martes, 15 de abril de 2014

Partir

Los rieles del tren emiten chirridos al momento de detenerse y la gente se agolpa en las puertas del vagón. Todo lo que veo es el silencio de sus gestos y los latidos de corazones congelados. ¿Hacia dónde van? ¿Cuál es el destino? ¿Qué es lo que estás buscando tú? Las puertas se cierran y el movimiento regresa, las casas quedan atrás, las luces se transforman en una línea continua. No miro, porque sé que no quieres mirar, porque tiene miedo de lo que se puede encontrar. Seguir en el silencio, seguir como si nada, cruzar las mismas calles del pasado, pero en un presente distinto. Todo sigue igual, el tiempo se ha detenido, pero algo es diferente. ¿Cómo lo voy a saber? 

Pues he sido yo el que ha partido.

lunes, 14 de abril de 2014

Otro momento de crisis existenciales

Sé que no soy un adolescente y que desde hace ya un tiempo que puedo estar considerado dentro del segmento de adulto joven o algo por el estilo. Sé que eso está relacionado con la cantidad de obligaciones, de responsabilidades y de acciones que tienes toda la capacidad de resolver. Sé que a estas alturas debiese tener un poco más de claridad respecto a mi vida y, lentamente, dejar de tener tantos cuestionamientos respecto a qué hacer o no hacer, avanzar hacia tener una moral de carácter más autónomo porque cuento con las herramientas para decidir "correctamente". Sin embargo, me siento de pronto y me doy cuenta de que, en parte, sigo siendo este niño mental que no ha evolucionado y que sigue viendo el mundo con el mismo temor de siempre, con la misma nostalgia, con las mismas dudas... la inquietud es una sensación agradable en muchos casos, pero en otras ocasiones ya es algo nefasto.

Ya no es el momento de crisis existenciales cuando cruzas la mitad de tus veintisiempre. No es momento de seguir mirando atrás y cuestionarte lo que hiciste y lo que no hiciste, cuando sabes que ya no es mucho más lo que puedes hacer al respecto. El presente es consecuencia del pasado y tampoco me puedo quejar porque me siento bastante cómodo en general, aunque algo todavía falta. Estar en ese punto medio de la nada en que no sabes hacia dónde seguir y tratas de pensar en vías alternativas, pero realmente tus neuronas no son capaces de interactuar de la manera precisa para llegar a una conclusión. 

¿Cuáles podrían ser esas vías alternativas? Eso es materia de reflexión y razonamiento... ya llegará la respuesta, siempre en el momento preciso, como ha sucedido en tantas otras ocasiones en el último tiempo. 

domingo, 13 de abril de 2014

Valparaíso en llamas

 
Una vez más, Valparaíso sucumbe ante las llamas descontroladas que quieren arrasar con todo. No he ido al Puerto, pero las imágenes que circulan en relación a la terrible catástrofe no hacen menos que deprimirme. ¡Cuánta gente, cuántas vidas, cuántas historias! Es una pena enorme observar cómo el fuego hace desaparecer el esfuerzo de tantos que han dedicado tanto tiempo a ganarse lo que tienen con honestidad y trabajo. Ante estas situaciones uno se cuestiona el por qué de las cosas y es claro que uno infiere que la vida no siempre es justa. Es inevitable pensar en los niños que seguro tendrán una historia no tan grata para el recuerdo, una instancia que lamentablemente marcará su vida. 

Lo peor de todo, es observar desde acá -a casi 20 kilómetros de distancia- la nube de humo que contamina el aire y que tiñe de oscuridad siniestra, de no saber qué es lo que va a su suceder con ese puerto querido. ¿Qué es lo que te hace un imán de catástrofes, Valparaíso? ¿Qué es lo que hemos hecho todos para que te estés cayendo a pedazos? ¿Cómo te recordaremos en el futuro? Me da rabia ver el rojo encendido y no poder hacer nada para apagarlo. Me estremece la piel el pensar en la gente que va a quedar sin vivienda y en el tiempo que tardarán en recibir una solución definitiva. 

Tengo pena por Valparaíso, tengo pena por la gente. Solo queda confiar en Dios que todo esto acabará pronto y que las personas volverán a resurgir desde las cenizas como tantas veces lo han hecho. Me uno en pensamiento, en vibras y en lo que se pueda ayudar. Fuerza, Valparaíso.

