jueves, 20 de octubre de 2011

Infinitud indiscreta

Alrededor, todo se movía de una forma extraña como si se tratase de un interminable enjambre de ondas que chocan entre sí, causando un choque inacabable, pero, misteriosamente, armonioso. Fue abriendo los ojos de a poco, permitiendo a los rayos de luna ingresar hacia su mirada oculta que seguramente seguía soñando con lo que iba a suceder después o con lo que había sucedido hacía poco. Quién sabe, simplemente, quién sabe. Se acomodó en torno al barco que navegaban sobre aguas armónicas y silenciosas que, a ratos se tornaban turbulentas: la infinitud indiscreta del mar le causaba fascinación.

Tanta fascinación que tuvo el deseo de bajarse del barco para sumergirse en el mar. Todo coincidió en el momento preciso: había una larga fila de niños esperando su turno para subirse al barco.


domingo, 16 de octubre de 2011

Too many things

Too many things I've got to think about,
too many choices I have to make.
Too many things I have to leave to make it true.

I still want to have too many time to choose right. 

sábado, 15 de octubre de 2011

Vivimos al límite del sentido.

El mundo moderno, la ciudad en crecimiento, la economía en expansión, el ser humano avanzando hacia la involución...
Fotografía: Calle Yungay, Valparaíso. 

viernes, 14 de octubre de 2011

Más allá

Cerrar los ojos y soñar, 
sentarse en mitad de tus sueños a observar el paisaje
y sentir cada respiro de inocencia de su naturaleza.
Tocar, oler, ver, saborear y oír
cada pensamiento que se convierte en realidad,
más allá de los lenguajes, de las formas, 
más allá de los límites impuestos por el sentido.
Más allá, simplemente, más allá
de todo eso que consideramos "acá". 
Más allá del horizonte inexistente que sigue y sigue,
que no se acaba
como un punto que comienza y perdura en la infinidad.


jueves, 13 de octubre de 2011

Informe SIMCE 4tos básicos.

 05.45 am. Sometimes, when all that's lost remains drink from the fountain of youth and never age again. Cri-cri. Camino lento hasta el celular sonando en el escritorio y, casi sin pensar... 06.00 am. Sometimes, we jump across to every cloud, fly away, get lost and never be found. Cantaba Miami Horror a esa hora, cuando aún el cielo estaba oscuro y las predicciones de Meteochile indicaban que sería un día nublado. Aunque pueda parecer una nimiedad, 60 minutos más de sueño marcan la diferencia: mejor ánimo y, al parecer, un buen pie para que todo el día funcionase de maravillas. Lo siguiente: llegar a las 07.45 a un lugar al cual acordaste llegar a las 07.30 por culpa de la velocidad-de-luz-cortada con la cual el conductor de dicha micro condujo rumbo a Viña del Mar.

Otro día en SIMCE World y todo sonríe, todo claro, todo sereno... ¡mucho frío bajo los árboles de la Avenida Libertad! Se inicia el trayecto por las calles asignadas, entrega sobres, contesta celular, entrega indicaciones. Entrega sobres, contesta celular, entrega indicaciones. Entrega sobres... ¿alguna duda? Esos días en que te acuerdas que tu celular existe y que la canción de los Strokes que tenías de ringtone comienza a aburrirte. Lo sé, es una falta de respeto para la banda hacer ese comentario, pero debo aclarar que no es nada personal contra su música, sino contra la cantidad de veces que Someday ( me hizo dar un sobresalto y recordar que el mundo laboral exige responsabilidad, atención, intención, dirección, velocidad y no sé qué otra cosa más. Por supuesto, proactividad y poder de decisión. Someday, someday.

