jueves, 27 de septiembre de 2007

Las palabras...

Me he dado cuenta que todos, en algún momento, solemos abusar de las palabras. Si bien son el único medio por el cual podemos expresarnos de manera oral y que sea entendido en mayor medida que un sonido aparentemente ilógico, es necesario tener en cuenta que el lenguaje es una elección y que cada palabra utilizada juega un rol fundamental en lo que se está diciendo –más aún, en lo que se va a captar nuestro mensaje.

Y este proceso es un tanto inconsciente, pues muchas veces decimos cosas sin darnos cuenta. A veces podemos hacer feliz a alguien, a veces podemos herir sin querer. Y, de un momento a otro, comienza a bajarme el sentimiento de culpa por el mal uso que he dado a ciertas palabras y que han desencadenado un pequeño conflicto que espero poder solucionar pronto. No voy a mencionar las palabras que ahora me están provocando esta crisis, pues no lo creo necesario. Además, sería mencionar sólo uno de los ejemplos de las miles de veces que cometemos el mismo error.

Una palabra puede hacer que tu día se vuelva alegre, que cambie radicalmente tu sonrisa por una lágrima o un sinfín de cambios que no podríamos estandarizar. Muchas veces podemos pensar que esa combinación de palabras puede hacernos feliz, algo así como una fórmula. Ahora surge el problema: ¿cómo reaccionar cuando son las propias palabras mágicas las que te causan ansiedad, las que te causan este temor que te hace llegar a pensar que todo puede desmoronarse, sin importar la solidez del edificio que estabas intentando construir?

He ahí mi duda, mi problema. A veces me cuestiono y hasta me lamento de equivocarme aún cuando, luego de escribir durante muchos años de mi vida, debiese –supuestamente- tener un mejor manejo de lo que digo. Veo que, al igual que todos, sigo cometiendo errores iguales o peores. Y ahora pienso, tal vez sólo fue un escape, una palabra que se me salió de los labios en un momento preciso, de acuerdo a lo que sentía; pero puede que no haya sido lo que realmente sentía… ¿o sí? ¿Cómo saberlo? Aún no es tiempo de darse cuenta de eso, pueden pasar meses antes de que sepa si era de verdad, lo único que sé: quiero esperar y que sea el tiempo el que diga lo que va a pasar.
Nihilo - Gepe.

Saludos!
kinkan ®

domingo, 23 de septiembre de 2007

Obsesiva Inspiración

Son muchas las cosas que me dan ganas de decir en este preciso momento, pero si me pongo a comentarlas todas, puede que me resulte un comentario demasiado extenso y nadie se detenga a leerlo –como suele ocurrir cuando vemos textos tan extensos (como los que tengo que leer para la universidad, de esos que te terminan aburriendo)-, así que tendré que comentar las cosas por parte y en distintas ocasiones. Esto a modo de una pequeña introducción, que si bien podría poner en cada comentario que escriba, lo quise decir ahora porque en el último tiempo he vivido muchas cosas y los pensamientos se me agolpan en la cabeza, no me dejan dormir hasta que logro plasmarlos en la piel de la naturaleza que quiere permanecer para siempre entre cuadros y líneas, tal vez en una hoja blanca dispuesta a sentir el fuego de un lápiz que le graba un recuerdo.

Partiré contando con algo que me ocurrió después de esa semana que me dijeron la fatal frase “todo a su tiempo” que me tuvo al borde de un colapso emocional del que algunos fueron testigos y tuvieron que aguantar mi testamento de pensamientos en alguna conversación de MSN: unos días en que no pude escribir casi nada. Recuerdo que me senté en el banco de mi escritorio –tengo que especificarlo, ya que me han hecho muchas “tallas” respecto a cuando uno dice que se sentó en la mesa y que eso no es correcto jaja- y me puse a mirar a todos lados. Hacían varios días que no escribía nada y quería hacerlo, era como mi obsesión de escribir aunque fuese un cuento, ojalá uno bueno. Tomé el lápiz y comencé a escribir sin mucha inspiración, invita minerva, y pensé que todo se solucionaría con el pasar de las hojas como ya me ha pasado otras veces; la historia termina armándose sola ante mis ojos y mis manos escriben las palabras precisas para crear un conjunto armónico.

