que ya no necesitas. Hay gente que realmente tiene miedo de los baños público, si bien no es mi caso, creo que cada vez empiezo a acercarme a ese espectro.

El día viernes andaba por la avenida Valparaíso, luego de haber paseado durante prácticamente toda la tarde. Caminé de aquí para allá, de allá para acá y varias vueltas, por lo tanto, es lógico que con tanto revoltijo el organismo mueva todo su interior para eliminar desechos. La caminata es saludable, precisamente, porque dentro de sus beneficios se encuentra eso de favorecer la evacuación. Dicho y hecho, me invade el deseo y pienso que lo más cercano es el baño público ubicado en la calle Villanelo. Siempre me ha resultado curioso ese baño ahí en medio de todo, pero resulta una opción bastante útil y salvadora. 

Pagar por un baño público no me agrada del todo, pero al menos asegura que puedo exigir condiciones salubres mínimas. Por una cifra de $270 (la última vez que fui, salía $250, la inflación causa estragos para ir al baño) el ingreso es inmediato. O eso es lo que te dicen. Un baño pequeño con un par de urinarios y algo increible: fila para poder utilizar el wc. ¡Fila! Eso que las mujeres siempre ocupan como excusa para demorarse demasiado. Y para peor, una persona que parece estar con problemas estomacales prolongados. Mientras mi esfinter presiona, me entero de la conversación de dos personas que se encuentran y se ponen a hablar de negocios: uno de ellos espera por el baño. Hablan de dinero, de inversión e intercambian sus números, mientras yo deseo que se apuren. ¿Acaso el baño es un lugar para hacer convenciones? Curiosamente, sí. 

Lo siguiente es estar en el primer puesto de la fila. Ruegas que se apure, quizás el tipo tenga compasión porque el también estaba aburrido de esperar. Es la primera vez en mucho tiempo que me demoro tanto tiempo en el baño, más encima en una fila que se ve desde la calle. O sea, todo el mundo se da cuenta de mi cara de urgido. Sentir que el rollo de confort gira abre tus ilusiones, sentir que el wc funciona y el agua corre, hace que tus ojos brillen de emoción. Ahora que el hombre abre la puerta y sale, ya estás feliz, aunque el cuestionamiento inmediato es: ¿cuántas personas habrán puesto su trasero en ese mismo lugar? ¿Cuántas bacterias quedarán ahí? ¿La tabla estará tibia? ¿Estará limpia? Mi obsesividad me obliga a limpiar antes de sentarme, pese a que estaba aparentemente limpia. Mi intimidad se reduce al contacto con varios otros traseros que ya han tocado ese mismo lugar para hacer lo mismo que yo... mandar el mundo a la mierda, literalmente.

viernes, 8 de agosto de 2014

Ver


 Fotografía (por mí): Paseo Ascensor Reina Victoria, Cerro Concepción, Valparaíso.

Es fácil perderse en un laberinto de condiciones inequívocas, a veces, insoslayables. Es fácil perder el sentido y descubrirse contando las piedras que han caído alrededor de ese camino circular que has recorrido por días, por semanas, por años. Es claro: la vida es un espiral y muy posiblemente eso que sucede ahora podría volver a suceder, pero en esa misma búsqueda quisiéramos encontrar las respuestas que teníamos al principio del camino. Ahora que las suelas de los zapatos se ven desgastadas, quisieras empaparte una vez más de todas las motivaciones que tuviste para comenzar a caminar.

No es fácil soñar. No significa cerrar los ojos y dejar que las imágenes vengan a tu cabeza, el sueño es mucho más que un acto involuntario, producto de un momento de lucidez. Los soñadores son los que abren sus alas y se pierden en el mundo, pero descubren todas esas almas que deambulan en callejones secretos. Tenemos la llave para ingresar a nuevos mundos, para romper las reglas de distintas dimensiones, para cruzar de un lado a otro casi sin pedir permiso. Tenemos el poder de llegar lejos, de aparecer y desaparecer, de crear y de destruir. Tenemos la llave, tenemos las señales que debemos seguir.