Caminar y darte cuenta que cuando ya son las 09.15, todo está en orden y comienzas a cuestionarte si es realidad o ficción. Esto no puede ser... no, ¿en serio? ¿Seguro? ¿Verdad? ¿Pero... en serio? La respuesta, viteh, es sí. Sí, todo estaba correcto. Exceptuando la falta de material que fue rápidamente solucionada gracias a la coordinadora estrella Bárbara Rivera (aplausos para ella) que no sé si leerá esto. Saludos a la tele. Descubrí un mundo nuevo que estaba justo por el camino de Avenida Libertad en dirección a la Avenida Valparaíso. Sí, existen banquitas en el interior de la galería que no sé ni cómo se llama, entre Quinta y Echevers: por mucho que Viña quiera ostentar el adjetivo de 'moderna', a las 10 de la mañana estaba aún durmiendo en su sueño de expansión económica que parece que no va tan mal. Pregúntele a alguien que sepa de eso, yo solo soy un potencial comprador compulsivo adicto a los cupones de descuento, todavía mantengo mesura.

The Strokes vuelven a cantar y entonces me entero de que hay movimiento: debo regresar a la zona 8. Explicaciones en un segundo, Someday una y otra vez. Y tomé una decisión necesaria para salvaguardarme de un colapso melómano con convulsiones rítmicas incluidas. Nada de tirarse pasos ni cosas por el estilo. Simplemente, que fuese acceptable in the 80s. Con eso, todo bien. Acudir al otro extremo, sonreír, presentarme por enésima vez -me niego a ocupar la credencial que tuve que armar a la mala, ya que me no me dieron material oficial para elaborarla- y subir al segundo piso, observando que en dirección al subterráneo se encuentra la piscina que revive mis intenciones de inscribirme para practicar el deporte. Estado: pendiente. Nuevamente el mundo se convierte en una pista de baile con esencia ochentera: camino hacia otro lugar. Lo mismo de la pista de baila. So that's the dancefloor I've been thinking about. 

La historia concluye sentado junto a Nicole Valdivia -Pamela Quiñones ya se ha marchado, invocando, según cuentan, al Señor- quién comenta la alegría que le produce el retraso de casi 2 horas en la recepción del material. Molestia comprensible tratándose de dos días con lo mismo, pero no podemos culpar al conductor del camión. La culpa es de... de... de... de... (ingrese aquí su candidato a culpable). Finalmente, regreso a casa a eso de las 13.30 para quedarme dormido, perdidamente, en la micro. Me olvidé del celular (en el cual encontré una llamada perdida, que vi como 2 horas después). 

¿Qué sucederá la semana que viene? ¿Serán los mismos protagonistas? ¿Quién le dirá qué a quién? ¿Llegarán los materiales correspondientes y en el tiempo determinado? Todos los entretelones de la Zona 8 solo a través de este blog. 

Frases del día: "No saben seguir instrucciones". "Buenos días, soy el supervisor del SIMCE" (y la cara de "ya, ¿y?" de algunos administrativos). "Aló, XX, dime". "Llego en 10 minutos".

Bonus Track:

1. Encontré el Aller Defense, por si a alguien le interesa saber que aún sobreviviré un poco más de tiempo y que tendrá que lidiar conmigo.

2. Miami Horror. "Sometimes". Una alarma hispter.



3. The Strokes. "Someday". Una buena canción que pasó a ser un ringtone odiable. Recomendación: no la haga ringtone si sabe que lo llamarán muchas veces, corre el riesgo de destruir las buenas canciones.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Ring ring, someday, someday.

Locura, locura, locura, silencio, lápices, silencios, gritos, no entiendo, no entiendo, ring ring, Someday de los Strokes que suena cada 2 minutos y me hace saltar del temor a volver a escuchar lo mismo y temer de que todo está mal y que será el fin o el comienzo del fin o el fin del comienzo o comienza fin del. Si sonrío todo va bien, si todo va bien, nada resulta mal, si nada resulta mal, entonces va todo bien, si eso sigue en ese camino todo sucederá de la manera correcta, todo a buen puerto, todo a buen destino. Someday, someday. Ring, ring. Más de 50 llamadas entre las 7 y las 17 horas del día, ring ring, someday, someday. Locura, locura, lápices, papeles, formularios de supervisión... correos, correos... solicito acuse de recibo. 