Este día no ocurrió así, y cuando llegué a la página 2 tuve un arrebato que hasta hoy me llama la atención, pues nunca antes de que me di cuenta de que escribir es lo que me gusta me había ocurrido: arranqué la hoja con tal enojo y la arrojé al papelero. Me puse de pie y me di vueltas por toda la casa sin saber bien qué hacer… era la primera vez que arrancaba una hoja de mi cuaderno, rompiendo así mi “tradición”, a lo que por tiempo siempre me había mantenido fiel, de guardar absolutamente todo –un escritor tiene derecho a escribir bien a veces y otras no tanto. Llegué a MSN y me topé con amigos, muchos me dieron su apoyo y eso me alegró. Sobre todo la palabra que Cony me dijo con respecto a mi estado: “obsesión” por escribir.

Seguí su consejo, darme un tiempo de descanso –que a esas alturas me hacía mucha falta- pues había tenido que pensar demasiado y leer en exceso, era obvio que mi cabeza iba a terminar colapsando en algún momento y me iba a producir esa sequía creativa; tener muchas ideas y no saber como enlazarlas para crear una buena historia. Pasaron algunos días, respiré un poco, me puse de pie mirando mi escritorio con cierta nostalgia. Fue el día viernes 14, me dije: “hoy voy a escribir”, pues sentía que algo me llamaba a escribir. Las ideas me llegaron solas, me relajé un poco para ordenarlas y me senté… ese día escribí 5 hojas del cuento “Luces en el Cielo” (que terminaría el 17 de septiembre) y luego sonreí. La inspiración había vuelto, no me dejaba y entonces mi temor comenzaba a desaparecer.

Pese a volver a sentirme yo, dejar de dudar de mí mismo, creo que es bueno sentir miedo antes de escribir algo, pensar en lo que va a resultar y decidirte a correr el riesgo de equivocarte; después de todo, eres humano al igual que todo el resto de los mortales que viven en este planeta. Los poetas no son adivinos –como se creía en la Antigua Grecia- aunque tal vez sí, un poco, aunque sea un poco: un sueño que llega a hacer realidad a medida que te lo crees, a medida que le das la forma que te haga sentir mejor. Me alegra esa sensación de temor cuando recién tomo el lápiz, y luego darme cuenta que a pesar de todo, el escrito salió bien, que te gusta, que das gracias a Dios por tener ese don que te ha marcado durante toda tu vida y te ha hecho mirar el mundo de una forma distinta, que a veces se apodera de ti y no te deja dormir hasta que haces lo que te pide. Será de Dios y me alegra.

Y la historia continúa…
By The Moon - Enigma


Saludos!

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Fiestas Patrias

Al fin, luego de mucho tiempo, hemos podido descansar al menos por algunos días de nuestras actividades cotidianas. Así es, lo que para algunos era una anhelada semana –y para mí, sólo 3 días- se convirtió en una de las épocas en que mejor lo he pasado. Recuerdo cuando aún no estaba en edad de “carretes” y miraba a todos los que salían con molesta, pensando que eso estaba mal; ahora que ha pasado el tiempo y estoy en las mismas no puedo más que reconocer que se trataba de envidia bastante reprimida.

Como me dijo mi hermana una vez, la época de la juventud es una y es bueno aprovecharla al máximo. “Se es joven una vez” se ha convertido a veces en una buena excusa para pasarlo bien, pero también en una excusa para que algunos pierdan los estribos de manera extrema. En realidad, ahora que escribo esto, me doy cuenta de que no sé bien qué es lo que podría llamarse como el equilibrio total, pues en alguna oportunidad hemos disfrutado de hacer pequeñas tonteras urbanas tales como tocar timbres y luego salir corriendo.