Por eso, en el silencio, el forastero se sienta a observar el color de ese mundo que le es nuevo. Es un alien inserto en una civilización extraña, que tantas veces lo aparta, señalándolo como un ser que involuciona. ¿Qué es la evolución? Se cuestiona una y otra vez, sin encontrar una respuesta. Y observa sus zapatos, ya casi inexistentes. Alguien se detiene a observar las huellas que han quedado marcadas en el cemento, que ha secado hace ya tiempo. Sonríen: pocos son capaces, realmente, de ver.

jueves, 7 de agosto de 2014

Cuando todo se mueve

Cuando todo da vueltas, el cuerpo se convierte en un punto ínfimo, incapaz de permanecer demasiado tiempo a flote, incapaz de resistir la brutalidad con la cual la luz golpea cada superficie para suponer que es un color. Nos alejamos de la luz, nos convertirmos en un espectro, dejamos de ser masa, pasamos a ser inercia. El movimiento solo es una energía mal propuesta, las palabras se confunden entre ficciones bien consolidadas. Somos fantasmas de un futuro incierto, un pasado colorido y un presente que no sabemos. Somos todos, somos agua, somos ceniza, somos fuego. El ser y no ser se confunde con la espera de un remezón que se siente en el aire, que te inquieta... todo da vueltas. 

El cuerpo desaparece al ver las agujas que se acercan, los vampiros atacarán con furia para chupar toda la sangre, sobre todo si es sangre joven provista de mucha energía que las carroñas han perdido. El mundo se ha convertido en una carroña que mentes zombie quisieran dominar y hacer desaparecer, los segundos se confunden. Los colores no existen: solo son la demostración de que eso que ves, no lo es en realidad. Eso que crees que aparece, es lo que más se aleja de la realidad. Y el vacío nos demuestra la verdad, no hay gravedad, no hay aire, no hay roce, no hay electricidad. Pero sí la hay, la existencia es siempre afirmativa, la negatividad es casi un invento, una simple oposición que te remite al inicio. 

Cuando todo se mueve, el cuerpo se confunde con las paredes y pretende ser energía. Cuando el movimiento se detiene, todo vuelve a la normalidad, todo se tranquiliza, ya ha pasado, ya se ha detenido el revoltijo. Ya acabó. Pero el movimiento es el principio, es el origen de tantos otros...


Fotografía: Cielo de Quilpué, junio 2014.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Instinto de supervivencia

Es tanto lo que hay que hacer, que a veces se me olvida escribir. Es tanto el agotamiento, que a veces se me olvida respirar. Es tanto, tanto... que no sé, que me cuesta pensar, que me cuesta existir. Es tan simple dejarse llevar por la corriente y desaparecer, pero mi instinto de supervivencia me lo impide: me insta a seguir atento, a no parpadear, a seguir deseando algo diferente. ¿Por qué, simplemente, no me puedo resignar? Sería más fácil, ser uno más de tantos otros que hacen lo mismo y no lo piensan. Sí, el problema está en pensar y descubrir lo que realmente pasa, porque te induce a buscar una salida. ¿Por qué salir, si todo es tan estable y tan seguro? ¿Cómo hacerles entender que eres más que eso? A veces no vale la pena, es perder energía de manera innecesaria. Tienes tantas cosas que hacer, tu cerebro puede funcionar mejor en otra cosa que realmente lo valga. 

Ante todo, nunca dejar de existir ni convertirse en una máquina. Nunca perder el confianza de que algo sucederá, alguna señal que señale el camino. No puedo permanecer sentado esperando una llamada que no sé si va a llegar. ¿Cómo emitir las señales de humo para que me vean desde el mar? 

domingo, 20 de julio de 2014

Táctica

Hizo el brindis mientras esperaba su llegada. Pasaba la hora y el vaso bajaba su contenido, ante la mirada inquieta del mesero que anunciaba que debía pedir algo más. Sabía que no podría esquivar su presencia durante mucho tiempo y que el francés tampoco le sobraba como para explicar la situación. Se limitó a sonreír varias veces, tanto que el mesero se alejó asustado. Buena táctica para salir rápidamente sin pagar la cuenta.