lunes, 10 de octubre de 2011

Nostalgia de ser extranjero

Extraño la sensación de ser extranjero que descubre una nueva tierra y no se agota de tomar miles de fotografías de un lugar por el cual esperó mucho tiempo para poder conocer. Por el lugar con el cual soñó y que, pronto, se daría cuenta de que sus sueños llegaron a buen puerto. Extraño esa sensación de ansiedad a pocas horas de partir en el bus rumbo al aeropuerto de Madrid-Barajas, desde el cual comenzaría una aventura voladora que aterrizaría en distintos puntos del continente europeo. En gran medida, extraño Europa y sus paisajes ancestrales, la historia acaecida en sus paredes, las luces tenues del invierno frío y siniestro, la luz eterna e inagotable de los días de un verano con un extraño sabor a ausencia.

Pero, principalmente, tengo una nostalgia de Londres. Porque Londres representó uno de esos sueños que remonta la infancia, alrededor de los 12 años en alguna clase de inglés en la ciudad de Punta Arenas, perdido en el fin del mundo. Aún me resulta épico pensar en el tremendo salto, la distancia de kilómetros y kilómetros que separan ambos puntos que, sin querer, se unen en mi mente cuando recuerdo el momento en que mis pies recorrieron el Queen's Walk por primera vez, sintiendo la nostalgia de escuchar las campanadas del Big Ben. Recuerdo ese camino dubitativo hacia Abbey Road, ese viaje en metro, esa noche que acabó en fotografías del Picadilly Circus, con menos de 5º C de temperatura ambiente. Por un instante, vuelvo a recorrer esos lugares que fueron míos, que quedaron mis fotos, de los cuales me llevé un poco de su esencia y en los cuales me he quedado para siempre repartido en un poco de viento.

Quizá, repartido en algunas huellas, en la mirada de tantos transeúntes que miran al Thames.

 
Fotografía: Picadilly Cirus, London, England.

Nunca supe lo que pasó.

A veces quería tanto lanzarme a volar que tomaba el primer material que encontraba para poder fabricarme unas alas, acomodarlas a mi espalda y buscar la altura para poder planear. Era tan simple como estar un tiempo cortando el cartón -o el material que fuese- y luego pensar en lo que podría suceder: saltar desde 5 metros, tal vez desde 50 o 100. Era así como, en más de alguna ocasión, escogí el cerro Bellavista por la altura de sus subidas empinadas, por donde los vehículos circulaban con cierta dificultad. La vista a la Bahía de Valparaíso era hermosa y las luces de la noche la convertían en un espectáculo sin precedentes ni imitaciones. 

Fue así como llegué ese día con las alas puestas en mi espalda, luego de ascender por Ferrari. Fue así como abrí los brazos y observé a mi alrededor: los fantasmas del presente parecían alinearse para presenciar ese extraño momento. Les dije que me esperaran, porque en cualquier momento, quizá, podríamos vernos las caras sin mayor temor. Fue así como cerré los ojos y me lancé corriendo. Nunca supe lo que pasó.

domingo, 9 de octubre de 2011

Fiebre de sábado por la noche.

Siempre he dicho que la famosa fiebre de salir de fiesta debiese ser el día viernes y no el sábado, no porque no me guste el sábado sino por motivos netamente de recuperación corporal y posibilidad de utilización de las pocas neuronas sobrevivientes en un intento de actividad académico-intelectual durante el día domingo mientras mucha gente aparece físicamente inconciente de sus celebraciones: esta situación, bastante frecuente, se traduce en bajas calificaciones y reprobación constante de ramos. Es ese el motivo de mi preferencia aunque, sin embargo, todo es negociable en este mundo y cuando se trata de un fin de semana largo (día lunes 10 de octubre, festejo por adelantado del 12 de octubre) y se celebra el cumple de uno de tus mejores amigos de toda la vida. Fue ese el contexto en el cual Valparaíso se iluminó de noche para vernos caminar por los alrededores del plan -permitiendo maravillarse de sus edificios antiguos y esa extraña sensación de decadencia nostálgica de algunos de sus lugares- y llegar a diferentes lugares repletos de 'jolgorio'. Aquí va.