Y ahora que lo pienso, toda una semana de festejo es más que suficiente para que haya un gran derroche de dinero y que luego los organismos se vean cansados. Nunca había hecho algo parecido; salir dos días seguidos, y pensar que mañana tengo clases –por suerte, no a las 8 de la mañana- es un poco difícil. ¿Qué habría ocurrido si me hubiesen dado la semana completa? Ya que, en todos estos días, no he tomado ningún cuaderno. Despilfarrando tiempo, pero no me arrepiento. Sólo que hay que asumir que las semanas siguientes volveré a dormir poco, pero a causa de los cuadernos jajaja


Saludos!


kinkan ®

sábado, 8 de septiembre de 2007

Amelie: ¿Te quieres casar conmigo?

Cony me decía hace un tiempo atrás de que las películas son un estricto reflejo de la realidad, pese a que me cueste creerlo en ciertos momentos. Siempre he dicho que las historias de amor que muestran son demasiado irreales, en que todo se ve tan perfecto, una mujer bella se enamora de un hombre apuesto y todo parece ser tan perfecto que te crea una ilusión y, a veces, una lágrima. Muchas veces, y todavía, me cuesta creer que sea tan real, tal vez será porque me falta vivir una experiencia así… ¿existirán?

Y hoy estaba viendo una película que más de alguna persona me había recomendado, principalmente Sebastián, un gran amigo de toda la vida, que me decía que me estaba perdiendo de una gran historia. Después de mucho tiempo, me puse a ver Amelie y me identifiqué rápidamente con su contenido, y, especialmente, con la historia de la protagonista. Una mujer de una belleza muy simple, pero encantadora. La historia de una mujer que siempre quiere arreglarle la vida a los demás. Y, en el momento en que encuentra al hombre de su vida y tiene que preocuparse de hacer su propia vida hermosa, le cuesta un poco, pero crea un juego muy especial y entretenido para acercarse de a poco a él. No quiero contar el final, para que se deleiten escuchando los diálogos franceses. Por otro lado, la música es muy agradable, lo que hace que la película, en su conjunto, sea muy buena.

Ahora, ¿por qué me gustó tanto? Como ya decía, me sentí demasiado identificado con Amelie. Primero, porque más de alguna vez he intentado alegrarme de las cosas simples y encontrarle el sentido, de tener en cuenta pequeños detalles que pocos podrían observar y, sobre todo, por la esperanza de que haciendo buenas cosas te llegará el día en que el sol sonreirá para ti y se encargará de dejarte un bolso en la mitad del camino y luego hacerte encontrar el número de quién lo busca para reunirte con una persona que ya buscabas desde hace mucho tiempo. Y como he estado en el constante divagar de aquella persona que quiero que me haga compañía y me seque las lágrimas, con quien compartir mis penas y alegrías, una escena en particular me gustó demasiado. Ocurre que ella es una persona distinta al resto y cuando era niño buscó a alguien con quien compartir su tiempo. Y, lo que ella no sabía, era que a sólo 9 kilómetros de distancia de su ventana, estaba un niño que también buscaba a alguien. Pequeñas coincidencias que la vida se encarga de hacer más frecuentes hasta dar con el objetivo.

Confieso que esta película me ha alegrado, me subió el ánimo en el momento preciso. De algún modo me creó una esperanza de que las cosas llegan en algún momento, aunque haya que esperarlas. Que es bueno correr algunos riesgos, porque el premio es lo suficientemente bueno como para recompensarte toda la ansiedad. Y descubrí perseverancia, me enamoré de aquella mujer que tal vez es sólo una fantasía, tal vez soy yo el hombre que busca compañía a 9 kilómetros de otra ventana en que un espejo brilla con la luz del sol para llamar la atención. Me casaría con Amelie, sí. Es por eso que hoy me quedo con una frase: “Amelie: ¿te quieres casar conmigo?”.

En definitiva, muchas cosas de la fantasía son más reales de lo que parecen. Muchas cosas reales pueden parecer una película, y de hecho, lo son… tal vez esté escrito el final, pero no se puede adelantar la cinta.
Saludos!
kinkan ®

viernes, 7 de septiembre de 2007

Todo a su tiempo

Pues bien, estoy aquí siguiendo el consejo de un amigo. Le estaba comentando de que, como ya se ha hecho una costumbre de este último tiempo, ando extraño de ánimo. ¿A quién podemos culpar?: Al clima, el principal afectado creo yo, por culpa de estos días tan extraños en que ni llueve ni hace sol. Ese estado intermedio es el que me tiene como tan pensativo, pero que no me deja hacer nada. Siquiera estudiar, con suerte pensar, a veces ni ganas de dormir porque hasta insomnio suele aparecer.