Fotografía: Diario UChile (http://radio.uchile.cl/2014/04/13/confirman-cinco-victimas-fatales-por-incendio-en-valparaiso)

jueves, 10 de abril de 2014

Días extraños

Si hay una palabra para definir cómo ha sido esta semana, creo que la más adecuada sería la de "extraña". Disímil, ambigua, inconexa, demasiado extensa quizá. Nadie entiende nada, la gente está inquieta, a veces tengo instintos un poco asesinos en contra de ciertas situaciones. Y no entiendo por qué, si hasta el momento todo marchaba excelente, aunque siempre se tiene momentos mejores que otros en cualquier lugar que se esté, por lo tanto, no es ninguna crítica a mi situación actual. De hecho, me llama la atención oír que a la mayoría de la gente le ha sucedido lo mismo y que el deseo colectivo es que el fin de semana llegue rápido. Aunque, de todas formas, los días pasan bastante rápido. Creo que alguna vez me dijeron que la vida del adulto sería así.

He tratado de tomarme todo con calma: dejé de afeitarme por poco más de 10 días para que la dermatitis bajara y llego a la conclusión de que comprarme una máquina eléctrica pueda ser el remedio. Logré encontrar una hora para acupuntura, puesto que se señala como un buen tratamiento para las alergias. Veamos qué sucede, pero tengo todas mis expectativas en eso. Lo que no entiendo es por qué el día martes en la tarde me sentía morir... llegué a la casa con ganas de llorar y mandar todo a la mierda, sin saber bien por qué. Normalmente no pesco a nadie y me importa un reverendo lo que piense el resto, por lo que me costó entender el motivo de mi bajón. 

Y ahora ya es jueves, al fin. Los días siguen extraños, con el aire pesado, magnético, quizá con aire de temblor o lluvia. Quiero lluvia. Quiero descanso... y felizmente se acerca un fin de semana largo con huevos de chocolate incluido (léase con un "yay" incluido).


miércoles, 9 de abril de 2014

Abril, locura a mil

Marzo parecía quedarse pegado, como si el proceso se tornase en cámara lenta justo cuando estás viendo el final. Es como recordar esos momentos en que las personas se encuentran y corren, pero la cámara lenta los hace demorar mucho más de lo que parece. Así fue ese primer mes de trabajo en que me sentí bastante más calmado que otros años. Creo que es un punto positivo.

Y llegó abril con su locura a mil. ¿Qué tiene este cuarto mes del año que siempre me da un bajón enérgico extremo? Ando aletargado, sin energía... incluso perdí el ánimo de hacer ejercicio. De vez en cuando me obligo a salir a correr para inyectarme de endorfinas, pero me dura el día. Ha llegado el mes en que las cosas ya empiezan a tomar forma y el proceso marcha sobre ruedas. Aparecen una serie de oportunidades que no sabes si tomar o dejar pasar, porque todo tiene un riesgo, pero también tiene muchos posibles buenos resultados. ¿Qué hacer? Pensar en el futuro, proyecciones... pero el problema surge cuando no sabes cómo proyectarte con algo. 

Abril y entro en razón de que estoy con una alergia que no logro tratar y es momento de que busque nuevas terapias. Abril y ya quiero tener todo el semestre controlado, aunque me produzca dolor de estómago. Abril... ¿y la lluvia cuándo?

domingo, 30 de marzo de 2014

Nuevas historias

Porque a cada instante sé que se va escribiendo un nuevo fragmento de la historia. Cada mirada, cada paso, cada sensación es un momento único: sabemos que cada espacio de tiempo no se volverá a repetir y es por eso que sabemos que debemos vivirlo a concho. Sonrisas, alegría, luces de colores y nubes dispersas en un aire paralelo. Porque nosotros decidimos el momento en que cruzamos las dimensiones para ingresar a nuestros mundos paralelos. Nosotros sabemos qué es lo que hay más allá, nuestro espíritu vibra al reencontrarse con esa energía que proviene del origen, distante varios millones de años atrás. 

Aquí y allá, donde nosotros queramos. Sabemos que siempre van a nacer nuevas historias.


Fotografía: El Retiro, Quilpué.

lunes, 24 de marzo de 2014

¿Qué me dirás?