Siempre he tenido la confusión respecto a dos locales existentes en la Ciudad Puerto: "Pajarito" y "Canario". Sucede que el primero se encuentra en la céntrica calle Salvador Donoso y el segundo, prácticamente en el epicentro del carrete, en calle Cumming. Hasta el día de hoy tengo problemas para determinar cuál es la zona del carrete en Valparaíso porque he descubierto que, al parecer, no existe límite de inicio ni de fin. Llegamos al Bar el Pajarito a encontrar una de sus últimas mesas vacías, a eso de las 21.00 hrs. La iluminación tenue de bar y la música ambiente era bastante agradable aunque pocas veces pude determinar cuál era, efectivamente, la canción que estaba sonando. Los precios son aceptables y en más de alguna ocasión tuve la tentación de pedir algo de comer: de vez en cuando, pasaban las pizzas que algunos clientes pedían y debo admitir que se veían bastante buenas. Pero fuimos fuertes y aguantamos: entre conversaciones y risas hasta la 1 am, cuando a mí ya me empezaba a dar sueño por falta de "dancing". El lugar es perfecto para hacer una previa o quedarse conversando y bebiendo toda la noche, pero en caso de pistas de baile, es mejor acudir en busca de otros lugares que abundan a poca distancia. 

El reencuentro con Salvador Donoso de la 1 am me hizo recordar que el clima es completamente inestable durante la primavera: me hace mucho sentido la alergia, la congestión nasal y agotar tantos paquetes de pañuelos desechables por día. Estos son los momentos en que lamento demasiado haber perdido el milagroso Aller Defense (http://www.youtube.com/watch?v=03_48s1_M-8). Caminamos por Bellavista percibiendo el ambiente festivo que se encontraba en Cumming en el contexto del Carnaval de los Mil Tambores por Violeta. Cruzamos por calle Esmeralda encontrándonos con la fuerte presencia policial del momento para resguardar el orden público, claro, con un poco de alcohol muchos se descarrilan y acaban destruyendo el inmobiliario público: las pulsaciones más salvajes del ser humano y su falta de civilización, por esencia. Caminamos, caminamos, caminamos... cruzamos la Plaza Sotomayor que se encontraba iluminada de una forma muy particular por las vibras de la música de los locales de fiesta cercanos. 

El Bar La Playa nos esperaba con las puertas abiertas y un ingreso subterráneo que nunca antes había descubierto... ¿acaso estaremos en clandestinidad? Pensé. Sin embargo, era dónde debíamos pagar los $2.000 de entrada con pase escolar (con derecho a cover). Un precio razonable para ingresar a un local de buen ambiente, buena música y buena gente (leáse, "no flaites"). Al ritmo de música de todos los estilos. Fabulosos Cadillac, Soda Stereo, varios ochenteros y noventeros... la noche se nos pasó volando. Acabamos la fiesta a eso de las 04.30 cuando el festejado se agotó (dejándonos con ganas del after que nunca sucedió, pero bueno...). Lo siguiente, caminar de regreso, encontrarse dinero, sentarse a conversar en la Avenida Brasil y ver los cerros iluminados. Acabar tomando la micro de regreso a casa a las 06 am y llegar a las 07 am, cuando ya está amaneciendo.


Bonus track: La promoción internet móvil gratis de Entel PCS de 7 a 9 am, horario en el que no pensé que iba a estar despierto.

sábado, 8 de octubre de 2011

¿Intervenciones 'publicitarias'?

¿Será acaso que estarán probando in situ qué tan absorbentes pueden llegar a ser las toallitas higiénicas? Al parecer, en este caso, no mucho, porque estuvo varios días flotando alrededor de la pileta.


Fotografia: Plaza México, Viña del Mar.