Y, tal vez ya sea el tiempo de explicar de una buena vez el motivo exacto de que ande tan extraño. Y es ese concepto tan extraño, ambiguo y escaso que he buscado desde que me di cuenta de que no podía vivir solo para el resto de mi vida. Ese concepto de “amor”, la necesidad de tener alguien a mi lado que me dé cariño, una mirada y una caricia. Sí, aunque algunos digan que no se deben apurar las cosas… pero, ¿qué se puede hacer en el momento en que no estás en ninguno de los lados? Creo que por eso estoy así, porque me hace falta algo. Claro, y todos me van a venir con el puentecito archi repetido del “todo a su tiempo”… ya no sé si creerle.

¿Acaso sólo es una de todas las mentiras que nos dice la sociedad para hacernos callar un rato? Sí, “todo a su tiempo”, ¿cuándo es el mío? ¡El tiempo no existe! Todo es un presente eterno… entonces, ¿por qué no es mi tiempo?


Saludos!


Kinkan ®
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domingo, 2 de septiembre de 2007

"Hacía falta esto"

Resulta que cuando cambias de etapa y cada uno toma un rumbo relativamente distinto, surge un gran problema que es la coincidencia de los horarios y la menor disponibilidad que tenemos para ver a las personas con quienes compartimos gran parte de nuestro tiempo durante nuestra enseñanza escolar. En el último tiempo, he tenido esos fugaces recuerdos nostálgicos que suelen venirnos de vez en cuando. Empiezas a extrañar esas salidas y caminatas por cualquier lugar, hasta donde te llevaran los pies. Y si tenías una cámara digital para poder ir registrando lugares o vistas atractivas, mejor aún.

Hacía tiempo que no me podía juntar con tanta gente como ocurría el día de ayer. Por lo general, cuando me reúno con gente, es en grupos pequeños, y pocas veces logramos coincidir todos. Desgraciadamente, siempre falta alguien por algún motivo y quedamos en el “para la próxima será”. Ayer, con motivo del cumpleaños de Christian Osorio, pudimos reunirnos todos los de aquel consolidado grupo del colegio que nos juntábamos a reír y a pasar el tiempo durante los recreos. Me acuerdo que nos sentábamos todos en una banca, algunos quedaban de pie y otros sentados, y ahí contábamos lo que habíamos visto en clases, hablábamos de las pruebas y hasta estudiábamos un poco. Incluso me acuerdo de cuando me pedían que les ayudara a hacer trabajos de inglés, y ahí sentados traduciendo cosas. Era divertido, era muy grato pasar el tiempo de aquella forma.

Ahora que ya todos estamos en la carrera que escogimos, como ya decía antes, es más difícil toparnos. Ayer lo logramos, de a poco fuimos llegando a la casa de Osorio, sentándonos en torno al computador a ver videos ociosos para reírnos un rato. Y ahí todos nos dimos cuenta de la falta que nos hacía una reunión como esa, tal vez para hablar sólo estupideces y olvidarnos un poco de todo lo que es el mundo universitario y la carga que a da. Y surgió uno de esos anhelados ataques de risa luego de una seguidilla de chistes como las que ocurrían en casa de Danilo a la hora de tomar once. Y la gran frase: “Hacía falta esto”, de reírnos mucho de cualquier estupidez, de alegrarnos y subir el ánimo cada vez que nos volvemos a ver.

Y es bueno ver que, a pesar de que ya estamos cumpliendo años, todavía podamos seguir en contacto, todavía podamos seguir riéndonos de todo como si estuviésemos aún en el colegio. Una reunión con amigos de colegio siempre será buena, siempre te hará recordar los buenos momentos y también te hará crear nuevos buenos momentos que se prolongarán en el tiempo.