Y si te digo que amo encontrarte,
¿qué mas vas a decir?

Que ya no sé dormir sin tenerte al lado,
que ya no sé vivir sin tu abrazo,
que no imagino el mundo de otra forma
que no sea sosteniendo tu mano.

Que escribimos una historia que no acaba
y que podemos soñar el universo que queramos.
 
Y si te digo que quiero pasar todas mis vidas contigo...
¿Qué me dirás?


Fotografía: Plaza Municipal de Quilpué

domingo, 23 de marzo de 2014

Aspiraciones expansionistas

Lo habían conducido caminando descalzo por varios kilómetros hasta encontrarse con la ribera pantanosa de aquel río temido por todos. Las puntas de las lanzas amenazaban con clavarse en su ropa hecha harapos producto del trayecto, mientras observaba los ríos de lava que descendían abundamente desde el cerro. Sabía que el agua era un lugar siniestro: ya había visto a varios ser comidos por seres extraños que jamás creyó que existirían. Sus pies, amarrados por los tobillos, tocaron la orilla y la frialdad del agua le estremeció. 

- Ya es hora.

La sentencia ya estaba hecha. Las lanzas se acercaron peligrosamente hasta obligarlo a avanzar. En un parpadeo cayó en el lecho de un río cuya profundidad no habían logrado determinar. Lo vieron desaparecer en el acto, a la espera de una señal de su muerte. Una mancha de sangre sacó los aplausos de los asistentes que, dando disparos al cielo, celebraban la captura de uno más de esos seres que venían de galaxias lejanas a apoderarse de sus recursos. 

Cuando se alejaban, observaron un ser -parecido a un dragón- que llevaba en sus dientes los restos de algo que parecían ser los ensangrentados pies de eso que, en algún momento, había sido otro terrícola con aspiraciones expansionistas.


sábado, 22 de marzo de 2014

viernes, 21 de marzo de 2014

Nostalgia de Valparaíso

Siento nostalgia de Valparaíso. Durante 14 años soñé con ese momento en que podría despertar cada día con la inquietud de esta ciudad que cuidó de mi infancia y una vez que hubo llegado el momento, la vida me señaló que nos tenía otros rumbos. 

Fueron diez meses geniales en que disfrutamos de las voces que no duermen, de los locos, del ruido que nunca se sabía de dónde era, de la vibración de los barcos, de la gente con la cual chocaba al transitar por la estrecha calle Condell que tantas mañanas me encontró con sueños y con ganas de haber seguido durmiendo. Recuerdo la casa antigua y las interminables escaleras, las ventanas manchadas por la humedad y las puertas  que nunca cerrábamos completamente por temor a quedarnos encerrados. El vapor que empañaba las ventanas al momento de cocinar y las luces inciertas que aparecían y se escondían tras los cerros encendidos. Fuimos el refugio en medio del caos, algo así como una burbuja.

Hoy es inevitable volver a caminar por mi ciudad natal y sentir ese vacío de ver que esas calles que siempre han sido tuyas te observan con ausencia. Veo la ausencia en esas calles que recorrimos tantas veces, esa ausencia que se esconde en la mirada de indiferencia que no es otra cosa que una sensación de tristeza, de volver a encontrarnos como si estuviésemos en vidas diferentes. ¿Cómo fue que un año voló? ¿Cómo fue que ese futuro que soñábamos, cambió? 

Cruzar por Pudeto y pensar en todas las veces que paseábamos por ese lugar. ¿Qué es lo que queda y que es lo que ya no? No entiendo por qué es como si la historia hubiese continuado, pero cambiamos los personajes. No puedo olvidar esas veces en que me despertaba de madrugada y me acercaba a mirar por la ventana: Bellavista inquieto, iluminado como siempre, sin dormir. Era cierto, no era un sueño. Hoy, Valparaíso, todo es diferente. Es como si formaras parte de una realidad que desapareció, como si todo lo vivido fuese parte de una más de tantas ficciones que hemos creado, bastante verosímil por lo demás. Volví a ser ese turista incógnito que se sube al trole y observa la ciudad, las caras conocidas en algunas plazas. Ves la historia que pasa, pero ya sin ti.


Fotografía: Estación Bellavista, Valparaíso