Saludos!


kinkan ®
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viernes, 31 de agosto de 2007

Pueblo Fantasma

Hoy vi en las noticias una información que me llamó la atención y me motivó a realizar este comentario. Hoy, 31 de agosto de 2007, se recordará en la historia de Chile como el último día de funcionamiento del campamento minero de Chuquicamata luego de 90 años de existencia, luego de haber marcado importantes hitos en la historia de nuestro país. Mostraban las imágenes la gente que comenzaba su retiro del lugar en el que vivieron por tiempo, de a poco, partiendo hacia el olvido de una generación que no quiere ser olvidad, ni tampoco debe serlo.

Hablaban de un masivo éxodo a la ciudad de Calama, puesto que fue decretado el desalojo total del sector por la fuerte presencia de contaminantes en el ambiente, lo que a la larga afectaría a sus habitantes –contrastándose a la tranquilidad que ellos aseguraban tener en “Chuqui”. A las 9 de la noche se realizaba un concierto de despedida para que luego se hiciese la despedida final de aquel lugar en el que se habrán tejido tantas historias, tantos amores.

Pese a no tener mucho conocimiento previo con respecto a ese lugar, siempre me ha llamado la atención el pasado de los campamentos mineros y, en general, todo lo que se relaciona con los oficios del desierto. Realmente admiro el valor que han de tener aquellas personas para irse a vivir con el temor de lo que la soledad les pueda querer entregar, el calor o el frío en los extremos… nunca se sabrá a ciencia cierta. Así mismo, sentí una profunda nostalgia al estar, años atrás, en Humberstone –oficina salitrera en la cual se filmara la exitosa telenovela de TVN “Pampa Ilusión”-, en donde me parecía sentir en las paredes el eco de una historia que no se quería ir, que se seguía latente y lo seguirá estando si realmente la gente lucha por su recuerdo.

Tal vez puede parecer extraño que si bien nunca conocí ese lugar igual me sienta sobrecogido con la noticia. Y es un poco por el hecho de ponerme en el lugar de cada uno de ellos, como si me dijesen de un día para otro: “desalojarán esta ciudad y debes irte”. Empacar mis cosas, tomar mis cuadernos, mi ropa, partir con mis familiares y dejar el lugar en el que he tejido una gran parte de mi historia, a veces sin querer y otras de una manera un tanto planificada. Volvería al pasado a cada rato, no podría apartarme nunca jamás de ese lugar.

Nace un nuevo pueblo fantasma, donde sólo la naturaleza mantendrá los secretos que de allí nunca salieron. Allí quedará el misterio de sus habitantes, los niños jugando en sus plazas, los amantes besándose en la iglesia en el día de su matrimonio, una madre con sus hijos sentados en el pasto, y una serie de actos que seguirán vivos, que el viento y el silencio conservarán y le rendirán culto a cada instante.


Saludos!


Kinkan ®
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jueves, 30 de agosto de 2007

Return to the Innocence

He de confesar que el regreso al 2do semestre ha sido un tanto complejo. El hecho de haber tenido un mes de descanso favoreció a que me relajara demasiado y que ahora me costara demasiado poder tomar el hilo del asunto con normalidad. Era de suponerse que serían planas y planas de lecturas de toda índole, algunas más entretenidas que otras y algunas, simplemente, insoportables. Surgen esos días en que no tienes ganas de continuar leyendo, de que quieres dormir, salir a caminar y tomar oxígeno del puerto, mirar el mar, soñar, pensar en alguien –aunque aún no exista- y buscar inspiración para continuar viviendo y escribiendo la propia historia. Poco tiempo he tenido ahora para escribir, pero en algún momento, una que otra noche de sueño que se va en un hobbie suele ser bastante aprovechada.

Llevaba varios días leyendo hasta tarde, y de a poco, las ojeras del estudiante se comienzan a hacer notorias en el rostro de casi todos alrededor. Y fue un día en que viajaba de regreso a mi casa cuando me vino el recuerdo de un día en que tuve que ir a mi ex colegio, en donde estudié los últimos 4 años de mi enseñanza escolar. Resultó que tuve que ir a observar unas clases y fui muy bien recibido por los profesores que ya me conocían, de hecho, me sorprendió bastante que siquiera se incomodaran en tenerme en la sala, hasta me invitaban. Cuando comenzó la clase, me di cuenta que el tiempo pasó tan rápido, que por fin veía la diferencia entre ser alumno y observador. Eso es, tal vez, un poco obvio. Lo siguiente que me dio demasiada nostalgia, fue caminar por los pasillos, ir a la sala de profesores y conversar con aquellos que me educaron por 4 años. Tal vez las cosas parecieran iguales, pero no lo son. No podía evitar pensar en que me iba a topar con mis amigos, de que los iba a ver en el recreo y de que los iba a saludar y tendríamos una gran conversación, como en tiempos.

Si bien estando en clases sólo quería salir pronto de ese establecimiento, ahora me da un poco de nostalgia haber partido hacia un mundo mucho mayor, en el que hay cierta libertad y uno se acerca al mundo en el que realmente ha querido estar para el resto de su vida. Me dio nostalgia, ver que iba en busca de un pasado que las paredes parecieran conservar, un camino que me conocía como la palma de mi mano, pero que ahora dejaba de pertenecerme porque fui yo quien tuvo que partir. Así es, es parte de la vida en que todos crecemos y decimos adiós, pero el ser humano, de algún modo, siempre va al pasado a buscar las historias que quedaron incompletas, o las historias agradables que fuese posible de repetir. Me di cuenta de la distancia con algunas personas que aprecio, a quienes confíe una parte de mi vida y quienes me entregaron una parte importante de las suyas. ¿Acaso podrá renacer cuando ya dejamos de pertenecer a ese sueño? O tal vez continuamos ahí, continuamos como la esencia que vibra en las paredes y alegra en las noches el silencio, le pone música.

Iba en la micro cuando pensaba todo esto. Tal vez porque quisiera volver a ser un niño con muchas menos responsabilidades y que viera el mundo con mayor tranquilidad, sin tantas preocupaciones. Pero, pese a que me veo de apariencia distinta, todavía conservo algo de niño en mí, una parte importante que no quiere desaparecer, que no quiero dejarla ir, espero que se quede y me acompañe en todo el camino de esta vida, pues me ha traído alegrías, me ha ayudado a descubrir que la felicidad está en cosas muy simples, sólo hay que darse el tiempo de encontrarla.

Return to the Innocence – Enigma.

Saludos!


Kinkan ®

domingo, 26 de agosto de 2007

Simplemente... no sé

Hacía tiempo que no me volvía a pasar esto, en que me levantaba todos los días y sólo pasaba por mi cabeza una frase más o menos conocida: “no sé”. Primero, dándote cuenta del frío y del sueño que tienes cuando te levantas a las 6 de la mañana, a veces pensando que sería mejor quedarse durmiendo un rato más. Luego que pasa un poco más de tiempo y ya te estás duchando, entonces vuelves al principio de todo, o al menos lo intentas, y vuelvas a darte cuenta de, en realidad, no sabes lo que está ocurriendo, qué te pasa. Tal vez lo sabes, pero no quieres demostrarlo, y entonces te escudas en silencio eterno, actitudes extrañas, miradas un tanto perdidas, e intentos de sonrisas permanentes para contagiarte de buena vibra, tal vez proyectar energía y recibirla de regreso.

Hacía tiempo que no escribía aquí, tal vez porque el estudio se lleva casi todo mi día, o simplemente, porque no tenía tema de qué hablar. Varias personas me habían comentado que me encontraban extraño, como que el inicio del segundo semestre me había hecho llegar como deprimido. Tal vez mucho descanso y olvido de todo el mundo ahora se contrarrestaba con regresar al trabajo del estudiante que a veces se aburre. No era eso lo que me tenía triste, y yo lo sabía y lo sigo sabiendo. Pero es mejor olvidarlo, porque ya no tiene caso seguir pensándolo, no sirve de mucho.

Sonreír siempre, pues eso sirve para alegrarse de la propia belleza que uno puede proyectar –soy un convencido de que la sonrisa puede hacer bello hasta a quien no proyecte belleza física. Vivir cada momento y aprender a reírse de uno mismo, pues el humor nos sirve para ver la vida de una mejor forma. Hay dos opciones: intentar ser feliz o echarse todo el día sobre el propio lecho a llorar tu supuesta desdicha. He tomado ambas opciones dependiendo del momento, y hace poco había tomado la última. Pero luego me puse a pensar que estaba perdiendo momentos importantes de mi vida, que tal vez la gente se espantaba de mí porque yo mismo quería que se fueran. Pese a que creo que todos los cuestionamientos son válidos y que deben hacerse, también me doy cuenta que más valen los hechos “en acto”, lo concreto, un intento vale más que perder en un juego, pues ya sabes lo que ocurrió y no te quedas para toda la vida pensando en el “¿qué hubiera sido sí”… what if. Ahora pretendo sonreír y aceptar las cosas buenas que se vengan, pues, de seguro, vienen, o eso espero. Las semillas darán fruto en algún momento.

No sé. A veces me cuestiono si mi camino está bien, si realmente elegí el correcto. A veces me dan ganas de abandonar todo y hacer un cambio drástico en mi vida, olvidarme de mis sueños y convertirme en un ser inerte. Pero al segundo ocurre algo que me hace dar cuenta de que no debo hacerlo, de que los cambios puedo controlarlos sin destruirme, sin que mis sueños dejen de ser los motores de mi existencia. Entonces vuelvo a tener la esperanza de que he elegido bien, de que mis sueños se manifiestan “en mi piel”, y eso me da ánimo para lanzarme a correr.

No sé. ¿Por qué volveré a dudar de todo? A veces es bueno, pero no lo es exagerar. ¿Por qué volveré a llorar? Mi alma necesita hablar. ¿Por qué volveré a reír y a enamorarme de la vida? El instinto de vivir, de que todo tiene solución, de que es una bendición estar aquí, de que todavía hay gente a quien querer, a quien confiar, con quienes tener una hermandad.


Saludos!


kinkan ®
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domingo, 12 de agosto de 2007

Catarsis

Todos se han ido ya,
Y yo estoy solo
Tras tres paredes de madera
Que me ocultan de los demás,
Sólo el ruido de la gente
Que entra y sale
Es lo que ahora
Me viene a desconcentrar,
Nada más.
El cielo está gris
Desde hace tres días,
No he podido ver el sol,
Tampoco quiero verlo ahora
Ni mañana,
Quiero seguir en el frío
Que me hace envolver
En miles de telas de abrigo,
Quiero salir a la calle
Y aprender de la oscuridad,
Encontrar su razón,
Su respuesta.
Quiero sentir
Esas nubes golpeando mi cara
E impregnándose a mi ropa,
Llevarla mojada
De regreso a casa,
Disfrutar como niño
Las maravillas del mundo,
Aun es tiempo de sonreír,
Y de no deprimirse,
Aún es tiempo
De sentarse un momento
A pensar de todo esto,
De conversar con uno mismo
Y liberarse,
Aún es tiempo
Para elegir el camino
Y cambiarse al correcto,
Si lo requiere el caso.
Más de tres días ya son
Los que las nubes
Han cubierto mi vida,
Vienen a quedarse
Para ser mi tormenta,
La presencia viva
De aquello que veré,
Pero ahora no quiero.
Doy vuelta
Y miro hacia otro lado
Intentando evadir
Que todo eso
También me tocará a mi,
Ahí estaré
Dándole energía al mundo,
Siendo combustible
En el motor de las ideas
Que nacen y explotan,
No hay tasa
Ni proporciones,
Se cultivan
Y aparecen
Hasta ser concretadas,
Hasta verse satisfechas.
Siento una capa
Que me cubre,
Que no me deja ser
Totalmente yo,
El mundo me reprime
Y el dinero me corrompe,
¡ese maldito papel
que nada vale,
pero todo lo hace!
¿Todo?
No,
Olvida algunas cosas
Que son más importantes.
¡Lo quiero todo,
Pero no puedo tenerlo,
Quiero llorar,
Pero no en frente de todos,
Quiero huir,
Pero no sé hacia donde!
Se me acaba el tiempo,
Tengo miedo,
¿Soy capaz?
¿Cómo saberlo?
¿Es aún tiempo?

“Catarsis”
Cristian Briceño González.



Kinkan ®